FILTRACIONES DE DOCUMENTOS CONFIDENCIALES EN EE.UU, REFLEJA UNA CRISIS VALORICA DE PROPORCIONES.
04:59 PMLa filtración de documentación reservada y secreta de agencias de seguridad de los EE.UU., refleja una crisis valorica de proporciones. Por una parte, la muerte de civiles en la guerra de Afganistán, y por otra la falta de ética de los agentes que filtraron esta información a la opinión pública mundial.
Pese a que el presidente Barack Obama restó importancia a las revelaciones aportadas por los más de 90.000 documentos confidenciales publicados por el sitio de internet Wikileaks relacionados con la guerra de Afganistán, estimo que la información entregada a priori demuestra el doble estándar de los EE.UU. en materia de derechos humanos.
No descartando, la posibilidad de que, esta filtración sea parte de una operación de inteligencia para otros fines, como por ejemplo desenmascarar las operaciones de ayuda que Pakistán e Irán otorgan al movimiento Talibán, de tal forma de dar más motivos, a la luz de la opinión pública mundial, para actuar en ambos países con más fuerza.
Pero, el hecho mismo de la filtración, de no ser una operación de inteligencia, revela la calidad moral de los agentes involucrados en la entrega de información delicada, que puede incluso comprometer la seguridad de su propio país. En nombre del Gobierno de Estado Unidos, el asesor de Seguridad Nacional, James Jones, condenó duramente la filtración, enfatizando que la misma puede poner en peligro las vidas de los estadounidenses y sus aliados, además de menoscabar la capacidad de defensa del país.
En las operaciones publicitadas los informes incluyen la mayoría de las acciones letales en las que estuvo involucrado el ejército estadounidense, describen misiones encubiertas de “asesinato o captura” de líderes insurgentes, así como también las muertes de civiles de las que nunca se informó públicamente.
Esto mismo, indica una crisis valorica importante, en el sentido de que los EE.UU., estarían involucrados en muertes de civiles inocentes en sus operaciones y las estaría encubriendo. Es así como Wikileaks pública una bitácora de batalla que documenta cientos de muertes de civiles afganos por ataques de tropas de ISAF.
En la argumentación de los agentes de inteligencia para defender la licitud de las operaciones encubiertas se recurre con frecuencia al falaz argumento de que el fin justifica los medios, burlando los escollos de la moral. Se acepta la maldad intrínseca de la violencia en servicio a conseguir una paz mayor; algo así como una operación matemática en la que la suma del bien posible sobre la diferencia del mal ejercido ofreciera un resultado de bondad que justificara la conciencia ética de la actuación global al margen de la moralidad de cada una de las acciones individuales y sus efectos de conciencia sobre víctimas y verdugos.
Siempre los EE.UU., han desarrollado una política de promoción de los DD.HH. y sin embargo, ahora queda en evidencia que en la práctica ellos los violan constantemente estos derechos en la guerra de Afganistán, de ser así, comprobamos que hay un doble estándar en esta materia, lo que es inaceptable y que el mundo tiene algo que decir al respecto.
Por otra parte, es necesario saber si las autoridades norteamericanas, partiendo por su presidente, sabían o no de la realización de estas operaciones que han causado bajas de civiles inocentes en Afganistán, de no ser así, demuestra también una crisis importante en el sistema de transmisión de informaciones entre el mando político y el mando militar.
De ser ciertas las informaciones filtradas, podría parecer que la ética y la moral que deberían correr parejas en el juicio interno y externo del acto de guerra, indican que la degradación de los principios morales en los EE.UU está conduciendo a confundir la moral humana con la norma positiva, la legitimidad con la legalidad, el derecho natural con el interés de quienes imponen la ley del poder sobre la vida del pueblo afgano.
Por otra parte, en general, la información clasificada deja de manifiesto hasta qué punto el estado de la seguridad en el país asiático es mucho peor del que reconocen las fuentes oficiales a casi nueve años de haber comenzado la guerra en Afganistán. Pero los documentos también describen casos no conocidos de civiles muertos, las actuaciones de un comando especial que persigue a líderes talibanes para capturarlos o abatirlos sin juicio previo e indicios del crecimiento de la insurgencia en Pakistán; detalles que tendrán resonancia a escala internacional por mucho que los principales aludidos se empeñen en restarles credibilidad o importancia.
La falacia interna de la justificación de los medios en atención al fin en el caso de la guerra suele darse en que el bien que se evalúa como fin es el bien de los actores. Se estaría así justificando el bien propio -como fin-, con el daño ajeno -el medio- lo que implica la perversión absoluta de la justicia.
Los hechos denunciados, dejan en evidencia que la desproporción entre la guerra, por el mal que causa segando vidas humanas, con lo que algunos consideran del derecho de su bienestar se refleja en la moral tolerante que ciertas corrientes en los aliados admiten de las formas de ejercicio de la violencia desde el poder que ejercen las fuerzas aliadas en Afganistán.
Lo cierto es que las bajas entre la población civil inocente continúan pese a las declaraciones del nuevo comandante de la ISAF en Afganistán, el general David Petraeus, quien ha prometido hacer todo lo posible para “evitar al máximo las pérdidas civiles”.

Email this post