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LECCIONES DE LA CUMBRE UNIÓN EUROPEA Y LATINOÁMERICA-CARIBE

10:03 AM

eu
Sin dudas, esta nueva Cumbre no tiene el interés de otras realizadas y es por ello, que es poco o nada lo que se puede sacar de ella. El problema es que los actores europeos, no tienen mucho que mostrar como éxitos a copiar para la región latinoamericana, una parte cada vez más importante de los ciudadanos europeos tiene simplemente la impresión de que la U.E. es una empresa que pierde más de lo que gana. Pues la gobernabilidad, la adhesión política y el consenso democrático no están, en las grandes democracias modernas, vinculados a un idealismo del sacrificio, sino al mantenimiento del nivel de vida y de las conquistas sociales. La crisis está poniendo al desnudo las debilidades de la UE más que nunca.
En realidad la crisis griega no es sino la punta del iceberg tras la que se ocultan crisis mucho más peligrosas y que van desde Portugal e Irlanda hasta España y también Italia. Los grandes países son incapaces de ponerse de acuerdo para adoptar una estrategia común sobre las medidas de estímulo económico y se encuentran desarmados sin instrumentos políticos que les permitan una solución definitiva y estable en el tiempo. Alemania, primera potencia económica de la eurozona, se presenta ella misma con enormes dificultades, es consciente de que las cifras que se tendrían que movilizar para tapar los nuevos agujeros negros y en especial el español no están al alcance de sus debilitados bolsillos.
España el país que ha impulsado la realización de esta cumbre nos muestra índices a lo menos alarmantes para mirar su modelo como algo que no debemos seguir, el desempleo está casi en el 20 por ciento, un déficit público del 11 por ciento, encuestas que conceden 9,1 puntos de ventaja a la oposición, llamada de atención del Fondo Monetario Internacional (FMI).Por otra parte, los países europeos, demuestran un endeudamiento excesivo que despierta dudas sobre la capacidad de algunos países de hacer frente a sus compromisos, que los empuja a un endurecimiento de las condiciones de crédito hasta niveles insoportables. Es sabido que Italia tiene una deuda pública de 118 % del Producto Nacional Bruto, similar a la de Grecia. El promedio europeo de la deuda pública está en 73.6%, y la virtuosa Alemania alcanza 73,2%. Si a la deuda pública se añade la proyección del déficit del sistema de seguro, el promedio europeo pasa en 25 anos a 95%. En pocas palabras, los ingresos no son suficientes a enfrentar a los costos. ¿Quién va a pagar los sacrificios? .Los ciudadanos comunes y corrientes. ¿Queremos esto para nuestros países?
Europa no hace nada para asegurar el porvenir: no hay inversión en una política industrial común, no hay verdadera estrategia a largo plazo en los sectores de la investigación y desarrollo, incluso no hay nada para asegurar la identidad militar de la Unión Europea (entregada a la OTAN). La política del Banco Central Europeo está estrictamente basada en la defensa del euro fuerte, lo que impide competir con el dólar y, sobre todo, obstaculiza una verdadera política de creación de empleo. A lo largo de estos últimos 20 años, la tradicional oposición entre la cultura política de derechas y de izquierdas, está agonizando. Este europeísmo tenía históricamente un fin positivo: sacar a Europa del atolladero del nacionalismo pusilánime y convertirla en una auténtica potencia mundial. En la actualidad, los ciudadanos europeos tienen la impresión de que Europa es una conjunción abigarrada de intereses contradictorios y un enano político. De hecho, las opiniones públicas no perdonan a sus élites que no hayan construido una Europa unida, sino un complicado patchwork institucional, alejado de su vida cotidiana.
La crisis de Grecia, demuestra que la Unión Europea retrocede en la práctica a sus orígenes como comunidad económica. Pero aquí también hay graves problemas. No es seguro que el euro sea sostenible. Porque una moneda única requiere economías muy similares o un presupuesto común que corrija las diferencias de desarrollo y de ritmo de crecimiento entre los distintos territorios de esa unidad monetaria.
¿Este es el ejemplo que queremos los latinoamericanos? El proyecto europeo se ha convertido en chivo expiatorio de la oposición de los ciudadanos a unos
políticos encerrados en sus laberintos y a unas reformas económicas que han sido hechas a medias, escasamente negociadas y resentidas como amenaza por gran parte de la población, que ahora ven su fracaso y que ellos viven en carne propia al incluso al bajarles el sueldo.
Esta crisis política en Europa se evidencia especialmente en la distancia creciente entre ciudadanos y partidos políticos, en casi todos los países, fenómeno que se observa también en Latinoamérica, donde los gobernantes tratan hacer abstención de los partidos políticos, creyendo que ellos, por sí solos, pueden entenderse directamente con los ciudadanos.
Lo cierto es que América Latina tiene mucho que aprender de la Unión Europea, pero en ningún caso debe ser su referente, la crisis europea no es sólo una crisis del Euro, vale decir económica, es una crisis más profunda, es una crisis de identidad, donde cada ciudadano se reencuentra con sus raíces y no quiere pertenecer a una Unión en cuerpo y alma, sólo en la medida de sus intereses.
Asistimos a una agudización del “nacionalismo económico”. Las dificultades para “salvar a Grecia” no solo muestran los problemas de sus “salvadores” sino que manifiestan igualmente su patente indisciplina, el ventajismo y las trampas que cada cual hace para “arrimar el agua a su molino”, la multiplicación de contradicciones entre ellos.
Es por ello, que pretender hacer uniones prescindiendo de sus propias identidades es un error que la región debe tener en cuenta al momento de trabajar para ello, una verdadera unión debe partir desde la propia identidad.
Por otra parte, hay que tener cuidado de los gobernantes que se jactan de hacerlo sin considerar a los partidos políticos, porque ellos son la forma natural en la que los ciudadanos pueden canalizar sus inquietudes, de otra forma pueden ser engañados por el populismo, especialmente cuando lo social se ofrece gratuitamente por parte del Estado de bienestar.
Por ejemplo como resultado de políticas así, España, ya redujo los salarios de los empleados públicos, congeló las jubilaciones (excepto las mínimas), anuló el fondo de ayuda consagrada a los países en desarrollo, redujo fuertemente la inversión en obras públicas y hasta suprimió el “cheque bebé”, que desde 2007 otorgaba una bonificación de 2.500 euros por cada niño nacido en una sociedad con una alarmante tendencia a la disminución de su población. Ningún país europeo está exento de esta oleada de austeridad. Oleada que podrá mostrarnos próximamente una explosión social al estilo griego de carácter global al menos en Europa.
Es por ello que, el denominado “Grupo de Reflexión” de la Unión Europea, presidido por Felipe González, difundió recientemente su informe “Europa 2030”, que contiene una visión de mediano y largo plazo sobre la situación del Viejo Continente y sugiere los lineamientos básicos de una estrategia orientada a superar las causas estructurales de una crisis que no tocó fondo todavía. La iniciativa constituye la búsqueda de una alternativa a aquel añorado Estado de Bienestar europeo, envidiado en nuestra región, pero que acaba de ingresar, definitivamente, al desván de la historia. ¿Una lección para aprender?. No debemos copiar el modelo Europeo de hacer política ni menos para la Unión Regional.


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EL MITO CUBANO ¿HASTA CUANDO, HACE DAÑO A LOS LATINOAMERICANOS?

11:22 AM

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A pesar de la caída del comunismo hace bastante tiempo, Cuba continúa en los medios internacionales como fuente de noticias, ¿qué hace que esto sea así?, no es precisamente el éxito de su sistema político caduco y fracasado, sino que el papel que este país cumplió durante la Guerra Fría y la utilización que de él hacen hoy, la Unión Europea, que la ponen en el primer plano de la noticia.
Cuba representó en esa época –Guerra Fría– un enclave para la Ex Unión Soviética en el corazón de América y ella le daba una posición geoestratégica muy importante frente a su tradicional adversario los Estados Unidos.
La crisis de los misiles del año 1962, marco el hito de una Cuba intocable por parte de los norteamericanos, sin dudas que el pacto Kruschev-Kennedy, fue el que aseguro a Cuba por un lado la no intervención de Estados Unidos en sus Asuntos internos y por otro la utilización de las soviéticos para intervenir en países donde ellos no querían una presencia directa, como fue la guerra del sur de África, especialmente en Angola, guerra que duró 17 años, frente a los sudafricanos, para involucrar a la OTAN e idealmente, desgastarla, objetivo que no se consiguió.
Lo que si permitió, este largo conflicto, fue que la industria de armamentos recibiera una gran cantidad de recursos a través del abastecimiento que se hacía desde la Unión Soviética vía Cuba.
El objetivo, soviético no sólo era buscar ingresos para su industria de armamentos, sino que, era desgastar a los EE.UU., en temas que lo llevarán a desviar su atención y debilitar su influencia en el mundo.
Ello, apuntaba especialmente a permitir que la Unión Soviética tuviera más espació político estratégico para influir en el mundo y, para ello había que mantener ocupados a los EE.UU. De ahí, se enmarcan, entre otras cosas, los intentos revolucionarios y guerra civiles de Centro América (Nicaragua, El Salvador, Guatemala) y en general en Sud América, que tantos costos, en vidas y económicos, tuvieron para los latinoamericanos en la década de los 70 y 80. Su intención era no lograr instaurar regímenes comunistas, sino más bien minar a los intereses de EE.UU., para lograr ellos –los soviéticos– la hegemonía mundial.
El acuerdo soviético-estadounidense, puso los cubanos en el centro de un sistema equilibrio de poder internacional. La isla se convirtió en plaza geopolítica para la URSS, desde esa posición podía negociar temas más complejos. Los soviéticos retiraron los misiles pero dejaron en acuerdo con los EE.UU. la presencia permanente de sus tropas en Cuba, lo que de por sí, la Isla, le otorgaba una preocupación especial al gobierno de Washington.
Al comenzar los años 80, hubo un acuerdo entre las dos superpotencias en relación a sus niveles de armamento, ello consideraba el abastecimiento de armas hacia Cuba, el cual una vez almacenadas las revendía con la autorización rusa en, otros países y continentes como, en el Medio Oriente a los palestinos, a Irak y a todos los regímenes y facciones terroristas que propagaban la lucha armada contrarios a los EE.UU.
Con la caída de la Unión Soviética y término de la Guerra Fría, Cuba siguió sirviendo como base geoestratégica de la Federación Rusa. En la reunión en Malta los presidentes Bush padre y Gorbachov negociaron el repliegue de las tropas rusas de Alemania oriental, Hungría, Polonia, Checoslovaquia, pero manifestaron que requerían permanecer en Cuba, lo que fue aceptado por la administración norteamericana.
Sin embargo, los planes de bases y construcción de una planta nuclear rusa –con capacidad de abastecer su armamento nuclear– en Cuba fracasaron, y desde el año 2001 las compañías rusas cesaron drásticamente todas las operaciones en la isla sin reparar en las obligaciones contractuales. Cuba tardó casi tres años en recuperarse de aquel impacto y tuvo que gastar sumas colosales en la importación del combustible porque la construcción de una central nuclear se vio congelada. Rusia, actualmente, no tiene ninguna presencia militar en la Isla, sin embargo, en su reciente visita a Moscú, los presidentes de Rusia y de Cuba confirmaron hoy que sus relaciones bilaterales adquirirán carácter de asociación estratégica.
Por otra parte, la Unión Europea, necesitaba también un mecanismo de presión para negociar temas pendientes con los EE.UU., y para ello nada mejor que hacer uso de la posición y experiencia cubana en este juego de poderes. Es por ello, que valiéndose de campañas anti globalización, anti neoliberales, e incluso campañas pro indigenista en América Latina, a través del liderazgo de la Habana en estas materias, se ha iniciado una campaña para influir en Sudamérica. Para los europeos, el llamado Consenso de Washington que propugnaba una menor intervención del Estado es un error, debido que para ellos, es muy necesaria la mano de obra barata y cualquier política que pueda llevar a la privatización de la educación, la salud, les encarecería los costos, especialmente a las grandes compañías que operan en Latinoamérica. Es debido a ello, que apoyan campañas que no permitan la instalación de políticas neoliberales. En este orden, se encuentran las asesorías de juristas españoles para los cambios constitucionales en algunos países latinoamericanos, como Venezuela, Bolivia, Ecuador. Por otra parte, es necesaria la desunión de Latinoamérica para enfrentar negociaciones comerciales con los países desarrollados, para ello es necesario mantener una cuña entre posiciones ideológicas contrapuestas y en este sentido, Cuba es una pieza central en esta estrategia.
El problema de Cuba, que en su desempeño de país eje en la lucha de poderes de las grandes potencias y hoy de los países desarrollados, ha perjudicado a todos los sudamericanos. En el fondo ha tenido un negocio que le ha permitido mantenerse en el poder por más de 40 años, a través de un mito que muchos le han comprado, pero que la realidad nos muestra que está siendo develado.
Todo indica que cualquier cambio sustancial en su modelo de gobierno seguiría eventuales transformaciones del actual equilibrio de poder, lo que hace prever que Cuba podría seguir siendo una mala influencia para Latinoamérica, porqué seguirá impulsando políticas que lleven a la desunión del continente, lo que le interesa a los grandes poderes actualmente en el mundo, por lo que significaría potencialmente en lo económico, una real unión latinoamericana en el concierto mundial.
Lo cierto es que el bloqueo de EE.UU. a Cuba es otra parte del mito, que aprovechan los europeos para, supuestamente presionar a Washington que ponga fin al mismo y, por otra parte, le permite al gobierno cubano victimizarse en el mundo y además, justificar al interior de su propio país su ineficiencia.
Es por ello, que no nos puede extrañar que el cambio de gabinete cubano realizado por Raúl Castro, este en primera plana en la prensa europea, porque el mito cubano sigue vivo y la isla aún puede desempeñar un papel geopolítico importante en el nuevo orden mundial y su lucha de poder, especialmente en el interés de los europeos, aunque ello sea en desmedro de la integración sudamericana. Lo cierto es que Cuba es un problema que divide en el Continente. ¿Hasta cuando?.


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LA ORGANIZACIÓN DEL TRATADO DEL ATLANTICO NORTE (OTAN), LA UNION EUROPEA Y SU RELACIÓN CON RUSIA.

01:07 PM

otan

Desde 1989 en Europa central y oriental se han producido una serie de profundos cambios políticos que han, por un lado mejorado radicalmente el entorno de seguridad en que la Unión europea ha intentado alcanzar sus objetivos y por otro, han surgido nuevos actores del acontecer europeo que hacen previsible nuevas amenazas a la seguridad el continente.
Según el Secretario General de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, hace casi cuatro años: “La OTAN y la UE están logrando bastante progreso en la coordinación de capacidades militares modernas. Me siento optimista de que podamos extender nuestra cooperación en áreas adicionales en las que tenemos un interés de seguridad común, donde podemos complementarnos, y reforzar mutuamente nuestros esfuerzos. Y con ello quiero decir áreas funcionales… como ser el Cáucaso y Asia Central”
En Abril del presente año (2009), se llevara a cabo la cumbre de la alianza en Estrasburgo, en Baden-Baden y Kehl, donde se prevé que se estudie dar luz verde definitivamente a la puesta en marcha de ese paso previo para que Georgia y Ucrania acaben por integrarse en la Alianza Atlántica, a lo que Rusia se opone. Un nuevo paso en la dirección del ingreso en la OTAN podría agudizar las tensiones en el interior de ambos países, una situación que podría poner más tirantes las relaciones entre Rusia y la Alianza.
Los desafíos y riesgos que enfrenta la OTAN actualmente son distintos de los que la amenazaban en el pasado. La posibilidad de sufrir un ataque simultaneo a gran escala han desaparecido por lo que ya no constituye el objetivo de la estrategia aliada. Contrariamente a la amenaza predominante en el pasado los riesgos que aún pueden poner en peligro la seguridad de los Aliados son multidireccionales y complejos, lo que los convierte en más difíciles de prever y analizar. Para preservar la estabilidad en Europa y la seguridad de sus miembros la OTAN debe ser capaz de hacer frente a este tipo de riesgos que pueden surgir de diversas maneras.
Es poco probable que los riesgos que amenazan la seguridad de la Alianza surjan de una agresión premeditada contra territorio aliado. Lo más probable es, que se generen por la inestabilidad derivada de las graves dificultades económicas, sociales y políticas, u otras, como ser algunas rivalidades étnicas y territoriales que enfrentan algunos países especialmente de Europa central. O las derivadas de las crisis energéticas que se han visto durante el último tiempo y su dependencia del gas proveniente de Rusia, que ya pusieron en jaque a Europa.
Estas crisis, mientras sean limitadas no deben suponer una amenaza directa para la seguridad y la integridad territorial de los miembros de la Alianza. No obstante sí pueden dar lugar a conflictos dañinos para la estabilidad europea e incluso armados capaces de involucrar a potencias exteriores o extenderse a países de la OTAN incidiendo así directamente en la seguridad de la alianza.
En el caso particular de Rusia, los riesgos y las incertidumbres acompañan su devenir político estratégico, que no puede separarse de que sus fuerzas convencionales siguen siendo significativamente más grandes que las de cualquier otro Estado europeo y su vasto arsenal nuclear comparable al de Estados Unidos.
Es por ello, que la OTAN necesariamente, debe tener en cuenta este potencial si desea preservar la estabilidad y la seguridad europea.
Las relaciones entre Rusia y la OTAN, han sufrido un retroceso, producto de la guerra del Caucáso y de la intención de ampliar hacia el Este su influencia. La alianza político-militar occidental tendrá en cuenta las preocupaciones rusas sobre su seguridad nacional, pero sobre viento y marea continuará su ampliación ha manifestado, recientemente el secretario general de la alianza noratlántica, Jaap de Hoop Scheffe.
Scheffer trató de persuadir a quienes tras el conflicto provocado en el Cáucaso por la agresión de Georgia contra Oseatia del Sur con el respaldo de Estados Unidos y sus aliados europeos consideran incompatibles las buenas relaciones Rusia-OTAN. Recientemente el embajador ruso en la OTAN, Dmitri Rogozyn descartó la cooperación con esa alianza si Occidente mantiene una postura consolidada y se limita a anunciarle a Moscú decisiones ya tomadas.
Como vemos hay un conflicto entre la OTAN y Rusia sin solución, que tarde o temprano puede tensar aún más las relaciones y llevar a una escalada de la crisis difícil de predecir.
Sin embargo, pese a las disputas con la OTAN en torno al reconocimiento ruso de las regiones georgianas de Abjazia y Osetia del Sur, Moscú está dispuesto a colaborar con la OTAN en la lucha contra los talibán.
En este sentido, Rusia propuso crear una comisión especial para Afganistán dentro de ese consejo en el que se hablara sobre el transporte terrestre y aéreo de material militar por territorio ruso hacia el país asiático, además de proporcionar un contacto más estrecho para combatir el tráfico de drogas y permitir el intercambio de información militar.
El presidente ruso, Dmitry Medvedev, ha manifestado que está a la espera de propuestas específicas de Estados Unidos sobre defensa misilística, uno de los principales puntos de litigio entre Moscú y Washington, para discutir en la primera reunión con Obama en el marco de la cumbre del Grupo de los 20 que se celebra el mes próximo en Londres.
Estados Unidos ha señalado que si Rusia está dispuesta a ayudar a disuadir a Irán de buscar armas nucleares -una de las principales amenazas que el sistema anti-misiles está diseñado para detener- entonces podría desacelerar el despliegue.
Para la Unión Europea, las buenas relaciones con Moscú son muy deseables para todos, tanto desde el punto de vista económico como en lo relativo a la seguridad.
Se debe tener presente que sólo 21 de los 27 miembros de la UE son también miembros de la OTAN. De los seis que no lo son, todos, con la excepción de Chipre (por el momento) – Austria, Finlandia, Irlanda, Malta y Suecia – son miembros del programa Cooperación por la Paz de la OTAN. De los últimos cinco, sólo la pequeña Malta no tiene un contingente militar sirviendo bajo la OTAN en Afganistán, los Balcanes u otros sitios.
De los 26 Estados miembro de la OTAN, sólo Noruega y EE.UU., Canadá e Islandia, los últimos tres no están en Europa y por lo tanto no se califican, no están en la UE.
La UE y la OTAN han sido abiertamente socios militares desde 1992 cuando se firmó el acuerdo Berlín Plus sobre la compartición conjunta de activos militares.
Lo deseable es que en las próximas décadas la seguridad de Rusia y la de la Unión Europa estén vinculadas como lo están sus economías y sus recursos, pero sin dudas que esto, lo afecta la presencia de EE.UU. en la OTAN.
Por tanto, tarde o temprano la UE deberá decidir sobre la OTAN para velar por su propia seguridad. Los europeos, pueden asentir a su dominación por un bloque militar internacional cada vez más expansionista y agresivo como la OTAN o pueden organizarse activamente para desmantelarlo y crear su propio organismo de seguridad con identidad europea.


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SOBERANÍA, LA IMPORTANCIA DE CONTAR CON RECURSOS NATURALES PROPIOS.

07:19 AM

Hoy estamos viviendo uno de los episodios más complejos respecto al abastecimiento de energía desde otros países. La empresa estatal Naftogaz Ucrania informó sobre la interrupción total del tránsito de gas ruso hacia Europa por falta de ese combustible en la red de sus gasoductos.“Si los suministros de gas a Europa equivalen a cero, los suministros para Europa equivaldrán a lo mismo”, afirmó el portavoz de Naftotas Valentin Zemlianski. Europa en un crudo invierno ha quedado sin gas. Rusia abastece el 25% del gas que el continente europeo necesita y hoy enfrascado en una disputa con Ucrania, país por el cual es transportado el gas, ha provocado el corte del suministro.
En un mundo globalizado, mucho se habla que el concepto de la soberanía va quedando atrás, pero los hechos demuestran lo contrario, un Estado soberano no lo es sólo en lo político, sino que también cuando tiene una cierta autarquía respecto a los recursos naturales que necesita para su desarrollo así como para asegurar la supervivencia de sus ciudadanos.
Sin dudas que algunos países de Europa, como Bulgaria, Turquía, Macedonia, Croacia, Rumania y Grecia que dependen casi totalmente del gas proveniente de Rusia, no pueden asegurar en un crudo invierno la vida de sus habitantes.
Rusia es el mayor productor de gas del mundo y de una u otra forma pone en jaque a los países europeos que dependen de su abastecimiento. Austria y Rumania informaron que sus suministros han caído un 90 y un 75 por ciento, respectivamente, mientras que Italia espera la llegada de menos gas y va a intentar abastecerse de otras fuentes. Eslovenia ha declarado incluso el estado de emergencia.
Grecia, Bulgaria, Croacia, Macedonia y Turquía comunicaron que el flujo vía Ucrania ha cesado, desatando lo que Bulgaria calificó de una “situación de crisis” en medio del invierno.
Rusia e Ucrania se culpan mutuamente de la crisis, que se produce en medio de unas temperaturas inusualmente bajas en Europa. El continente recibe alrededor de una cuarta parte de su gas de Moscú.
Lo cierto es que, los países deben generar sus propios recursos para asegurar el abastecimiento de sus ciudadanos, no sólo de gas sino que de otros tipos de energía, de lo contrario, pierden poder y son vulnerables a las presiones políticas de parte de los Estados que controlan la llave del abastecimiento.
La Unión Europea ha exigido la reanudación inmediata del suministro: “Sin advertencia previa y en clara contradicción de las garantías dadas por las principales autoridades rusas y ucranianas a la Unión Europea, los suministros de gas a algunos países miembros de la UE han sido recortados sustancialmente”, dijeron en un comunicado conjunto la presidencia checa de la UE y la Comisión Europea. Pero más allá de eso ¿Qué pueden hacer?, nada en lo inmediato.
Quizás si hubieran previsto, con visión geopolítica que esto podría ocurrir habrían desarrollado programas alternativos de abastecimiento y así podrían, en un momento determinado prescindir del gas ruso, que pasa por Ucrania.
En Sudamérica el caso de Chile es un claro ejemplo, especialmente cuando Argentina cortó el suministro de gas por problemas de política interna, o cuando Bolivia le exigió a Argentina que ni una gota de su gas podía ser derivado hacia Chile. Chile tampoco ha tenido una política de generación de energía alternativa, recién después del episodio del gas Argentina se han iniciado discusiones de proyectos para lograr un autoabastecimiento. Mientras tanto, al igual que Europa depende de vecinos que no le aseguran para nada el abastecimiento en el futuro.
Un país para lograr desarrollo debe contar con los recursos mínimos necesarios propios, ello es lo que les da soberanía y el poder necesario para desarrollar programas que les permitan avanzar.
Quiérase o no el gas y el petróleo han sido usados a través de la historia como arma política. Así lamentablemente ha ocurrido siempre y seguirá ocurriendo.
China y Japón también tienen un conflicto por el gas, las dos mayores economías de Asia habían acordado desarrollar conjuntamente dos yacimientos de gas y seguir negociando sobre otros dos situados en una región al este de la provincia china de Zhenjiang y al oeste del archipiélago de Okinawa, sin embargo, Tokio protestó por la explotación por parte de Pekín del yacimiento de Tianwaitian. “El Gobierno japonés lamenta que China haya iniciado unilateralmente la explotación de este yacimiento”, declaró a la prensa el portavoz del Ejecutivo, Takeo Kawamura. Este nuevo conflicto sobre los recursos naturales en zonas fronterizas se produce a pocos días de que los dos países reanuden el diálogo estratégico bilateral, previsto para el día 9 de enero en Tokio.
Como vemos, el caso del gas nos está dando luces para futuros conflictos que se pueden producir en el mundo, los países que dependen más allá de los razonable de abastecimiento energético de otros estados deben sacar experiencias y trabajar para diversificar sus plataformas energéticas, de otra forma, debido al aumento del consumo, sin dudas más tarde que temprano tendrán seria dificultades para asegurar incluso la supervivencia de su población.
Por ejemplo, la U.E. después de los efectos del cambio climático ha fijado como segunda prioridad combatir la creciente precariedad de la seguridad europea en materia de suministro energético. El problema es que, incluso de alcanzarse los objetivos políticos sobre energías renovables antes citados, Europa será en el futuro más dependiente de las importaciones que en la actualidad. Para hacer frente a este desafío, la Comisión Europea ha elaborado un nuevo Plan de Acción para la Seguridad y la Solidaridad Energéticas.
El punto que pareciera que este plan puede llegar tarde para los habitantes de Europa Central, de mantenerse esta disputa entre Rusia y Ucrania, donde ellos son los más perjudicados.


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