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¡CUIDADO COLOMBIA! CHÁVEZ NECESITA UN FRENTE DE GUERRA PARA MANTENER UNIDO A LOS VENEZOLANOS DETRÁS DE SU REVOLUCIÓN BOLIVARIANA FRACASADA. EL PROBLEMA ES, QUE EN ESTA LOCURA PUEDE ACARREAR A SUS SEGUIDORES CON FATALES CONSECUENCIAS PARA LA REGIÓN.

03:57 PM

ejercitos comparados
El presidente venezolano, Hugo Chávez, dijo que la ruptura de relaciones con su par colombiano, Álvaro Uribe, es inminente como respuesta al acuerdo que colaboración militar entre Bogotá y Washington para combatir el narcotráfico y el terrorismo. Hay que preparar la ruptura con Colombia dijo recientemente, eso va a suceder aseguro. Luego afirmo: “Vayámonos preparando porque esa burguesía colombiana nos odia y no hay posibilidad de un retorno. Esto nos recuerda la soberbia de los antiguos dirigentes de regímenes comunista del mundo.
El mandatario venezolano afirmó que no está dispuesto a buscar puntos de acuerdo: “Ya no hay aquí posibilidad de un abrazo (con Uribe), es imposible”. Y reiteró que las siete bases que Colombia pondrá a disposición de Estados Unidos “son una declaración de guerra contra la revolución bolivariana”.
La ambición y paranoia de Chávez, sin dudas pueden acarrear a toda la región a una aventura bélica que nadie fuera de Chávez quiere.
El problema, que esta confrontación es necesaria para lograr sus objetivos revolucionarios, la historia nos demuestra que todos los intentos revolucionarios al estilo chavista, fracasados por su puesto, necesitan de un motivo violento para lograr sus objetivos. A ellos nos les importan las vidas humanas, el hombre es un número y un agente revolucionario, por lo tanto cualquier vida es desechable y la guerra es el escenario ideal para lograr sus objetivos revolucionarios.
Lo cierto, que la reunión de la UNASUR, será una dura prueba para los gobernantes sudamericanos, ya que de ella puede surgir un conflicto bélico, querido y necesitado por Venezuela y no deseado por Colombia.
Las bases norteamericanas en suelo colombiano no son el problema, más bien, son el motivo que le vino muy bien a Chávez para imponer por la fuerza su revolución. Él necesita del caos y la guerra para el logro de su objetivo y ahora tiene su oportunidad.
Hoy su revolución ya esta fracasada, los índices económicos de Venezuela así lo indican, su pueblo está al borde de la hambruna y sus socios ya están mirando con más distancia su liderazgo y están dándose cuenta que su modelo no los llevara a ninguna parte, por el contrario, los llevara a la ruina, a modo de ejemplo el presidente de Ecuador, Rafael Correa reaccionó con un tono conciliador ante el llamado al diálogo de Uribe.
Afortunadamente, el Ejército Colombiano profesionalmente es superior al de Venezuela, la experiencia de guerra del soldado colombiano no es comparable con un ejército venezolano más bien de salón. Los venezolanos pueden tener más armas, pero la historia del mundo ha demostrado que ello no es suficiente para ganar una guerra.
Es muy cierto lo que dice un militar venezolano retirado, quién a sus camaradas de armas les indica: “Las Fuerzas Armadas norteamericanas tienen suficiente capacidad de intervención aérea en caso de un conflicto en Venezuela. No sólo cuentan con bases militares cercanas a nuestras costas, sino que pueden movilizar, sin mayores dificultades, la IV Flota al Caribe. De ocurrir esta medida, su superioridad aérea sería una realidad indiscutible. Esta gran verdad me ha hecho reflexionar sobre el tema. La alianza militar de Estados Unidos con Colombia debe analizarse desde otro punto de vista: ha roto el natural equilibrio estratégico y geopolítico entre Colombia y Venezuela. Ese necesario equilibrio siempre se logró, a través de nuestra historia, mediante la neutralidad de Estados Unidos ante cualquier conflicto bilateral, Colombia ha aprovechado el interés norteamericano de la lucha en contra del narcotráfico para lograr un acuerdo militar de gran importancia. Esta nueva realidad estratégica debe ser analizada por el Alto Mando Militar y por los miembros de la Fuerza Armada. Produce una superioridad militar de Colombia realmente delicada. Por suerte, en política es posible rectificar”.
Por otra parte, a las FARC, aliadas de Chávez, también les conviene un conflicto bélico, porque así podrían aprovechar que el ejército colombiano, con otro frente más importante, y otro enemigo que derrotar, podría disminuir la presión que tienen sobre sus reductos, y así ganar tiempo para reordenar sus cuadros y lograr una ventaja estratégica en su lucha contra el gobierno colombiano.
Lo cierto es que, estamos frente a una situación compleja, que se los gobiernos sudamericanos deberán intervenir para acercar posiciones y evitar una guerra en la región.
“Una agresión contra Venezuela recibiría respuesta no sólo desde Venezuela. Varios países se irían a las armas. Lo tengo claro, un gran movimiento antiimperialista se levantaría en estas tierras”, declaró el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, hace apenas unos días en su programa de televisión “Aló Presidente”.
Es sintomático, que previo a la reunión de la UNASUR, los ministros de Defensa de Colombia, Gabriel Silva, y de Brasil, Nelson Jobim, se hayan reunido en Bogotá para revisar el estado de la cooperación entre ambos países.

Durante el encuentro, que se extendió por más de dos horas, los altos funcionarios ratificaron el excelente momento en el que se encuentran las relaciones bilaterales y acordaron profundizar aún más el intercambio industrial y tecnológico en materia naval, aérea y terrestre.
Así mismo, decidieron continuar la realización de ejercicios combinados entre las Fuerzas Armadas de ambos países y ampliar la cooperación de defensa en el campo de la educación y la doctrina.
Finalmente, el Ministro de Defensa colombiano propuso la creación de un instrumento internacional de cooperación en seguridad y defensa entre los dos países.
Lo cierto es que Brasil, como principal potencia de la región debería intervenir en esta situación para reafirmar de esta forma su liderazgo, que es lo que también quiere el gobierno norteamericano. Lo cierto es que la próxima reunión de la UNASUR, será vital para reafirmar la utilidad de esta organización o llevará a un fracaso que puede ser lamentable para toda la región sudamericana, de permitir que Chávez con su habitual retórica marxista haga retroceder la historia hasta el siglo XX, aprovechándose de la ignorancia de los pueblos, la pobreza y la inoperancia de sus líderes políticos, requisitos básicos y necesarios para su revolución tal como lo ha hecho Fidel Castro en Cuba.


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RUSIA ARMA A VENEZUELA Y ESTADOS UNIDOS A GEORGIA, ¿ANTESALA DE UNA NUEVA VERSIÓN DE LA GUERRA FRIA EN EL SIGLO XXI?

03:35 PM

rusia y eeuu
¿Está comenzando una nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia? algunos signos parecen indicar que se podría volver a la tensión que hubo entre Moscú y Washington desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1989, la que estuvo basada en la competencia militar y el control de zonas de influencia. ¿Volvemos también a una clara diferencia y enfrentamiento entre el Norte y el Sur? Es más sencillo establecer similitudes que entender las nuevas realidades; pero el escenario que está emergiendo no es el de dos potencias de signo ideológico diferente compitiendo por el resto del mundo, sino que Estados Unidos y Rusia son dos actores clave dentro de un conjunto internacional multipolar en el que diversos Estados y actores no estatales pugnan por intereses pragmáticos.
En este sentido, hay varias similitudes, que llevan a preguntarse ¿tienen relaciones las acciones de EE.UU. en Georgia y las de Rusia en Venezuela?, curiosamente hay ciertas similitudes entre ambas, que permiten sospechar, a lo menos, una relación en el actuar de ambas potencias, una especie de vuelta de mano.
Entre las influencias e intereses que EE.UU. tiene en Georgia y Rusia en Venezuela, hay ciertas analogías, a modo de ejemplo, ambos son pequeños Estados que están en los respectivos patios traseros de estas potencias, vale decir, para ellas son consideradas como áreas de influencia directa, que por su cercanía geográfica, otorgan una ventaja estratégica al que logre mayor o menor influencia, lo que puede significar una amenaza para la otra.
Esta disyuntiva, no se podía dar durante la Guerra Fría dado que Georgia era parte de la ex Unión Soviética y Venezuela como parte de Suramérica estaba bajo la influencia directa de Washington.
Sin embargo, hoy esta realidad ha cambiado radicalmente y el interés de ambas superpotencias por influir en la otra, a través de estos Estados peperifericos no se hace esperar.
Estratégicamente, hay semejanzas entre Venezuela y Georgia, si bien, ambos son países pequeños, no solo su posición geoestratégica respecto a las dos grandes potencias, hace que ellos sean de especial interés sino que también los recursos estratégicos en juego.
Por una parte, Georgia es muy importante para la región, como puente de suministro de recursos energéticos de Asia Central y el Caspio hacia Europa, y por otra parte, Venezuela abastece el 10% del petróleo a EE.UU. y es el cuarto productor de esta combustible del mundo.
Es así, como en este escenario, se ha ido conformando un cruce de influencias, de EE.UU. hacia Asia Central y de Rusia hacia América Latina.
En este orden de cosas, recientemente, el jefe del Gobierno ruso Vladímir Putin declaró que Rusia está dispuesta a desarrollar la cooperación técnica y militar con Venezuela. “La parte rusa está dispuesta a estudiar nuevos pedidos y propuestas de los socios venezolanos en ese terreno”, manifestó Putin, quien destacó que la cooperación técnico-militar entre Rusia y Venezuela sigue desarrollándose exitosamente.
Por su parte, el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, expresó el respaldo de la nueva Administración de Estados Unidos a Georgia, como a un “socio estratégico y amigo” en la región del Cáucaso y en el espacio pos-soviético.
En vísperas de la visita de Biden, Georgia pidió a EEUU que le suministre armamento moderno para fortalecer su capacidad defensiva, la misma petición realizó Venezuela a Rusia para fortalecer su capacidad defensiva ante la amenaza de un ataque de Colombia y EE.UU.
Es así como, se han ido generando una serie de declaraciones que llevan a tensar, en cierta forma las relaciones entre ambas potencias. Por ejemplo, el general ruso, Anatoly Nogovitsin, afirmó que Rusia puede “ver claramente” que Georgia se está rearmando y tratando de hacer que sus fuerzas armadas estén al nivel que estaban en 2008. Según Nogovitsin, ese esfuerzo tiene “como objetivo la agresión” y está apoyado por Estados Unidos y otros países occidentales mediando financiación y “declaraciones” de apoyo. “Se hace no tan abiertamente cómo en el pasado, sino usando una conspiración clandestina”, agregó el general al precisar que “esos suministros” (militares) “continúan”.
Por otro lado, Rusia y Venezuela sellaron una alianza estratégica que viene forjándose desde principios de la década y que se propone constituir “un contrapeso sólido a la influencia estadounidense”, según afirmaba un comunicado del Kremlin emitido con ocasión de la séptima visita en siete años del presidente venezolano, Hugo Chávez.
Así mismo, en el caso del apoyo ruso a Venezuela, este país, ha comprado armamento ruso -incluidos helicópteros, aviones de combates y fusiles Kaláshnikov- por 4.000 millones de dólares. El presidente venezolano Hugo Chávez anunció recientemente que su país planea comprar varias decenas de tanques rusos ante el posible aumento del número de militares estadounidenses en Colombia.
Por su lado, el viceministro ruso de Exteriores, Grigori Karasin, afirmó que EEUU y otros países siguen proporcionando material bélico a Georgia. “Según nuestros datos, el suministro de armas desde EEUU continúa, lo cual es preocupante y nos obligar a tomar medidas correspondientes”, señaló Karasin.
El vicecanciller ruso calificó de “verdad incompleta” las palabras del secretario adjunto de Defensa de EEUU, Alexander Vershbow, de que Washington ya no proporciona material bélico a Tbilisi.
Al mismo tiempo, admitió que “EEUU no es el único que envía armamento a Georgia” y que últimamente se vislumbran en la postura de Washington “nuevos matices, de mayor cautela” en lo que atañe a la cooperación técnica militar con la parte georgiana. En particular, EEUU anunció la intención de centrar esta colaboración en la reforma del Ejército georgiano y el entrenamiento de sus efectivos.
Karasin rehusó especificar cuáles son otros países implicados en la exportación de material bélico y productos de doble uso a Georgia pero recordó que Rusia se reserva el derecho de aplicar sanciones contra tales proveedores.
En una visita a Tiflis, el 23 de julio recién pasado, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, admitió que Washington -que equipaba y entrenaba al ejército georgiano antes de conflicto de 2008- sigue “apoyando” a las tropas de la república caucásica. Biden, sin embargo, aseguró que ese apoyo se limita a la “planificación, entrenamiento y organización” pero no incluye el suministro de armas, lo cual no es creíble por la contraparte rusa.
Lo cierto es que, tanto Rusia a Venezuela como EE.UU. a Georgia, prestan apoyo militar y aprovisionan armas a los respectivos Estados de la periferia de ambas superpotencias.
La cooperación militar entre Caracas y Moscú se ha extendido también a otros ámbitos. En noviembre de 2008 las Marinas de Rusia y Venezuela efectuaron maniobras militares conjuntas inéditas en el mar Caribe, considerado tradicionalmente como una zona de influencia de EEUU. Para dicha exhibición, los rusos enviaron su joya más preciada: el acorazado nuclear “Pedro el Grande” -provisto de misiles de crucero-, así como el destructor cazasubmarinos “Almirante Chabanenko”.
Unos meses antes, en junio, se produjo un ejercicio de lanzamiento de misiles en la base de La Orchila, mientras que en septiembre viajaron hasta Venezuela dos bombarderos estratégicos TU-160, con capacidad para portar 12 cohetes de crucero con ojivas nucleares o convencionales y 40 toneladas de bombas.
Esto, era algo impensado durante la Guerra Fría, hacer ejercicios militares conjuntos de EE.UU. con Georgia y Rusia con Venezuela.
Por su parte, en el mes de Julio del año pasado, se iniciaron ejercicios militares conjuntos entre EE.UU y Georgia en Vaziani, centro de instrucción militar situado en las afueras de Tbilisi, los ejercicios, se llamaron “Inmediate Response 2008” (Respuesta Inmediata) y contemplaron dos etapas: el entrenamiento de jefes y Estados Mayores al nivel de brigadas y el simulacro de una operación de rescate en condiciones de campo, con la participación de dos helicópteros de combate estadounidenses.
Las maniobras, cuyo presupuesto ascendió a ocho millones de dólares, fueron financiadas al 100% por el Pentágono. Participaron en ellas 1.650 efectivos militares, mayoritariamente, georgianos y estadounidenses, aunque también habían representantes de Armenia, Azerbaiyán y Ucrania.
Por su parte, en el mes de Noviembre del año pasado, la escuadra de la Flota rusa del Norte y la Armada venezolana realizaron ejercicios conjuntos en el Caribe. La escuadra rusa, integrada por el buque insignia de la Flota del Norte, crucero nuclear lanzamisiles “Pedro el Grande”, el gran buque antisubmarino “Almirante Chabanenko” y dos buques de apoyo. Los ejercicios, bautizados como Operación Combinada Venrus 2008, fueron realizados sin exceder los límites de la zona económica venezolana, en el ejercicio participaron 1.150 efectivos militares rusos y 700 venezolanos.
Las prácticas incluyeron maniobras tácticas entre buques; ejercicios antiterroristas, de defensa aérea, navegación y patrullaje; tareas de salvamento y rescate; tareas de comunicaciones; transferencia de material entre buques e intercambio de tripulaciones, entre otras.
Fueron las primeras maniobras navales con la participación de Rusia en el Caribe después de la desintegración de la URSS (diciembre de1991).
La actual crisis económica mundial y los acontecimientos en Georgia en el verano de 2008 ponen de relieve el papel esencial de la zona en el gran tablero internacional, principalmente si atendemos a la satisfacción de necesidades energéticas y al tradicional predominio ruso.
Las Fuerzas Armadas también son para el Kremlin un instrumento esencial a la hora de realizar sus ambiciones internacionales, particularmente con respecto a los países de su periferia, como ha sido el caso de Georgia. Así, la nueva política exterior rusa establecida por el presidente Medvédev en agosto de 2008, deja bien claro que las Fuerzas Armadas tienen un importante papel que desempeñar en la consecución de los objetivos exteriores de Moscú, tanto defendiendo a los ciudadanos e intereses de Rusia allí donde se hallen como preservando una “esfera de influencia” en naciones donde Rusia tiene especiales intereses, como al parecer sería en Suramérica a través de Venezuela.
Después de la guerra con Georgia, y ante la reacción hostil de EE UU. a las acciones rusas, las relaciones con Venezuela parecen haber recibido un nuevo impulso. Según el Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), el comercio de armas de Rusia con el subcontinente americano creció un 900% entre 2004 y 2008, en relación con el lustro 1999-2003. El principal país comprador fue el Gobierno bolivariano de Hugo Chávez, que durante el mismo período se convirtió además en el decimoctavo mayor receptor de armas del mundo. En opinión de los analistas, se trata de un sinsentido para un país que no está en guerra con ninguna otra nación.
Este acercamiento militar entre Moscú y Caracas se produce en medio de la crisis entre Rusia y Georgia por las regiones separatistas georgianas Osetia del Sur y Abjasia, reconocidas como Estados independientes por Moscú, lo cual generó la condena unánime de la Unión Europea y Estados Unidos. Chávez ha mostrado en varias ocasiones su apoyo a Moscú en este asunto y ha calificado de “títere” de EE. UU. al Gobierno de Georgia. Según analistas rusos, el aterrizaje de los aviones estratégicos en Venezuela y las maniobras navales conjuntas fueron una respuesta rusa al acercamiento de la Alianza Atlántica a sus fronteras y despliegue de elementos del escudo antimisiles estadounidense en Polonia y la República Checa, al igualar así la amenaza que significaba para los soviéticos los misiles de EE. UU. emplazados en Turquía durante la Guerra Fría y que fueron retirados tras la crisis de 1962.
Lo cierto es que EE.UU. arma a Georgia y como respuesta Rusia arma a Venezuela, esos son datos concretos.


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EN LATINOAMÉRICA, SE IMPONE LA DIPLOMACIA DE LAS AMENAZAS DEL USO DE LA FUERZA, LO QUE PUEDE TENER GRAVES CONSECUENCIAS PARA EL FUTURO Y LA PAZ EN LA REGIÓN.

09:07 AM

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Desde hace un tiempo a la fecha, es común en las relaciones internacionales de los países latinoamericanos, la proliferación de amenazas veladas o directas del uso del empleo de la fuerza como soluciones a los conflictos que se van sucediendo.
Por ejemplo, las relaciones internacionales a nivel diplomático se ven amenazadas, la incapacidad de las Organizaciones Internacionales para que sus miembros respeten los acuerdos internacionales, sucumben ante la prepotencia de los gobiernos como el de Venezuela. Hechos tangibles demuestran como Chávez y sus seguidores no respetan a la OEA.

Recientemente, el Presidente de Ecuador, advirtió que responderá militarmente a Colombia si ese país vuelve a agredir a su nación, como ocurrió el 1º de marzo de 2008 cuando militares colombianos atravesaron sin autorización la frontera en un operativo contra las FARC.
“Si Colombia nos agrede nuevamente, la respuesta será militar”, dijo Correa contundentemente en una entrevista en la televisión local al ser consultado sobre si cree que existe algún riesgo de fricción de carácter militar.
“Yo no permitiré un ultraje al territorio patrio como el que ocurrió el 1º de marzo de 2008 en Angostura”, subrayó en referencia al bombardeo a ese enclave ecuatoriano donde las FARC habían instalado un campamento.
Por su lado, el presidente venezolano Hugo Chávez advirtió, tiempo atrás, a Colombia que responderá con aviones y tanques de guerra una eventual violación de su soberanía por orden del ahora, ex ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, a quien califico como una “amenaza” para Venezuela y toda la región.

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CASO HONDURAS, OEA, NARCOTRÁFICO Y CHÁVEZ LOS FACTORES DESETABILIZADORES DE LATINOAMERICA, DE TRIUNFAR EN SUS PLANES DESINTEGRADORES, SIGNIFICARA EL TERMINO DE LA DEMOCRACIA Y LA PAZ PARA LOS PUEBLOS DEL CONTINENTE.

04:56 PM

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Para ex presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Pedro Nikken, es un ejercicio inútil, para los que analizan con criterios convencionales el tema de las relaciones internacionales o cualquiera relativo al ejercicio del poder, aplicar la lógica al presidente Chávez. Lo mismo puede aplicarse en las relaciones internacionales. Mientras tenga fuerza para imponerse, la emplea, hasta que encuentra un límite y entonces se disfraza bajo las apariencias del respeto a las normas internacionales. Pero no olvidemos que hasta hace un mes amenazaba con retirarse de la OEA por las decisiones adoptadas por la Comisión y la Corte interamericanas de derechos humanos con relación a violaciones ocurridas en Venezuela. Eso entra en la lógica de alguien que no aplica las normas del Derecho sino la fuerza para imponer un proyecto político.
Es por ello, que hay dos factores que han contaminado, por ejemplo, la acción de la OEA en el caso Honduras, una es que está en vista la reelección del señor Insulza y eso tiene su peso y el otro elemento es lo que se está tratando de hacer con la OEA y también con Unasur (en este último caso los intentos han sido neutralizados por Brasil) a partir del ALBA. Se busca disponer de una organización paralela para acudir a ella cuando la OEA no sirva a determinados propósitos. Allí estaría ocurriendo un juego de radicalismos e Insulza puede tener la tentación de ir más lejos de lo razonable para no ser desbordado por acciones del ALBA, cuyo propósito sería evitar que no sea la OEA sino sus representantes quienes apoyan a Zelaya. Pero si esto tiene una explicación ese camino es incierto, no ofrece soluciones y así puede estarse presionando a la comunidad internacional para que entre en la lógica absurda de una escalada en donde cada quien puja por menospreciar más la capacidad de reacción del adversario.
Sin dudas, que a Zelaya y sus aliados lo que más les conviene es que efectivamente en Honduras se produzca una Guerra Civil, de tal forma de culpar a quienes, haciendo uso de sus poderes constitucionales, en el fondo, pero que erraron en la forma, lo sacaron del poder. Ello porque la comunidad internacional se verá presionada y tendrá que intervenir con más fuerza para colocar nuevamente a Zelaya en el poder.
Por otra parte, en el panorama latinoamericano, vemos que la Venezuela de Hugo Chávez, que persigue fines evidentemente autoritarios no importando “el cómo” y donde hasta el momento la OEA se ha mantenido con una preocupante neutralidad, no es el mejor indicativo para solucionar los conflictos en el continente. Por ejemplo, tenemos una OEA que condena un golpe que quizás podría haberse evitado y ahora, está obligada a pedir por el regreso de un presidente que ha hecho poco por el respeto a su propia constitución.
Por otra parte, vemos que la Venezuela de Chávez, se encuentra en una e etapa de desarrollo que es emblemática, donde se aprecia cómo se vuelve necesario eliminar todas las libertades para un proyecto nacionalista autoritario, atacar todas las Instituciones, y ya no solamente la económica o de empresa. Porque no es mero capricho del caudillo poner en la mira a los medios de comunicación social independientes. Pero tampoco lo es la serie amplísima de estatizaciones que decidió en los últimos años, tanto en servicios públicos como en industria básica. Quiere Chávez monopolizar la economía, manejarla él. La República concebida para preservar los derechos fundamentales inalienables como la vida, propiedad y libertad, está en crisis. Estos han sido relegados mientras se apresura el paso hacia el absolutismo. El Presidente jugó con los instrumentos de la democracia, como el voto, para posesionarse del poder, pero no cree en ella. Es un militante seducido por el totalitarismo, todo ello contrario a la Carta Democrática de la OEA.
En la misma línea, están los países integrantes del ALBA, especialmente, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, a ahora aparece otro que quiere perpetuarse en el poder como lo es Ortega en Nicaragua.
Pero, todo esto tiene un denominador común, que es lo más peligroso para el futuro de Latinoamérica y no es otra cosa que la unión entre el poder y el narcotráfico, que cruza transversalmente toda la región y los países del ALBA en particular. De acuerdo con un estudio, el tráfico de cocaína proveniente de Venezuela se ha cuadruplicado en los últimos años, desde que el gobierno suspendió el convenio de cooperación con la Oficina Antidrogas estadounidense, la DEA. Venezuela está siendo “permisiva” ante el narcotráfico, de acuerdo al informe de la Oficina de Contraloría Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) dado a conocer recientemente. Según el informe es la corrupción dentro de la Guardia Nacional, una especie de policía militarizada que controla las aduanas fronteras, puertos y aeropuertos del país y que “depende directamente del presidente Chávez”.
El reporte establece que la mayor parte de la droga que circula a través de Venezuela proviene de “grupos armados ilegales” colombianos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Curiosamente, también recientemente ha quedado en evidencia el apoyo financiero que las FARC dieron para la reelección de Correa en Ecuador y ya es conocida la postura de Morales en Bolivia respecto al narcotráfico, país que también puso término al convenio de cooperación con la DEA.
Lo cierto que se está fortaleciendo en Latinoamérica una unión entre el narcotráfico y la política que corrompe todas las instituciones permanentes de los Estados, quienes se ven superados por la corrupción en los organismos que deben velar por el control precisamente de las drogas. Esta realidad, está siendo cada vez más evidente en el continente y de no mediar una reacción oportuna, llegara el momento en que se puede llegar a una posible similitud con la Colombia de los años 80, en todo el hemisferio, lo que tendrá un gran costo de vidas humanas, recursos y un riesgo permanente para la paz.
Un ejemplo de ello es México, país donde los carteles tratan de institucionalizarse frente el gobierno, exigiéndoles condiciones u treguas, que son inimaginables, precisamente porque la droga creció ante la debilidad del gobierno de ese país, sumado a la fuerza económica, social y armamentista del narcotráfico, por un lado, y la porosidad y corrupción de políticos, de estructuras policiales y militares y algunos cuadros de la administración pública en carreteras, aeropuertos, aduanas o puertos, por otro.
Está claro que los vínculos reales y que más interesan al narcotráfico se encuentran en las corporaciones policiales y militares, entre políticos y diversos niveles de la administración pública, con bancos y financieras en el lavado de dinero y en la inversión legal de recursos blanqueados. Éstos son los vínculos reales y útiles al narcotráfico, que los gobiernos del ALBA liderados por Chávez están promoviendo a nivel continental.


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