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LATINOAMÉRICA DEL BICENTENARIO UNA DEUDA PENDIENTE CON LOS PADRES DE LA PATRIA. AÚN VIVIMOS EN EL SUBDESARROLLO ECONÓMICO, MORAL Y ESPIRITUAL.

04:57 PM

bicentenario
Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay y Venezuela cumplen el bicentenario el año 2009 y 2010, los sueños de San Martín, Bolívar, O´Higgins, Hidalgo, entre otros tuvieron un ideal por el cual lucharon. ¿Pero han sido los Estados consecuentes con esos sueños?.
Si miramos solo algunos de los aspectos, veremos que ha costado mucho lograr una verdadera unión de los países sudamericanos y existe una brecha económica, política e ideológica importante entre ellos, lo que hace aún más difícil que el sueño de una Latinoamérica unida se haga realidad.
El desarrollo y el progreso de nuestros países, precisan del consenso y de la voluntad mancomunada de todos los ciudadanos, sean éstos de cualquier organización política, religiosa o económica, sin distinción de clases, sino con la firme decisión de contribuir a las obras y proyectos que vayan en beneficio de sus Países.
Sin embargo, este objetivo será difícil de cumplir, si es que en nuestro continente continúan los enfrentamientos de grupos radicales de las extremas derechas e izquierdas, a los que no les interesa el diálogo y no reconocen las virtudes de los demás y menos los defectos que cada uno de ellos tienen, y que constituyen una traba para todos los nacionales de sus respectivos Estados.
La debilidad de las instituciones estatales, acciones malignas de los actores importantes, una corrupción muy extendida y abuso de poder por parte de varios responsables de la conducción de los Estados Latinoamericanos, son los factores que han hecho que estos lleguen al bicentenario, ni siquiera, sin una consolidación de los Estados que les permitan enfrentar el bicentenario como países desarrollados y por el contrario algunos ni siquiera logren el status de país en vías de desarrollo.
Dentro de estas clases gobernantes, es posible ver claros retrocesos en aspectos vitales y fundamentales para el fortalecimiento de sus Estados y sociedades. Por ejemplo, algunos quieren transformar a estos Estados en laicistas, que borre de la vida pública cualquier huella de la religión. Eso no solo resulta indeseable, sino que es, de por sí, destructivo, pues niega lo que nuestros países han sido desde hace siglos. Un país sin raíces queda privado de realizar un aporte constructivo a la comunidad de las naciones. Para los estados del bicentenario, no resulta comprensible sin el papel que ha desempeñado la religión. En particular, si sacamos de nuestra historia lo que ha hecho la Iglesia en materia educacional y asistencial, en el campo de la cultura y en la pacificación de los espíritus, quedaría muy poco. Negar la importancia de la fe católica para la vida nacional de los Estados Bicentenarios, significa dar la espalda a la mejor herencia que han dejado los Padres de la Patria.
Por otra parte, vemos como se está destruyendo a la familia en Latinoamérica, pilar fundamental de las sociedades. Si reparamos en el nuevo lenguaje con el uso plural, “familias”, para indicar la existencia de diferentes posibilidades, lo único que se hace es intentar ajustar una realidad antropológica, la familia, a un prejuicio ideológico.
Ello se ve reflejado en la juventud, donde la tecnología más sofisticada al servicio de la incomunicación entre padres e hijos, del fracaso o, simplemente de numerosos padres en Latinoamérica de hacer frente a la avalancha de incitaciones negativas, del fomento de comportamientos inadecuados que el espacio público genera contra sus hijos, desde los hábitos de diversión de insomnio, donde la droga es habitual, a la borrachera sistemática del fin de semana, al descontrol de los institutos, la violencia latente, la incitación al consumo y el disponer de “pasta” como sea. Esta es una triste realidad que, sin dudas dejaría perplejos a nuestros Padres de la Patria.
Así llegamos a nuestros días acarreando una poderosa contradicción que necesariamente transformará a la sociedad. Por una parte, se le niega al Estado toda su capacidad en la producción de bienes; por la otra; le confiamos cada vez más a las personas, sobre todo los niños, adolescentes y jóvenes, en los colegios, escuelas y universidades estatales. Pero también cada vez más queremos que se responsabilice a nuestros progenitores, expulsados de las estructuras familiares, que cuide nuestra salud y nos mantenga sanos, y que haga de nuestras sociedades un lugar seguro, poniendo un policía en cada familia y un juez en cada calle.
En nuestras sociedades se impone un laicismo radical, contrariamente al sueño de nuestros Padres de la Patria, que legaron porque así lo entendían una relación con Dios para construirse, ya que ellos entendían que sin conciencia no hay personas libres y responsables, es por ello que un laicismo de exclusión religiosa y negación de la existencia de Dios, no puede llevar a nuestras sociedades más que a la catástrofe más radical.
Por ejemplo, el aborto es una de las señales más emblemáticas del laicismo radical al cual van encaminadas las naciones latinoamericanas en vista al bicentenario. Nuestras sociedades, donde el imperio de la razón y la fe deberían caracterizar su desarrollo, al suprimir la fe, nace la infantil ilusión de resolver los problemas al golpe de la píldora. El Prozac para la baja anímica, el Viagra para la incapacidad en el coito y la píldora del día después para evitarse educar a las adolecentes en el respeto a su condición femenina.
El problema central de nuestro tiempo es el laicismo absolutista, político e ideológico, generador de planteamientos que persiguen la supresión de contenidos morales, culturales y políticos que se inspiran o fundamentan en la conciencia religiosa, y vector fundamental de la sociedad de la desvinculación en la que vivimos al llegar a los 200 años de vida independiente.
Es por definición, una ideológica anti pluralista y anti el espíritu libertario que nos legaron los Padres de la Patria, porque intenta interpretar el mundo únicamente desde sus parámetros, mientras descalifica, ridiculiza y reprime toda concepción de naturaleza religiosa. Este laicismo, que es el nuevo paradigma que busca expulsar el hecho religioso de los espacios públicos porque quiere la hegemonía cultural y política.
Sin duda que si nuestros libertadores vivieran, dirían que esto no es lo que esperaban de sus compatriotas, ellos esperaban la LIBERTAD, en su más pleno sentido.

El 5 de Abril de 1818, en medio de la gloriosa Batalla de Maipú el general San Martín, viendo flaquear un ala del ejército, grita a la tropa, entusiasmado: “NUESTRA PATRONA, LA SANTISIMA VIRGEN DEL CARMEN NOS DARA LA VICTORIA Y AQUÍ LEVANTAREMOS LA IGLESIA PROMETIDA PARA CONMEMORAR ESTE TRIUNFO”.
Después de la Victoria del 5 de abril en Maipú, el Director Supremo de la Nación, mediante Decreto del 7 de mayo de 1818, hace suyo el Voto del Templo.
En forma solemne ordena la iniciación de los trabajos: “LA INMACULADA REINA DE LOS ANGELES, EN SU ADVOCACION DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, FUE JURADA PATRONA DE LAS ARMAS DE CHILE, PRIMERO POR EL VOTO GENERAL DEL PUEBLO, POR HABER EXPERIMENTADO SU PROTECCION EN EL RESTABLECIMIENTO DEL ESTADO QUE YACIA BAJO LA OPRESIÓN DE LOS TIRANOS, MEDIANTE EL ESFUERZO DEL EJERCITO RESTURADOR DE LOS ANDES Y DESPUES DEL 14 DE MARZO ULTIMO POR EL ACTO SOLEMNE EN QUE CONCURRIERON LAS CORPORACIONES, Y UN INMENSO PUEBLO EN LA SANTA IGLESIA CATEDRAL, AL OBJETO DE RATIFICAR, COMO RATIFICARON EXPRESAMENTE AQUEL JURAMENTO OFRECIENDO ERIGIRLE UN TEMPLO EN EL LUGAR DONDE SE DIESE LA BATALLA, A QUE NOS PROVOCO EL GENERAL ENEMIGO OSORIO: NO DEBE TARDARSE UN MOMENTO EL CUMPLIMIENTO DE ESTA SAGRADA PROMESA” . Firmado O’Higgins Irisarri.


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VIH/SIDA, A LA VISTA DE TODOS ESTA MATANDO AL CONTINENTE AFRICANO Y EL PRÓXIMO ¿SERÁ LATINOAMERICA?.

11:35 AM

Sida
Durante los primeros meses de su gobierno, el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, hizo de la lucha contra el VIH/sida una piedra angular de su política exterior, utilizando la asistencia sanitaria como herramienta diplomática. De este modo, comprometió a países en desarrollo en asuntos políticos y económicos.
Pero en los últimos meses, activistas contra el sida (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) han criticado el Plan de Emergencia del Presidente de Estados Unidos para el Alivio del Sida (Pepfar, por sus siglas en inglés) por no cumplir con sus compromisos de financiar la lucha contra la pandemia.
El Pepfar aporta más de 3.700 millones de dólares a la prevención y tratamiento del virus de inmunodeficiencia humana (VIH), pero pese a la promesa electoral de Obama de un aumento anual de 1.000 millones de dólares, el Congreso legislativo de Estados Unidos no ha tocado el presupuesto para este año.
El Síndrome de Inmuno Deficiencia Adquirida (SIDA) fue identificado a comienzos de los 80, pero el primer caso del mal se habría registrado mucho antes, a finales de los 50, en África. Los tratamientos con drogas y las campañas de educación han contenido su expansión en algunas partes del mundo. En África, muchas personas ignoran que son portadoras del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) que causa el SIDA.
Según un informe de la Naciones Unidas, de los 36,1 millones de personas que padecen VIH/SIDA, un abrumador 95 por ciento vive en los países en desarrollo, donde el sida está convirtiéndose en un peligro mayor para las zonas rurales que para las ciudades. En cifras absolutas, hay más personas infectadas del VIH en las zonas rurales. La epidemia se propaga a una velocidad alarmante hasta las aldeas más remotas, reduciendo la producción de alimentos y amenazando la vida misma de las comunidades rurales.
En África vive apenas una décima parte de la población mundial, pero ahí se dan nueve de cada 10 casos de nueva infección del VIH. El 83 por ciento del total de muertes por sida ocurre en África, donde esta enfermedad a matado diez veces a más personas que la guerra.
En nueve países del África subsahariana, más del 10 por ciento de la población adulta tiene el VIH. En Botswana, Namibia, Swazilandia y Zimbabwe, del 20 al 26 por ciento de la población entre 15 y tiene el VIH o sida.
El SIDA mata diariamente a 6.000 personas en África – más que cualquier guerra, hambruna o inundación. Millones de niños son huérfanos a causa del mal y/o son seropositivos.
23 millones de personas viven con el SIDA o con el VIH en África en el contexto de un desastre descrito como la mayor catástrofe que haya azotado al continente africano desde la esclavitud.
Según cálculos recientes, el SIDA podría acabar con cerca de un cuarto de la población actual del sur de África. Día a día, los negocios pierden a sus empleados, las escuelas a sus maestros, las granjas a sus campesinos y trabajadores.
El SIDA ataca con más fuerza en las zonas donde la miseria es profunda y generalizada, donde no hay atención médica, donde demasiada gente vive presa del hambre, víctima de la desnutrición. La expectativa de vida de muchos niños africanos no supera los 30 años.
En Sudáfrica, todos los días se contagian unas 1500 personas con el virus de inmunodeficiencia humana, el VIH, sumándose así a los cuatro millones ya infectados. No hay indicio de que el índice de contagio vaya a disminuir.
Sin embargo, pese a este holocausto y a que el SIDA y el VIH constituyen una terrible amenaza al desarrollo económico del país, el gobierno sudafricano ha bloqueado la provisión de drogas para combatirlos, iniciando un intenso debate sobre las causas del SIDA.
Esta política, que desde un principio dejó atónitos a los observadores internacionales y que concitó la condena de los científicos de todo el mundo, ha provocado pocas protestas dentro de la propia Sudáfrica.
Otro ejemplo, en Uganda la epidemia empezó a comienzos de la década de 1980 a orillas del Lago Victoria en el sur del país, se dice que cada una de las familias que integran este pueblo de 21 millones de personas ha sido afectada por el SIDA, que se ha llevado a toda una generación de Ugandeses, dejando huérfanos a más de un millón de niños. La epidemia empezó a comienzos de la década de 1980 a orillas del Lago Victoria en el sur de Uganda.
Incluso la geografía ha sido afectada por el SIDA. Hay campos enteros abandonados: no queda nadie que los cultive. En muchos sitios, las tierras que antes estaban cubiertas de cosechas hoy están cubiertas de tumbas. En todas partes, a orillas de las carreteras pueden verse pequeñas casuchas de madera con letreros que las identifican como “clínicas”.
Hace 20 años que Uganda experimenta la muerte a una escala casi incomprensible, y muchas personas más morirán en los próximos años.
Muchos líderes de los países desarrollados, consideran que el virus ya es controlable, que no es mortal, y han bajado la guardia, lo que es un gravísimo error, en este sentido, vemos como si los países del G-8 hubieran olvidado el SIDA en sus agendas. Hay que recordarles que prometieron ayuda universal a los afectados para 2010. La recuperación económica no debe hacer olvidar la pandemia. Economía y salud son sinónimas, nadie debería olvidarlo. Progreso y seres humanos saludables no son dos cuestiones antagónicas, son indisolubles.
“Necesitamos entre 17.000 y 18.000 millones de dólares al año, o un total de 123.000 millones de dólares los próximos siete años, pero todo lo que tenemos son 20.000 millones, lo que deja una brecha de 103.000 millones”, alertó Eric Goemaere, jefe de Médicos Sin Fronteras en Sudáfrica.
Según Goemaere, la amenaza al financiamiento tiene menos que ver con la crisis internacional y más con la falta de compromiso de las naciones ricas, como Francia e Italia, que proveen 0,4 por ciento y 0,1 por ciento respectivamente de todos los recursos contra el VIH/sida.
En África austral, una de las regiones más afectadas por la pandemia, ya se siente el impacto del recorte hecho por los donantes. El gobierno de Tanzania, por ejemplo, tuvo que reducir un cuarto el presupuesto para el VIH, mientras que Swazilandia redujo su objetivo de cobertura de tratamiento para 2011 de 60 por ciento a 50 por ciento, lo que afectará a unos 40.000 pacientes.
Uganda tuvo que frenar lo ingresos a los programas de tratamiento financiados por el PEPFAR, y Malawi afrontará un déficit de medicinas.
La crisis económica mundial ha tenido un impacto en la disponibilidad de recursos para combatir el SIDA. El presidente Obama y la secretaria de Estado Hillary Clinton han dejado muy claro que la mayor prioridad es ofrecer más fondos.
El nuevo giro del gobierno de Obama es usar su capacidad de asistencia sanitaria técnica como herramienta diplomática. Así que el financiamiento de la lucha contra el VIH se convierte en un gesto humanitario y asunto para crear diálogo con los países.


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LATINOÁMERICA UNA REGIÓN DE CONTRASTES UNOS SE MUEREN DE HAMBRE Y OTROS GASTAN MILLONES EN ARMAMENTO.

06:02 PM

banderaslatinas2 guatemala
No deja de llamar la atención, ayer Brasil anunciaba –legítimamente– una compra de armas por 4000 millones de dólares y hoy el presidente de Guatemala anuncia que 54.000 familias están muriendo de hambre y que se ha cobrado la vida de unos 25 niños.
La verdad es que esta realidad no puede dejarnos indiferentes, la región ha tenido un gran desarrollo económico, Brasil es una de las principales economías mundiales y los vecinos están muriendo de hambre. Es la hora del liderazgo en la práctica y Brasil algo tiene que decir al respecto.
Estamos en frente a los primeros anuncios del cambio climático, que –tal como anunciaron los científicos– está empezando a golpear fuertemente a la región. La falta de agua en Guatemala, ha ocasionado pérdidas de unos US$3,9 millones en el sector de la agricultura, ganadería y alimentación, lo que ha disparado los casos de malnutrición en el conocido “Corredor Seco”, que incluye siete provincias de ese país.
El mandatario guatemalteco Álvaro Colom en su mensaje oficial a la nación ha manifestado: “He decidido hacer uso de la ley de orden público y declarar un estado de calamidad pública en todo el territorio nacional, ya que las consecuencias de la insuficiencia alimentaria y nutricional no afectará solamente a los departamentos del Corredor Seco, sino al conjunto del país”
El presidente de Guatemala, definió la situación como una tragedia de dimensión histórica. El drama se produce en la zona llamada Corredor Seco, que incluye siete provincias, se han disparado los casos de malnutrición debido a la sequía y a la crisis económica.
Unas 54.000 familias sufren las consecuencias del hambre según las autoridades guatemaltecas, y se teme que otras 400.000 puedan verse afectadas antes de que acabe el año.
Según la agencia de noticias AFP, un estudio de la Secretaría de Salud Alimentaria (Sesan), presentado el 16 de agosto “indicó que el número de comunidades en peligro de hambruna se elevó en 113% en los últimos tres meses debido a la sequía”. Según la misma agencia, 462 personas murieron por esta causa entre enero y julio de este año.
Unicef publicó un informe el año 2009, en el que advertía que uno de cada dos niños guatemaltecos sufría de desnutrición crónica. En el caso de la población indígena el 80% de niños y niñas menores de cinco años tienen serios problemas alimenticios.
Esta es la oportunidad para crear y creer en la unidad latinoamericana, hoy a pesar de la crisis económica la Región cuenta con medios para la solidaridad, hoy es cuando los discursos ideológicos demuestran su inutilidad. Analistas coinciden en que estos datos alarmantes no se corresponden con el nivel de riqueza de Guatemala, que a pesar de estar lejos de la situación de Haití (el país más pobre de América Latina) duplica los casos de desnutrición que tiene el país caribeño.
Según informes de la CEPAL y la Unicef, Unos 52 millones de niños son pobres en América Latina y de ellos unos 30 millones padecen hambre, pese a que la región produce tres veces los alimentos que necesita, según informes internacionales. La situación fuera de Guatemala, es especialmente crítica en Argentina, Honduras, Nicaragua, Colombia, Panamá, Bolivia y Ecuador. En ellos, hasta uno de cada cuatro niños carece de alimentación adecuada según el último informe.
La mayor paradoja es que el alza de la pobreza infantil se mantiene desde 1990, período que coincide con una fase de recuperación económica de la región, acompañada por mayores coberturas de salud y educación. De hecho, América Latina registra los más altos índices de todas las zonas en desarrollo en mortalidad de menores de cinco años, bajo peso al nacer, inmunización y presencia de parteras capacitadas en los nacimientos, entre otros.
Lo cierto es que, el alza de los precios de los alimentos, la actual crisis económica y las sequías e inundaciones ponen al borde del abismo a una gran parte de la población latinoamericana.
A esto se suman, en general, una distribución de la riqueza poco equitativa y la falta de planes efectivos para combatir la pobreza.
En una región rica en recursos naturales, históricamente beneficiada por el clima y las bondades de su suelo, que haya hambre parece, cuanto menos, absurdo.
En la última encíclica “Caritas in Veritate” S.S. Benedicto VI nos pone en alerta respecto al problema del hambre. 27. “En muchos países pobres persiste, y amenaza con acentuarse, la extrema inseguridad de vida a causa de la falta de alimentación: el hambre causa todavía muchas víctimas entre tantos Lázaros a los que no se les consiente sentarse a la mesa del rico epulón, como en cambio Pablo VI deseaba [64]. Dar de comer a los hambrientos (cf. Mt 25,35.37.42) es un imperativo ético para la Iglesia universal, que responde a las enseñanzas de su Fundador, el Señor Jesús, sobre la solidaridad y el compartir. Además, en la era de la globalización, eliminar el hambre en el mundo se ha convertido también en una meta que se ha de lograr para salvaguardar la paz y la estabilidad del planeta. El hambre no depende tanto de la escasez material, cuanto de la insuficiencia de recursos sociales, el más importante de los cuales es de tipo institucional. Es decir, falta un sistema de instituciones económicas capaces, tanto de asegurar que se tenga acceso al agua y a la comida de manera regular y adecuada desde el punto de vista nutricional, como de afrontar las exigencias relacionadas con las necesidades primarias y con las emergencias de crisis alimentarias reales, provocadas por causas naturales o por la irresponsabilidad política nacional e internacional. El problema de la inseguridad alimentaria debe ser planteado en una perspectiva de largo plazo, eliminando las causas estructurales que lo provocan y promoviendo el desarrollo agrícola de los países más pobres mediante inversiones en infraestructuras rurales, sistemas de riego, transportes, organización de los mercados, formación y difusión de técnicas agrícolas apropiadas, capaces de utilizar del mejor modo los recursos humanos, naturales y socio-económicos, que se puedan obtener preferiblemente en el propio lugar, para asegurar así también su sostenibilidad a largo plazo. Todo eso ha de llevarse a cabo implicando a las comunidades locales en las opciones y decisiones referentes a la tierra de cultivo. En esta perspectiva, podría ser útil tener en cuenta las nuevas fronteras que se han abierto en el empleo correcto de las técnicas de producción agrícola tradicional, así como las más innovadoras, en el caso de que éstas hayan sido reconocidas, tras una adecuada verificación, convenientes, respetuosas del ambiente y atentas a las poblaciones más desfavorecidas. Al mismo tiempo, no se debería descuidar la cuestión de una reforma agraria ecuánime en los países en desarrollo. El derecho a la alimentación y al agua tiene un papel importante para conseguir otros derechos, comenzando ante todo por el derecho primario a la vida. Por tanto, es necesario que madure una conciencia solidaria que considere la alimentación y el acceso al agua como derechos universales de todos los seres humanos, sin distinciones ni discriminaciones [65]. Es importante destacar, además, que la vía solidaria hacia el desarrollo de los países pobres puede ser un proyecto de solución de la crisis global actual, como lo han intuido en los últimos tiempos hombres políticos y responsables de instituciones internacionales. Apoyando a los países económicamente pobres mediante planes de financiación inspirados en la solidaridad, con el fin de que ellos mismos puedan satisfacer las necesidades de bienes de consumo y desarrollo de los propios ciudadanos, no sólo se puede producir un verdadero crecimiento económico, sino que se puede contribuir también a sostener la capacidad productiva de los países ricos, que corre peligro de quedar comprometida por la crisis.
Lo cierto, es que Latinoamérica ante el drama de Guatemala tiene el minuto para que quienes se erigen como líderes puedan efectivamente en la práctica demostrarlo ayudando a los vecinos a salir de este flagelo que debe avergonzarnos como latinoamericanos.


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PROCESOS DE CONSOLIDACIÓN DE LOS ESTADOS, UNA DEUDA LATINOAMERICANA DE REPERCUCIONES GRAVES PARA LA ESTABILIDAD Y LA PAZ REGIONAL.

04:59 PM

continente_
Referirse a la seguridad en Latinoamérica, no es una tarea fácil, toda vez que la noción continúa siendo un término discutido, contencioso y en plena evolución, en función a las diversas asimetrías regionales, realidades geoestratégicas y respectivos “procesos de consolidación de Estado”, que al ser incipientes definen escenarios de seguridad caracterizados en mayor medida por amenazas internas que externas.
El Estado nacional, continúa siendo el principal actor del escenario internacional, reconociendo que hoy comparte muchas funciones y protagonismo con otros actores tales como las organizaciones internacionales, no gubernamentales, transnacionales, etc. Sin embargo, finalmente aún cuando el Estado–nacional ya no ejerza en forma absoluta la soberanía de su pueblo y territorio, sí es el órgano que la administra tanto en el plano interno como en el externo. Continúan siendo los Estados–nacionales los principales objetos y sujetos del Derecho Internacional. En otras palabras, las funciones de seguridad y defensa nacional encuentran en el Estado–nacional el principal vehículo para su expresión.
El Proceso de Consolidación del Estado que puede definirse como el proceso en el cual un Estado se encuentra afianzando su institucionalidad y su estructura para poder generar un amplio consenso social, fuente de su poder, con la finalidad de poder llevar adelante sus objetivos más relevantes como un Estado-Nación, para satisfacer sus principales demandas en el desarrollo material y humano; bienestar; y seguridad de sus ciudadanos, pues de su nivel de desarrollo se deriva la medida por la que los factores internos desestabilizadores pueden influir en la seguridad; un mayor nivel del Proceso de Consolidación del Estado reduce dicho impacto.
El principal rasgo y desafío para muchos Estados de la región, distinguidos por una falta de soberanía efectiva en su territorio, es decir la acción del Estado no llega efectivamente a la totalidad de su espacio y ciudadanos, y así de generan situaciones como las ocurridas en Colombia, donde hace años el Estado lucha con las FARC para recuperar la soberanía de su propio territorio, lo mismo se ve en el norte peruano, en amplios sectores de la Amazonía etc.
Por otra parte, vemos que en la región, las principales instituciones de un Estado continúan siendo débiles, caracterizadas por una seria ingobernabilidad, falta de mecanismos de control, rendición de cuentas y equilibrios de poder, cuyas repercusiones por ejemplo, vemos en lo que pasa en Venezuela, Bolivia, Ecuador y otros del Alba, en que los gobernantes de acuerdo a sus interese cambian arbitrariamente la institucionalidad para mantenerse en el poder.
Ahora bien, por proceso de consolidación de Estado entenderemos el nivel de desarrollo de un Estado respecto del funcionamiento efectivo de sus principales instituciones democráticas y del nivel de respaldo que dichas instituciones tienen en la ciudadanía. Por una parte, comprende la autoridad estatal para imponer normas a sus ciudadanos y, por otra, la clara conciencia de estos por acatarlas sintiéndose parte de una comunidad nacional agrupada en torno a un Estado. En otras palabras, por “consolidación de un Estado” concebiremos el proceso en el cual un Estado se encuentra afianzando su institucionalidad y su estructura para poder generar un amplio consenso social, fuente de su poder, con la finalidad de poder llevar adelante sus objetivos más relevantes como un Estado-Nación, para satisfacer sus principales demandas en el desarrollo material y humano; bienestar; y seguridad de sus ciudadanos.
Consecuentemente, un Estado con un proceso de consolidación avanzado tendría en consecuencia un sistema estatal con pleno equilibrio de poderes, en que cada órgano estatal desarrolla sus funciones profesionales propias con pleno respaldo de su ciudadanía y en el cual las crisis internas y externas son abordadas en su direccionamiento y solución por la acción reguladora de las autoridades políticas, democráticamente electas.
Ahora bien, si revisamos los diversos indicadores internacionales de gobernabilidad, desarrollo humano, consolidación democrática etc., encontramos que la región no presenta índices que den cuenta de un buen grado de institucionalidad, gobernabilidad, ley y orden que permitan expresar que la región se encuentra en un buen nivel de su proceso de consolidación del Estado. De aquí que, entre otros fenómenos, se recurra al empleo de la fuerza militar para afrontar amenazas a la seguridad pública.
Por otra parte, los principales problemas de seguridad que enfrenta la región, y que se relacionan principalmente con altos niveles de criminalidad y narcotráfico, incapacidad de ejercer un efectivo control territorial, fronteras con alta porosidad en donde las organizaciones delictivas encuentran facilidades para su actividad, al ser contrastados con el nivel de institucionalidad y gobernabilidad adecuados para enfrentar los desafíos de seguridad, nos aparece una brecha de inseguridad que representa una gran vulnerabilidad de Latinoamérica para hacer frente a las actuales amenazas.
En todo ello, vemos que en el actual escenario de seguridad regional, el principal desafío lo constituye la debilidad del aparato estatal para afrontar los fenómenos desatados por las fuerzas de la globalización, que principalmente se relacionan con las organizaciones criminales, de narcotráfico, terrorismo etc. A ello se suma las dificultades del Estado para asegurar una “soberanía efectiva” en su territorio. Se debe considerar que precisamente los grupos criminales aprovecharan cada debilidad para ocupar áreas o zonas geográficas en donde el Estado no tenga presencia.
En síntesis, el verdadero desafío de seguridad en Latinoamérica está dado por fortalecer la capacidad del Estado, para lidiar con la eclosión de nuevas amenazas que ponen a prueba dicha fortaleza. En otras palabras, mejorar el proceso de consolidación de Estado, se transforma en un imperativo, para privilegiar el desarrollo y consolidación de las principales instituciones que deben hacer frente al delito, tanto en su fase de prevención como de represión. En ese contexto, se debe prever una estrategia que integre los diversos ámbitos de un Estado en un proceso Inter.-agencial efectivo, para que exista sinergia entre ellos. Desde la perspectiva de la seguridad interesa fortalecer la interacción y coordinación de todos los organismos responsables de ella, entre otros, definir dónde la seguridad y la defensa se superponen, para redefinir misiones que hagan más efectiva la acción estatal de brindar seguridad y paz a sus ciudadanos.


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