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RUSIA ARMA A VENEZUELA Y ESTADOS UNIDOS A GEORGIA, ¿ANTESALA DE UNA NUEVA VERSIÓN DE LA GUERRA FRIA EN EL SIGLO XXI?

03:35 PM

rusia y eeuu
¿Está comenzando una nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia? algunos signos parecen indicar que se podría volver a la tensión que hubo entre Moscú y Washington desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1989, la que estuvo basada en la competencia militar y el control de zonas de influencia. ¿Volvemos también a una clara diferencia y enfrentamiento entre el Norte y el Sur? Es más sencillo establecer similitudes que entender las nuevas realidades; pero el escenario que está emergiendo no es el de dos potencias de signo ideológico diferente compitiendo por el resto del mundo, sino que Estados Unidos y Rusia son dos actores clave dentro de un conjunto internacional multipolar en el que diversos Estados y actores no estatales pugnan por intereses pragmáticos.
En este sentido, hay varias similitudes, que llevan a preguntarse ¿tienen relaciones las acciones de EE.UU. en Georgia y las de Rusia en Venezuela?, curiosamente hay ciertas similitudes entre ambas, que permiten sospechar, a lo menos, una relación en el actuar de ambas potencias, una especie de vuelta de mano.
Entre las influencias e intereses que EE.UU. tiene en Georgia y Rusia en Venezuela, hay ciertas analogías, a modo de ejemplo, ambos son pequeños Estados que están en los respectivos patios traseros de estas potencias, vale decir, para ellas son consideradas como áreas de influencia directa, que por su cercanía geográfica, otorgan una ventaja estratégica al que logre mayor o menor influencia, lo que puede significar una amenaza para la otra.
Esta disyuntiva, no se podía dar durante la Guerra Fría dado que Georgia era parte de la ex Unión Soviética y Venezuela como parte de Suramérica estaba bajo la influencia directa de Washington.
Sin embargo, hoy esta realidad ha cambiado radicalmente y el interés de ambas superpotencias por influir en la otra, a través de estos Estados peperifericos no se hace esperar.
Estratégicamente, hay semejanzas entre Venezuela y Georgia, si bien, ambos son países pequeños, no solo su posición geoestratégica respecto a las dos grandes potencias, hace que ellos sean de especial interés sino que también los recursos estratégicos en juego.
Por una parte, Georgia es muy importante para la región, como puente de suministro de recursos energéticos de Asia Central y el Caspio hacia Europa, y por otra parte, Venezuela abastece el 10% del petróleo a EE.UU. y es el cuarto productor de esta combustible del mundo.
Es así, como en este escenario, se ha ido conformando un cruce de influencias, de EE.UU. hacia Asia Central y de Rusia hacia América Latina.
En este orden de cosas, recientemente, el jefe del Gobierno ruso Vladímir Putin declaró que Rusia está dispuesta a desarrollar la cooperación técnica y militar con Venezuela. “La parte rusa está dispuesta a estudiar nuevos pedidos y propuestas de los socios venezolanos en ese terreno”, manifestó Putin, quien destacó que la cooperación técnico-militar entre Rusia y Venezuela sigue desarrollándose exitosamente.
Por su parte, el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, expresó el respaldo de la nueva Administración de Estados Unidos a Georgia, como a un “socio estratégico y amigo” en la región del Cáucaso y en el espacio pos-soviético.
En vísperas de la visita de Biden, Georgia pidió a EEUU que le suministre armamento moderno para fortalecer su capacidad defensiva, la misma petición realizó Venezuela a Rusia para fortalecer su capacidad defensiva ante la amenaza de un ataque de Colombia y EE.UU.
Es así como, se han ido generando una serie de declaraciones que llevan a tensar, en cierta forma las relaciones entre ambas potencias. Por ejemplo, el general ruso, Anatoly Nogovitsin, afirmó que Rusia puede “ver claramente” que Georgia se está rearmando y tratando de hacer que sus fuerzas armadas estén al nivel que estaban en 2008. Según Nogovitsin, ese esfuerzo tiene “como objetivo la agresión” y está apoyado por Estados Unidos y otros países occidentales mediando financiación y “declaraciones” de apoyo. “Se hace no tan abiertamente cómo en el pasado, sino usando una conspiración clandestina”, agregó el general al precisar que “esos suministros” (militares) “continúan”.
Por otro lado, Rusia y Venezuela sellaron una alianza estratégica que viene forjándose desde principios de la década y que se propone constituir “un contrapeso sólido a la influencia estadounidense”, según afirmaba un comunicado del Kremlin emitido con ocasión de la séptima visita en siete años del presidente venezolano, Hugo Chávez.
Así mismo, en el caso del apoyo ruso a Venezuela, este país, ha comprado armamento ruso -incluidos helicópteros, aviones de combates y fusiles Kaláshnikov- por 4.000 millones de dólares. El presidente venezolano Hugo Chávez anunció recientemente que su país planea comprar varias decenas de tanques rusos ante el posible aumento del número de militares estadounidenses en Colombia.
Por su lado, el viceministro ruso de Exteriores, Grigori Karasin, afirmó que EEUU y otros países siguen proporcionando material bélico a Georgia. “Según nuestros datos, el suministro de armas desde EEUU continúa, lo cual es preocupante y nos obligar a tomar medidas correspondientes”, señaló Karasin.
El vicecanciller ruso calificó de “verdad incompleta” las palabras del secretario adjunto de Defensa de EEUU, Alexander Vershbow, de que Washington ya no proporciona material bélico a Tbilisi.
Al mismo tiempo, admitió que “EEUU no es el único que envía armamento a Georgia” y que últimamente se vislumbran en la postura de Washington “nuevos matices, de mayor cautela” en lo que atañe a la cooperación técnica militar con la parte georgiana. En particular, EEUU anunció la intención de centrar esta colaboración en la reforma del Ejército georgiano y el entrenamiento de sus efectivos.
Karasin rehusó especificar cuáles son otros países implicados en la exportación de material bélico y productos de doble uso a Georgia pero recordó que Rusia se reserva el derecho de aplicar sanciones contra tales proveedores.
En una visita a Tiflis, el 23 de julio recién pasado, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, admitió que Washington -que equipaba y entrenaba al ejército georgiano antes de conflicto de 2008- sigue “apoyando” a las tropas de la república caucásica. Biden, sin embargo, aseguró que ese apoyo se limita a la “planificación, entrenamiento y organización” pero no incluye el suministro de armas, lo cual no es creíble por la contraparte rusa.
Lo cierto es que, tanto Rusia a Venezuela como EE.UU. a Georgia, prestan apoyo militar y aprovisionan armas a los respectivos Estados de la periferia de ambas superpotencias.
La cooperación militar entre Caracas y Moscú se ha extendido también a otros ámbitos. En noviembre de 2008 las Marinas de Rusia y Venezuela efectuaron maniobras militares conjuntas inéditas en el mar Caribe, considerado tradicionalmente como una zona de influencia de EEUU. Para dicha exhibición, los rusos enviaron su joya más preciada: el acorazado nuclear “Pedro el Grande” -provisto de misiles de crucero-, así como el destructor cazasubmarinos “Almirante Chabanenko”.
Unos meses antes, en junio, se produjo un ejercicio de lanzamiento de misiles en la base de La Orchila, mientras que en septiembre viajaron hasta Venezuela dos bombarderos estratégicos TU-160, con capacidad para portar 12 cohetes de crucero con ojivas nucleares o convencionales y 40 toneladas de bombas.
Esto, era algo impensado durante la Guerra Fría, hacer ejercicios militares conjuntos de EE.UU. con Georgia y Rusia con Venezuela.
Por su parte, en el mes de Julio del año pasado, se iniciaron ejercicios militares conjuntos entre EE.UU y Georgia en Vaziani, centro de instrucción militar situado en las afueras de Tbilisi, los ejercicios, se llamaron “Inmediate Response 2008” (Respuesta Inmediata) y contemplaron dos etapas: el entrenamiento de jefes y Estados Mayores al nivel de brigadas y el simulacro de una operación de rescate en condiciones de campo, con la participación de dos helicópteros de combate estadounidenses.
Las maniobras, cuyo presupuesto ascendió a ocho millones de dólares, fueron financiadas al 100% por el Pentágono. Participaron en ellas 1.650 efectivos militares, mayoritariamente, georgianos y estadounidenses, aunque también habían representantes de Armenia, Azerbaiyán y Ucrania.
Por su parte, en el mes de Noviembre del año pasado, la escuadra de la Flota rusa del Norte y la Armada venezolana realizaron ejercicios conjuntos en el Caribe. La escuadra rusa, integrada por el buque insignia de la Flota del Norte, crucero nuclear lanzamisiles “Pedro el Grande”, el gran buque antisubmarino “Almirante Chabanenko” y dos buques de apoyo. Los ejercicios, bautizados como Operación Combinada Venrus 2008, fueron realizados sin exceder los límites de la zona económica venezolana, en el ejercicio participaron 1.150 efectivos militares rusos y 700 venezolanos.
Las prácticas incluyeron maniobras tácticas entre buques; ejercicios antiterroristas, de defensa aérea, navegación y patrullaje; tareas de salvamento y rescate; tareas de comunicaciones; transferencia de material entre buques e intercambio de tripulaciones, entre otras.
Fueron las primeras maniobras navales con la participación de Rusia en el Caribe después de la desintegración de la URSS (diciembre de1991).
La actual crisis económica mundial y los acontecimientos en Georgia en el verano de 2008 ponen de relieve el papel esencial de la zona en el gran tablero internacional, principalmente si atendemos a la satisfacción de necesidades energéticas y al tradicional predominio ruso.
Las Fuerzas Armadas también son para el Kremlin un instrumento esencial a la hora de realizar sus ambiciones internacionales, particularmente con respecto a los países de su periferia, como ha sido el caso de Georgia. Así, la nueva política exterior rusa establecida por el presidente Medvédev en agosto de 2008, deja bien claro que las Fuerzas Armadas tienen un importante papel que desempeñar en la consecución de los objetivos exteriores de Moscú, tanto defendiendo a los ciudadanos e intereses de Rusia allí donde se hallen como preservando una “esfera de influencia” en naciones donde Rusia tiene especiales intereses, como al parecer sería en Suramérica a través de Venezuela.
Después de la guerra con Georgia, y ante la reacción hostil de EE UU. a las acciones rusas, las relaciones con Venezuela parecen haber recibido un nuevo impulso. Según el Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), el comercio de armas de Rusia con el subcontinente americano creció un 900% entre 2004 y 2008, en relación con el lustro 1999-2003. El principal país comprador fue el Gobierno bolivariano de Hugo Chávez, que durante el mismo período se convirtió además en el decimoctavo mayor receptor de armas del mundo. En opinión de los analistas, se trata de un sinsentido para un país que no está en guerra con ninguna otra nación.
Este acercamiento militar entre Moscú y Caracas se produce en medio de la crisis entre Rusia y Georgia por las regiones separatistas georgianas Osetia del Sur y Abjasia, reconocidas como Estados independientes por Moscú, lo cual generó la condena unánime de la Unión Europea y Estados Unidos. Chávez ha mostrado en varias ocasiones su apoyo a Moscú en este asunto y ha calificado de “títere” de EE. UU. al Gobierno de Georgia. Según analistas rusos, el aterrizaje de los aviones estratégicos en Venezuela y las maniobras navales conjuntas fueron una respuesta rusa al acercamiento de la Alianza Atlántica a sus fronteras y despliegue de elementos del escudo antimisiles estadounidense en Polonia y la República Checa, al igualar así la amenaza que significaba para los soviéticos los misiles de EE. UU. emplazados en Turquía durante la Guerra Fría y que fueron retirados tras la crisis de 1962.
Lo cierto es que EE.UU. arma a Georgia y como respuesta Rusia arma a Venezuela, esos son datos concretos.


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EN LATINOAMÉRICA, SE IMPONE LA DIPLOMACIA DE LAS AMENAZAS DEL USO DE LA FUERZA, LO QUE PUEDE TENER GRAVES CONSECUENCIAS PARA EL FUTURO Y LA PAZ EN LA REGIÓN.

09:07 AM

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Desde hace un tiempo a la fecha, es común en las relaciones internacionales de los países latinoamericanos, la proliferación de amenazas veladas o directas del uso del empleo de la fuerza como soluciones a los conflictos que se van sucediendo.
Por ejemplo, las relaciones internacionales a nivel diplomático se ven amenazadas, la incapacidad de las Organizaciones Internacionales para que sus miembros respeten los acuerdos internacionales, sucumben ante la prepotencia de los gobiernos como el de Venezuela. Hechos tangibles demuestran como Chávez y sus seguidores no respetan a la OEA.

Recientemente, el Presidente de Ecuador, advirtió que responderá militarmente a Colombia si ese país vuelve a agredir a su nación, como ocurrió el 1º de marzo de 2008 cuando militares colombianos atravesaron sin autorización la frontera en un operativo contra las FARC.
“Si Colombia nos agrede nuevamente, la respuesta será militar”, dijo Correa contundentemente en una entrevista en la televisión local al ser consultado sobre si cree que existe algún riesgo de fricción de carácter militar.
“Yo no permitiré un ultraje al territorio patrio como el que ocurrió el 1º de marzo de 2008 en Angostura”, subrayó en referencia al bombardeo a ese enclave ecuatoriano donde las FARC habían instalado un campamento.
Por su lado, el presidente venezolano Hugo Chávez advirtió, tiempo atrás, a Colombia que responderá con aviones y tanques de guerra una eventual violación de su soberanía por orden del ahora, ex ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, a quien califico como una “amenaza” para Venezuela y toda la región.

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CASO HONDURAS, OEA, NARCOTRÁFICO Y CHÁVEZ LOS FACTORES DESETABILIZADORES DE LATINOAMERICA, DE TRIUNFAR EN SUS PLANES DESINTEGRADORES, SIGNIFICARA EL TERMINO DE LA DEMOCRACIA Y LA PAZ PARA LOS PUEBLOS DEL CONTINENTE.

04:56 PM

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Para ex presidente de la Corte Interamericana de Derechos Humanos Pedro Nikken, es un ejercicio inútil, para los que analizan con criterios convencionales el tema de las relaciones internacionales o cualquiera relativo al ejercicio del poder, aplicar la lógica al presidente Chávez. Lo mismo puede aplicarse en las relaciones internacionales. Mientras tenga fuerza para imponerse, la emplea, hasta que encuentra un límite y entonces se disfraza bajo las apariencias del respeto a las normas internacionales. Pero no olvidemos que hasta hace un mes amenazaba con retirarse de la OEA por las decisiones adoptadas por la Comisión y la Corte interamericanas de derechos humanos con relación a violaciones ocurridas en Venezuela. Eso entra en la lógica de alguien que no aplica las normas del Derecho sino la fuerza para imponer un proyecto político.
Es por ello, que hay dos factores que han contaminado, por ejemplo, la acción de la OEA en el caso Honduras, una es que está en vista la reelección del señor Insulza y eso tiene su peso y el otro elemento es lo que se está tratando de hacer con la OEA y también con Unasur (en este último caso los intentos han sido neutralizados por Brasil) a partir del ALBA. Se busca disponer de una organización paralela para acudir a ella cuando la OEA no sirva a determinados propósitos. Allí estaría ocurriendo un juego de radicalismos e Insulza puede tener la tentación de ir más lejos de lo razonable para no ser desbordado por acciones del ALBA, cuyo propósito sería evitar que no sea la OEA sino sus representantes quienes apoyan a Zelaya. Pero si esto tiene una explicación ese camino es incierto, no ofrece soluciones y así puede estarse presionando a la comunidad internacional para que entre en la lógica absurda de una escalada en donde cada quien puja por menospreciar más la capacidad de reacción del adversario.
Sin dudas, que a Zelaya y sus aliados lo que más les conviene es que efectivamente en Honduras se produzca una Guerra Civil, de tal forma de culpar a quienes, haciendo uso de sus poderes constitucionales, en el fondo, pero que erraron en la forma, lo sacaron del poder. Ello porque la comunidad internacional se verá presionada y tendrá que intervenir con más fuerza para colocar nuevamente a Zelaya en el poder.
Por otra parte, en el panorama latinoamericano, vemos que la Venezuela de Hugo Chávez, que persigue fines evidentemente autoritarios no importando “el cómo” y donde hasta el momento la OEA se ha mantenido con una preocupante neutralidad, no es el mejor indicativo para solucionar los conflictos en el continente. Por ejemplo, tenemos una OEA que condena un golpe que quizás podría haberse evitado y ahora, está obligada a pedir por el regreso de un presidente que ha hecho poco por el respeto a su propia constitución.
Por otra parte, vemos que la Venezuela de Chávez, se encuentra en una e etapa de desarrollo que es emblemática, donde se aprecia cómo se vuelve necesario eliminar todas las libertades para un proyecto nacionalista autoritario, atacar todas las Instituciones, y ya no solamente la económica o de empresa. Porque no es mero capricho del caudillo poner en la mira a los medios de comunicación social independientes. Pero tampoco lo es la serie amplísima de estatizaciones que decidió en los últimos años, tanto en servicios públicos como en industria básica. Quiere Chávez monopolizar la economía, manejarla él. La República concebida para preservar los derechos fundamentales inalienables como la vida, propiedad y libertad, está en crisis. Estos han sido relegados mientras se apresura el paso hacia el absolutismo. El Presidente jugó con los instrumentos de la democracia, como el voto, para posesionarse del poder, pero no cree en ella. Es un militante seducido por el totalitarismo, todo ello contrario a la Carta Democrática de la OEA.
En la misma línea, están los países integrantes del ALBA, especialmente, Morales en Bolivia, Correa en Ecuador, a ahora aparece otro que quiere perpetuarse en el poder como lo es Ortega en Nicaragua.
Pero, todo esto tiene un denominador común, que es lo más peligroso para el futuro de Latinoamérica y no es otra cosa que la unión entre el poder y el narcotráfico, que cruza transversalmente toda la región y los países del ALBA en particular. De acuerdo con un estudio, el tráfico de cocaína proveniente de Venezuela se ha cuadruplicado en los últimos años, desde que el gobierno suspendió el convenio de cooperación con la Oficina Antidrogas estadounidense, la DEA. Venezuela está siendo “permisiva” ante el narcotráfico, de acuerdo al informe de la Oficina de Contraloría Gubernamental (GAO, por sus siglas en inglés) dado a conocer recientemente. Según el informe es la corrupción dentro de la Guardia Nacional, una especie de policía militarizada que controla las aduanas fronteras, puertos y aeropuertos del país y que “depende directamente del presidente Chávez”.
El reporte establece que la mayor parte de la droga que circula a través de Venezuela proviene de “grupos armados ilegales” colombianos como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, FARC. Curiosamente, también recientemente ha quedado en evidencia el apoyo financiero que las FARC dieron para la reelección de Correa en Ecuador y ya es conocida la postura de Morales en Bolivia respecto al narcotráfico, país que también puso término al convenio de cooperación con la DEA.
Lo cierto que se está fortaleciendo en Latinoamérica una unión entre el narcotráfico y la política que corrompe todas las instituciones permanentes de los Estados, quienes se ven superados por la corrupción en los organismos que deben velar por el control precisamente de las drogas. Esta realidad, está siendo cada vez más evidente en el continente y de no mediar una reacción oportuna, llegara el momento en que se puede llegar a una posible similitud con la Colombia de los años 80, en todo el hemisferio, lo que tendrá un gran costo de vidas humanas, recursos y un riesgo permanente para la paz.
Un ejemplo de ello es México, país donde los carteles tratan de institucionalizarse frente el gobierno, exigiéndoles condiciones u treguas, que son inimaginables, precisamente porque la droga creció ante la debilidad del gobierno de ese país, sumado a la fuerza económica, social y armamentista del narcotráfico, por un lado, y la porosidad y corrupción de políticos, de estructuras policiales y militares y algunos cuadros de la administración pública en carreteras, aeropuertos, aduanas o puertos, por otro.
Está claro que los vínculos reales y que más interesan al narcotráfico se encuentran en las corporaciones policiales y militares, entre políticos y diversos niveles de la administración pública, con bancos y financieras en el lavado de dinero y en la inversión legal de recursos blanqueados. Éstos son los vínculos reales y útiles al narcotráfico, que los gobiernos del ALBA liderados por Chávez están promoviendo a nivel continental.


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CHÁVEZ, EL ALBA Y SU VIOLACIÓN PERMANENTE A LA CARTA DEMOCRATICA DE LA OEA, QUE EL ACTUAL SECRETARIO GENERAL NO VE O NO QUIERE VER.

06:16 PM

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La noticia de que el gobierno de los EE.UU. no apoyaría la reelección del actual Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, tiene toda la razón y se justifica plenamente por el manejo mañoso, que éste en ejercicio de su cargo internacional ha hecho de la de la Carta Democrática, no sólo en el caso de Cuba, sino que fundamentalmente en el caso de Venezuela y los países del Alba, que tras diferentes artilugios legales y de cambios constitucionales están llevando a sus países a dictaduras de la línea con la que se identifica Insulza. Se trata, del club de líderes autoritarios y socialistas de América Latina, reunidos en el ALBA, una organización que dice ser una alternativa económica para las Américas pero que se ha convertido en un club de conspiradores para desmantelar la democracia en la región y transformarla en una dictadura al estilo cubano, pero de tamaño hemisférico, con el apoyo de la indiferencia del actual presidente de la OEA. Honduras iba a ser la próxima conquista en este proyecto hegemónico que ya cuenta con Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador entre sus miembros.
El gobierno de Chávez, viola constantemente este compromiso internacional de “La Carta Democrática” de los países de América, bajo el amparo de la indiferencia del Secretario General de la OEA. A modo de ejemplo, en su artículo primero, la Carta señala. “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”. Chávez, encabeza un régimen militar encubierto y como tal su ideología es la fuerza y hasta donde pueda llegar con ésta. Si no da para copar todos los espacios democráticos, entonces no se copan, pero no por fidelidad a la democracia, sino porque no les alcanza la fuerza, y ahí urgen movidas supuestamente legalistas para lograrlo.
El artículo tercero indica “Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”. La oposición en Venezuela ha sido diezmada por el poder, las elecciones han sido abiertamente manipuladas por Chávez, buscando a través de distintos mecanismos cambiar los resultados de las mismas, lo que ha sido permanentemente denunciado por los mismos venezolanos. Insulza también ha cerrado sus ojos a la violación sistemática de los derechos humanos y los procesos democráticos llevada a cabo por el régimen de Chávez en Venezuela. El último ejemplo del abuso de poder de Chávez ha sido la manera en que su régimen está tratando a los gobernadores y alcaldes de la oposición quienes fueron elegidos en diciembre de 2008. Furioso por su derrota ha hostigado a los funcionarios elegidos por el pueblo, negándoles los fondos a los cuales constitucionalmente tienen derecho y, en el caso del Alcalde Mayor de Caracas Antonio Ledezma, sacándolo de su despacho legítimo para colocar ahí a una “gobernadora” nombrada a dedo, quien ha asumido, de manera inconstitucional, el rol del alcalde electo.
El artículo cuarto de la Carta indica: “Son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto por los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa”. Sin dudas, que la libertad de expresión está en crisis en Venezuela y en general en los países suscritos al Alba, de hecho un informe publicado por la ONG basada en Estados Unidos Freedom House calificó a Venezuela como un país “sin libertad de prensa”, en los ocho años de la “era Chávez” han aumentado las denuncias de agresiones contra periodistas y contra instalaciones de medios de comunicación por parte de grupos “populares” insatisfechos con las críticas que se le hacen al gobierno, hoy se encuentra por la vía legal en proceso de suspensión de 70 radioemisoras que no son de su línea ideologica.
Artículo 12 de la Carta señala “La pobreza, el analfabetismo y los bajos niveles de desarrollo humano son factores que inciden negativamente en la consolidación de la democracia. Los Estados Miembros de la OEA se comprometen a adoptar y ejecutar todas las acciones necesarias para la creación de empleo productivo, la reducción de la pobreza y la erradicación de la pobreza extrema, teniendo en cuenta las diferentes realidades y condiciones económicas de los países del Hemisferio. Este compromiso común frente a los problemas del desarrollo y la pobreza también destaca la importancia de mantener los equilibrios macroeconómicos y el imperativo de fortalecer la cohesión social y la democracia.” Qué duda cabe que Venezuela bajo el régimen chavista ha bajado todos sus índices de desarrollo, Chávez, está ilegalmente apropiándose de miles de millones de dólares derivados de la venta del petróleo venezolano y utilizándolos para subvertir otros gobiernos latinoamericanos y no para lograr que su pueblo pueda salir del subdesarrollo en que se encuentra.
En la implantación de esta estrategia de dominación progresiva los países del ALBA han encontrado un poderoso aliado en José Miguel Insulza, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Insulza es un izquierdista que ha visto en Chávez un vehículo para promover su agenda política personal, él no debe olvidar que para su elección al cargo contó con el apoyo que recibió al menos de diez votos de los países del Caribe, con los que el presidente Chávez ha forjado una sólida alianza. Se convirtió en Secretario General de la OEA y espera ser re-electo, ambas cosas con el apoyo de Chávez. Para este fin ha estado jugando para el equipo del ALBA desde hace algún tiempo. Fue el promotor de la iniciativa para cancelar la resolución de 1962 que expulsó a Cuba de la OEA, abriendo el camino para que esta vuelva a la organización.
La tolerancia que Insulza ha demostrado hacia la dictadura de 50 años en Cuba contrasta dramáticamente con el ultimátum de 72 horas que él le dio al nuevo gobierno de Honduras para reinstaurar a Zelaya en la presidencia, sin escuchar lo que la otra parte tenía que decir.
José Miguel Inzulsa desde que actúa como secretario General de la OEA, ha tratado de ser complaciente con las corrientes más extremistas del hemisferio, según dicen algunos por sus convicciones ideológicas pero también para asegurar que las fuerzas de la Concertación, la coalición gobernante en su país logre seguir en el poder.
Pero no es un problema para la OEA, institución históricamente muy desacreditada desde hace años por su ineficiencia, que su funcionario principal tenga otras aspiraciones, lo que sí es negativo y objeto de críticas justificadas es la parcialización de ese funcionario en los diferendos que se han presentado en el hemisferio en los últimos cuatro años.
La Organización de Estados Americanos ha coincidido estratégicamente, ideológica y políticamente, con el Grupo de la Alianza Boliviarana de las Américas, artífice de todo el operativo político contrario al derrocamiento de Zelaya, que tuvo lugar en Managua a las pocas horas de la destitución del mandatario. A ese encuentro se sumaron otros gobernantes entre ellos, el monarca cubano Raúl Castro, quien pidió abiertamente una intervención de Estados Unidos, que en este caso no violaba el sacrosanto principio de la No Intervención y Respeto de la Soberanía de los Pueblos, por los que tanto clama la izquierda decimonónica.
Las agresiones de Chávez a Colombia, y su apoyo a los terroristas de las FARC nunca han sido condenados por Insulza. El ex presidente Lucio Gutiérrez, que también tuvo veleidades chavistas, fue derrocado en abril del 2005 por congresistas de la oposición que adujeron que el mandatario había abandonado su cargo, lo que no fue cierto. La acusación contra Gutiérrez era trivial, sin sentido. Aun así fue derrocado y la OEA, que ya dirigía Insulza, hizo mutis por el foro. Gutiérrez, recientemente citó informes de inteligencia militar y policial de que en el golpe de estado en su contra habían actuado agentes venezolanos.
Hay innumerables ejemplos de la intromisión de Chávez y de la parcialidad de la OEA con Inzulsa en los asuntos latinoamericanos y es por ello, que la posición de los EE.UU. y otros Estados democráticos no puede ser otra que la de no aceptar la reelección de alguien que ha hecho mucho daño a esta ya débil y desacreditada Organización.


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