¿QUE MUNDO ESTAMOS CONSTRUYENDO PARA HEREDAR A NUESTROS HIJOS?
01:21 PM
Un poco más de 85,000 iraquíes murieron en ese país de manera violenta entre 2004 y 2008, según el primer estimativo del gobierno iraquí desde el comienzo de la guerra. La cifra está basada en los certificados de defunción expedidos por el Ministerio de Salud e incluye a 15.000 cuerpos sin identificar.
El dato cuenta las muertes violentas de militares, policías y civiles, pero no incluye a extranjeros ni a insurgentes.
Intentos previos por calcular el número de muertos resultaron controversiales.
Informes anteriores utilizaron varios métodos distintos para llegar a estimaciones que iban desde 100.000 a más de medio millón de muertos desde 2003. Nadie dijo nada respecto a esta información.
Por otra parte, este año se alcanzó la peor cifra histórica de personas afectadas por el hambre: más de 1.000 millones o un sexto de la población mundial, señala un informe de la ONU.
De acuerdo a la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la desnutrición en el mundo estaba en retroceso hasta la llegada de la crisis económica, que empujó hacia arriba el precio de los alimentos, mientras se reducían los ingresos.
En este contexto y debido a la severidad de la recesión económica, soluciones tradicionales como la devaluación de la moneda o el envío de remesas de los migrantes no están funcionando.
Los datos dejan una sombra de duda sobre los “Objetivos de Desarrollo del Milenio” aprobados en 1996 y cuyo primer capítulo es la reducción a la mitad de la pobreza extrema y el hambre para 2015.
Las ideologías socialistas y colectivistas imperantes en el mundo, tratan siempre de construir un “hombre nuevo”, una nueva humanidad. Por eso, lo que se hace es sustituir la autoafirmación del hombre como individuo por la autoafirmación del hombre como humanidad. Al hacerse equivalentes las nociones de sociedad y humanidad, los problemas humanos son exactamente y exclusivamente los problemas sociales. Con ello, la importancia de la instauración de la sociedad como orden se identifica con la realización del hombre. De ahí, la postura por ejemplo de la vicepresidenta primera del Gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, quien manifestó que el proyecto de Ley de Salud Sexual y Reproductiva e Interrupción Voluntaria del Embarazo (IVE) que aprobó el Consejo de Ministros es constitucional y, además, “el que más se ajusta a la realidad social” de España, vale decir para los socialistas no es la protección de la vida del que esta por nacer lo que importa, sino la realidad social.
Otra manifestación más grave de esta actitud es la manipulación genética en nombre del progreso de la humanidad. Sin embargo, la fabricación artificial del hombre es la antítesis de la libertad nativa, de la ética y de la libertad de la destinación. Es en cierto sentido, lo que los intelectuales señalan como la “abolición del hombre”. Este es un tema no resuelto y que sigue desarrollándose, con las consecuencias impredecibles que puede tener para el futuro de la humanidad.
La construcción de un mundo nuevo requiere algo profundamente personal de cada ser humano. La renovación del mundo en todas las relaciones sociales comienza en el corazón de cada individuo. Nos llama a un cambio del corazón y al arrepentimiento. Es una llamada a la purificación del corazón y a un verdadero retorno a Dios. No es posible que los cristianos y los hombres de buena voluntad, no veamos, o no queramos ver, por ejemplo, las injusticias que a diario se cometen en distintas partes del mundo, por tribunales que actúan con criterios políticos y no jurídicos, cuando la justicia es central para la convivencia pacífica de una sociedad.
La sociedad de hoy tiene un sistema de valores en que el dinero y el poder y la autosatisfacción representan el éxito, el cual es la deidad dorada. Los que lo logran son merecedores del “respeto social”, sin perjuicio de la naturaleza del trabajo que le haya posibilitado dicho efecto y de los compromisos para servir a la sociedad que tienen las distintas profesiones. “Todo está permitido, pero no todo me conviene. Todo está permitido, pero no todo me hace bien” (Cor.; 10; 23). Hoy en día existe una tendencia a no respetar al hombre por lo que hace sino por lo que tiene privadamente.
Hoy el hombre se ensalza así mismo y busca en él mismo la felicidad a través de su trabajo, “Una de las razones por las que los hombres son tan propensos a alabarse, a sobreestimar su propio valor y sus propios poderes, a resentirse de cualquier cosa que tienda a rebajarlos en su propia estima o en la de otros, es porque no ven más esperanza para su felicidad que ellos mismos. Por esto, son a menudo tan susceptibles, tan resentidos cuando son criticados, tan molestos para quien les contradice, tan insistentes en salirse con la suya, tan ávidos de ser conocidos, tan ansiosos de alabanza, tan determinados a gobernar su medio ambiente. Se afianzan en sí mismos como el náufrago e sujeta a una paja. Y la vida prosigue, y cada vez están más lejos de la felicidad.
Con la modernidad surge una nueva manera de entender la política, Maquiavelo introduce una ruptura epistemológica con respecto a la concepción política del mundo grecorromano, la política empieza a ser entendida desde otra perspectiva, se niega la vinculación entre la ética y la política ya no es una reflexión acerca de un bien. Desaparece la noción de bien común, la que es reemplazada por el poder, junto con ello hay una desvinculación entre fines y medios, el arte de obtener, mantener y acrecentar el poder es la tarea del político, o sea; no hay una correspondencia directa entre fines y medios, todo es legítimo para la obtención del fin.
Por ejemplo, se toma muy poco en cuenta que mientras tenemos una crisis global de alimentos y alimentación, tiramos a la basura entre un 30 y un 40 por ciento de nuestros alimentos. La producción y el mercadeo de alimentos ocasionan esto. En vez de pensar de dónde sacar más tierra o de si nos tendremos que ir a la Luna para poder cosechar todo lo que necesitaremos en el futuro, tendríamos que mirar un poco más hacia nuestro propio patio trasero, afirma Benedikt Haerlin de la Zukunftstiftung Landwirtschaft, una fundación de investigación del futuro de la agricultura en Alemania.
Es inconcebible, por ejemplo, lo informado en el último Informe de Desarrollo Humano que señala que en Latinoamérica, el 10 por ciento de la población más rica de la región recibe entre el 40 y el 47 por ciento del ingreso total, mientras que el 20 por ciento más pobre entre el 2 y el 4 por ciento.
A ello se suma la escasa participación de los países más vulnerables a las decisiones económicas tomadas en las cumbres internacionales sobre Pobreza y Cambio Climático del G-20. El Presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, reconoce que “puede que los países más pobres no estén bien representados en el G-20, pero no podemos ignorar los costos a largo plazo de la crisis mundial sobre la salud y la educación de sus pueblos”.
Como se puede entender, por ejemplo, que el mundo tuvo el año 2008, ciento noventa veces más gasto en armas, que en luchar contra el hambre, los gobiernos destinaron casi 850.000 millones de euros a gasto militar, pero en la cumbre de la FAO se comprometieron a aportar sólo 4.500 millones para luchar contra las hambrunas.
Hay más gasto para la muerte que para la vida. ¿Queremos eso para nuestros hijos? Hay mucho por hacer y cada uno debe de alguna forma asumir su responsabilidad para dar esperanza a nuestros hijos.
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