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LA GUERRA Y EL CAMBIO CLIMATICO

05:54 AM

El fenómeno climático de El Niño influyó en una quinta parte de los conflictos armados que ocurrieron en el período de 1950-2004 en 90 países y, en general, duplica el riesgo de guerras civiles, de acuerdo con un estudio publicado en el último número de la revista Nature.
“Ese estudio demuestra que el clima global influye en conflictos de forma sistemática”, señala Solomon Hsiang, principal autor del artículo. (more…)


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INDICATIVOS SOBRE LA SITUACIÓN MUNDIAL, HACE PRESUMIR FUTUROS CONFLICTOS GLOBALES DE MAYOR INTENSIDAD.

02:44 PM

EEUURusia - G
Todo el mundo está muy preocupado, con razón, por la actual crisis económica. Sin embargo, pocos analizan que paralelamente estamos sufriendo una crisis de seguridad cuyos efectos pueden terminar resultando más devastadores que la propia crisis financiera. El problema es que la atención pública y las agendas políticas están tan ocupadas en resolver los problemas económicos que apenas pueden ocuparse de los problemas de seguridad. La recuperación económica empieza a ser una realidad, aún débil, pero los principales problemas de seguridad se están agravando. Afganistán, Irán o el conflicto de Oriente Medio son conflictos demasiado lejanos para los ciudadanos y resultan incómodos en las agendas políticas. Pero si no somos capaces de encauzar algunos de ellos las consecuencias pueden ser catastróficas para el futuro.
Hay una serie de indicativos, durante el último tiempo que en cierta forma están enrareciendo, por decir lo menos, el panorama mundial. En primer lugar, se destaca el conflicto de China y los EE.UU. por Google, recientemente, la secretaria de Estado de Estados Unidos, Hillary Clinton, solicitó a las autoridades chinas que investiguen los ciberataques contra Google, que llevaron a la compañía de búsqueda en internet a amenazar con retirarse del país. “Esperamos que las autoridades chinas conduzcan una investigación exhaustiva de las intromisiones cibernéticas. Ahora, China anuncia que tomará una serie de medidas en represalia por el plan de Estados Unidos de vender armas a Taiwán por un valor de US$6.400 millones. Pekín dijo que suspendería los intercambios militares con EE.UU., impondría sanciones a las empresas que vendan armas y revisaría el tema de cooperación entre las dos naciones. El gobierno de EE.UU. anunció sus planes de vender un paquete de armas a Taiwán, que incluyen misiles Patriot, helicópteros Blackhawk y barreminas. De inmediato, China expresó su más enérgico rechazo por la venta, después de que el Gobierno estadounidense notificara dichos planes al Congreso de EE.UU.
China condenó la decisión, señalando que la misma viola los tres comunicados conjuntos firmado entre China y EE.UU., especialmente los principios establecidos en el Comunicado Conjunto del 17 de agosto de 1982, el cual estipula que EEUU., no procuraría implementar una política a largo plazo de ventas de armas a Taiwán, y se pronunciaba por reducir gradualmente las ventas de armas.
Según un comunicado de prensa de su ministerio de Relaciones Exteriores, China ha decidido suspender parcialmente los programas de intercambio entre las entidades militares de los dos países, así como las consultas de nivel vice-ministerial sobre seguridad estratégica, control de armamentos y no proliferación, programadas originalmente para celebrarse en breve.
Se esperaba que ambos cuerpos militares pusieran en marcha nuevos intercambios en 2010, incluidas las visitas del Secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, a China, y de tripulaciones de la Marina de Guerra de cada país.
Ahora, la reunión de Obama con el Dalai Lama, es una nueva arista en las relaciones entre ambas potencias que están llevando la crisis, sino- estadounidense, a la mayor tensión del último tiempo. El matutino británico The Times comenta: “Un encuentro con el Dalai Lama probaría que los EE.UU. siguen ajustándose a sus valores fundamentales, más allá de las oscilaciones en la balanza del poder mundial. La libertad no es sólo un valor elemental de Occidente, sino también la base de un orden mundial civilizado. Obama mantendría viva la memoria de las crueldades históricas cometidas por China y de la brutal represión de la rebelión tibetana de 1959, que empujó al Dalai Lama a su largo exilio. Un encuentro de Obama con el jefe espiritual de los tibetanos señalizaría que EE.UU., un país indispensable para la seguridad global, no permita que se le dicte con quién debe mantener conversaciones.”
En otro frente estratégico, el gobierno del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, está acelerando la instalación de nuevas defensas en el Golfo Pérsico contra lo que es visto como la creciente amenaza de misiles iraníes. El adelantamiento de los planes de seguridad norteamericanos en el medio Oriente, hacen presumir que Irán es una amenaza no hipotética sino que real.
Por su parte, Irán desarrolla nuevos tipos de armamento para hacer frente a EEUU en caso de una agresión, declaró hoy el jefe de la Unidad de autosuficiencia de las fuerzas terrestres del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, coronel Naser Arab-Beigi. “Que los enemigos no piensen que sus helicópteros Apache sean tan útiles en Irán como en Iraq o en Afganistán. Tenemos armamento moderno para hacerles frente”, manifestó Arab-Beigi citado por la agencia de noticias iraní Fars. El coronel reveló que la Unidad de autosuficiencia de las fuerzas terrestres se dedica al desarrollo y producción de carros de combate, misiles antiaéreos portátiles, misiles antitanque, vehículos militares y equipos para la lucha radioelectrónica. Las evidencias de que el Irán tiene un programa nuclear clandestino son ya incontestables y la voluntad política del régimen de dotarse de armas nucleares admite pocas dudas. La cuestión es cuánto tiempo necesitan para disponer de un arsenal atómico operativo. Los efectos de un Irán armado nuclearmente resultan imprevesibles. Por un lado, daría al régimen una capacidad de disuasión para poder hacer impunemente todo tipo de injerencias en la zona e incluso patrocinar acciones terroristas en otros países. Por otro, supondría una amenaza directa a la propia existencia de Israel. Finalmente, quebraría de forma definitiva el régimen de no proliferación nuclear vigente provocando una carrera atómica en la zona más inestable y más sensible estratégicamente del planeta.
En otro frente de la estrategia mundial, se encuentra el conflicto entre Rusia y Japón, el Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia declinó la protesta expresada por el Japón con motivo del fuego abierto en las aguas jurisdiccionales rusas contra dos embarcaciones pesqueras niponas que violaron la frontera de Rusia, informó la oficina de prensa de la cancillería rusa. “La protesta fue declinada como infundada e inaceptable. Es la parte rusa la que tiene motivo para protestar”, dice un comunicado emitido al respecto por el Departamento de Información y Prensa del Ministerio de Asuntos Exteriores de Rusia. Las goletas Takamaru 58 y Kiiomimaru 63 fueron detectadas el 29 de enero por un helicóptero de los guardias fronterizos rusos al noroeste de la isla de Kunashir, archipiélago de las Kuriles. Las embarcaciones no reaccionaron a las señales radiales ni disparos de advertencia, por lo que fueron tiroteadas. El Ministerio de Asuntos Exteriores nipón, partiendo de sus pretensiones del Japón a cuatro islas de las Kuriles del Sur, expresó protesta a Rusia con motivo de ese incidente.
El contencioso de las islas Kuriles del Sur (Habomai, Shikotan, Iturup y Kunashir), administradas por Rusia desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, obstruye la firma de un tratado de paz entre el Japón y Rusia. Una declaración conjunta que el Japón y la Unión Soviética suscribieron en 1956 prevé el posible traspaso de dos islas a Japón tras la firma del tratado de paz, pero el Japón insiste en la devolución de los cuatro territorios mencionados.
Por el momento, se logró evitar una guerra entre Yemen y Arabia Saudí. La guerrilla yemení Al Houthi, renunció continuar sus ataques y se repliega del territorio de ese país árabe. De todas maneras, Arabia Saudí emplazará una base militar en su frontera con Yemen.
Pero Yemen también da malas noticias. Una huelga general en el sur del país que abarca más de una veintena de ciudades y poblados., con enfrentamientos entre las fuerzas de orden público y manifestantes que exigen la separación del sur del norte del país (el sur de Yemen fue un estado independiente desde el momento de la retirada de Gran Bretaña en 1967 hasta 1990, cuando el sur se reunificó con las regiones del norte). En la mayoría de las veces, las noticias que llegan de este país suelen ser malas. Y la peor de ellas es que Yemen es el nido de la organización terrorista internacional Al Qaeda, que en el sur del país combaten los separatistas, y que en el norte, agrupaciones chiítas, próximas a Irán (como el resto de todos los chiítas) continúan desde hace tiempo una rebelión. Y prácticamente nadie puede decir que este un asunto no le incumbe, porque no se sabe qué es peor, Yemen o Afganistán. Es decir, la comunidad internacional se encuentra involucrada en más guerras de las que puede parecer a primera vista.
La victoria de Occidente sobre la Unión Soviética en la Guerra Fría trajo consigo una expansión de la libertad en el mundo durante la última década. Sin embargo, en el momento actual, la democracia está en retroceso. Rusia sufre una marcada deriva autoritaria, la China comunista ha evolucionado hacia un capitalismo de partido único con un creciente poder económico pero sin libertades, en Iberoamérica se expande la revolución bolivariana, África sigue sumida en un caos de pobreza y conflictos y el mundo islámico se radicaliza cada vez más en países como Pakistán. Occidente sufre hoy un proceso de decadencia demográfica, económica y moral que es necesario invertir si quiere sobrevivir como la civilización de la libertad.
En el caso ruso, ocurre que, aunque era una característica típica de la Guerra Fría, la puja por las zonas de influencia conserva plena vigencia en el siglo XXI. Rusia todavía siente que posee una injerencia natural sobre los Estados vecinos, al tiempo que considera vital la creación de una “zona de protección” en torno a sus fronteras. Por ello, evalúa que toda intromisión occidental en los países que la rodean constituye una amenaza a sus intereses. La invasión a Georgia de agosto de 2008 mostró con máxima crudeza que Moscú pretende controlar de cerca a los territorios que la circundan. He aquí una importante disidencia entre los dos gigantes: al tiempo que Rusia mantiene sus tropas en las regiones separatistas de Osetia del Sur y Abjasia, Obama defiende la “integridad territorial” de la ex república soviética.
Finalmente, debemos tener presente que es cierto que una parte del Islam, la más radical y extremista, ha declarado la yihad o “guerra santa” a Occidente, pero en buena medida lo que hemos vivido hasta el momento actual es una guerra civil dentro del propio mundo islámico, con algunos ataques al exterior. Existe un debate entre los fundamentalistas sobre si para ganar esa guerra civil es necesario previamente derrotar a Occidente. En todo caso, se trata de un conflicto no convencional y asimétrico. Es una guerra porque buscan la destrucción del enemigo, que somos nosotros, pero no responde conceptualmente a lo que nosotros consideramos una guerra ni se somete a sus normas. El terrorismo es la principal arma de los islamistas para intentar doblegar nuestras sociedades y la naturaleza del terror es diferente a la de la guerra, aún cuando pueda resultar aún más devastador.
Estados Unidos seguirá siendo la primera potencia mundial en la próxima década. Sin embargo, su peso relativo en el mundo, tanto en términos económicos como estratégicos, puede verse reducido. La tendencia parece ser un orden mundial más multipolar en el que otros actores emergentes como China, India, Rusia o Brasil pueden ganar peso. La Unión Europea seguirá siendo un actor estratégico irrelevante por su falta de cohesión, su estancamiento económico y su declive demográfico. El riesgo es que en un momento en el que el liderazgo de Estados Unidos resulta más vital que nunca para hacer frente a los múltiples desafíos a la seguridad de occidente, la administración Obama decida replegarse estratégicamente o adoptar una política de apaciguamiento frente a nuestros enemigos. Esa política podría resultar suicida para Occidente.


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LA ESCALADA DEL CONFLICTO EN SUDAMÉRICA ¿HASTA DÓNDE PUEDEN LLEGAR?

04:47 PM

South-America-CAN
En la región, actualmente se encuentran en desarrollo, entre otros dos conflictos interestatales, que de no mediar la diplomacia, pueden llegar a escalar hasta la guerra, fundamentalmente debido a que existen antecedentes políticos e históricos que los hacen de difícil solución.
De acuerdo con un estudio realizado durante tres años por “The Carnegie Commission on Preventig Deadly Conflict”, entre los factores y las condiciones que pueden conducir a una sociedad a la guerra son:
 Estado débil, desintegrado o corrupto.
 Regímenes represivos o ilegítimos.
 Discriminación contra ciertos grupos sociales y/o étnicos.
 Manejo inadecuado de las diferencias religiosas, culturales o étnicas.
 Comunidades religiosas políticamente activas que promueven mensajes hostiles y disgregantes.
 Legado político y económico del colonialismo y/o Guerra Fría.
 Cambios políticos y económicos repentinos.
 Alto índice de analfabetismo y enfermedades.
 Depósitos de armas y municiones
 Amenaza en las relaciones regionales.
El estudio, también menciona que “cuando las diferencias permanentes son explotadas por políticos demagogos, esta actividad favorece la escalada de la violencia.
Actualmente, si damos una mirada al panorama latinoamericano, la realidad nos demuestra que varios de éstos signos se están encubando en la región, lo que tarde o temprano pueden llevar a la declaración de conflictos armados interestatales.
Es así como vemos por ejemplo, que la escalada del conflicto entre Venezuela y Colombia, así como entre Chile y Perú, han ido creciendo en forma significativa.
En el primero de ellos, entre Venezuela y Colombia el conflicto, ha llegado al área fronteriza. El general de División Eusebio Aguero, comandante de la Segunda División de Infantería, confirmó en una rueda de prensa la voladura de dos vías de comunicación entre Venezuela y Colombia. Aguero se refirió a ambas estructuras como pasos peatonales -no como puentes- que no figuran en los acuerdos internacionales, a través de los cuales, afirmó, fluye el narcotráfico, los paramilitares y el contrabando de gasolina. El comandante aseguró que era una decisión soberana del estado venezolano y no descartó la voladura de otras construcciones similares. Por su parte, Colombia denunció que oficiales del Ejército venezolano habían volado dos puentes que unen al municipio Rafael Urdaneta, en el estado Táchira, y la población de Ragonvalia, en el departamento del Norte de Santander. La embajada de Colombia en Caracas no hará ningún pronunciamiento, según confirmaron fuentes diplomáticas. Cualquier reclamo, dijeron, se tramitará a través de la cancillería colombiana con los organismos multilaterales. Bogotá ha preferido no revolver aún más las aguas. El gobierno de Venezuela, en cambio, ha optado por avivar la polémica tras reconocer la voladura de los dos puentes rudimentarios. “La denuncia internacional que prepara Colombia contra Venezuela es una provocación y una manipulación de sus autoridades”, aseguró el vicepresidente Ramón Carrizales, quien además criticó nuevamente el acuerdo militar del país vecino con Estados Unidos. “Ellos tienen una base militar yanqui y están tratando de ocultar su realidad: que entregaron la soberanía de su país y eso amenaza la integridad territorial de todos los países de Latinoamérica”
El ex presidente Ernesto Samper ha puesto en duda que la decisión del Gobierno de trasladar a la ONU y la OEA las “amenazas de guerra” del mandatario venezolano, Hugo Chávez, vaya a solucionar el enfrentamiento.
Lo único que va a hacer es llevar “a un terreno diplomático la escalada del conflicto, sin que realmente se vaya a avanzar mucho en su solución”, “Simplemente vamos a asistir ahora a unos debates multilaterales en los cuales se acusará a Venezuela, país que se defenderá, habrá aliados a favor y en contra de Colombia y Venezuela sin que hayamos avanzado absolutamente nada en la resolución del conflicto.
El otro conflicto, que esta escalando es Chile–Perú, las relaciones diplomáticas entre ambos países han alcanzado su punto más álgido en mucho tiempo, tras el estallido del caso del supuesto espionaje de Chile al Perú. El conflicto se originó el luego de que se filtrara a la prensa información sobre la captura del técnico inspector de la Fuerza Aérea Peruana (FAP), Víctor Ariza. A raíz del impasse suscitado, el presidente Alan García adelantó su retorno de la cumbre del APEC en Singapur, canceló la reunión que iba a sostener en dicho país con la presidenta Bachelet y llamó a consulta al embajador de Perú en Santiago. Poco después de aterrizar en Lima, García convoco al Consejo de Seguridad Nacional en Palacio de Gobierno. Finalizada la reunión, el jefe de Estado leyó un comunicado en el que se refirió en términos muy duros a la parte chilena. Señaló, entre otras cosas, que los perpetradores de “esta ofensa que se hace a la soberanía del Perú […] conservan las costumbres dictatoriales y pinochetistas en la relación de Chile con sus vecinos”. Con respecto a las razones por las que Chile espiaba al Perú, García indicó que se debía al “complejo de quienes ven con temor el crecimiento del Perú, su desarrollo democrático y económico”.
Chile, por su parte, dice que revisará con “serenidad” las pruebas presentadas por Perú, pero niega el espionaje. Perú amenazó con revisar sus relaciones con Chile si Santiago no investiga el supuesto caso de espionaje contra su país. Diputados y senadores chilenos han señalado que Perú intenta hacer parecer a su país como beligerante, como estrategia de cara a la causa que verá el tribunal en Holanda, por su parte congresistas peruanos solicitan la revisión del Tratado libre Comercio entre ambos países.
Cada vez que se suscita una de esas crisis periódicas entre Santiago y Lima, los comunicados de los gobiernos y las opiniones de los políticos suelen estar enfocadas en obtener, ante todo, el favor de la opinión pública.
De hecho, para algunos analistas, la motivación de Perú para la escalada de la controversia podría ser principalmente interna, con un García que se enfrenta a una caída en su popularidad y escándalos de corrupción y la presión de las FF.AA. por reequiparse, lo que se les hace difícil con un mandatario que a diestra y siniestra predica el fin del armamentismo en la región, con lo cual, a través de la estrategia del espía, justificará posteriormente la compra de armamento para su país.
Lo cierto es, que la persistencia de las causas subyacentes de estos conflictos en desarrollo, si no se tratan las raíces profundas del problema, los esfuerzos de reconstrucción de relaciones perdurables, están condenados a ser simplemente cosméticas, y podrán detenerse las escaladas, pero los conflictos continuaran latentes entre los Estados involucrados y por ende, la paz no asegurada.
El problema, es que conflicto armado puede desarrollarse rápidamente si muchas personas piensan no sólo que es un medio legítimo sino el único para garantizar las necesidades básicas y solucionar sus problemas internos. En otras palabras, la gente piensa que vive una situación injusta y que debe rectificarla con las armas. Sin embargo, muchas personas no toman este tipo de decisión de manera espontánea. En realidad, se movilizan políticamente, medida que los dirigentes se granjean su simpatía y su convencimiento, su lealtad y su compromiso. Y luego se les persuade y se les exhorta a guerrear. Por consiguiente, ningún análisis adecuado del conflicto violento y de su escalada o recaída puede soslayar la dimensión política, aunque algunos crean que sólo con el intercambio económico se solucionan los problemas interestales.
Si bien las teorías de las ciencias sociales tienen una visión de largo plazo, en la política predomina el cortoplacismo. Por tanto, todo intento por comprender al conflicto, especialmente si se transforma en armado, como fenómeno global debe abarcar la amplia realidad socioeconómica; pero los esfuerzos de análisis de un conflicto armado concreto deben centrarse en la política y en las acciones de individuos y organizaciones concretas, y en ambos conflictos están a la vista los actores y sus motivaciones.
Otro factor a tener en cuenta en el análisis, y que hace más difícil la solución, especialmente en el caso peruano, es la existencia del nacionalismo, que es una ideología política que reivindica la congruencia territorial entre estado y nación. Pero es algo más también: es una compleja reacción social, cultural, intelectual y emocional frente a la desestabilización socioeconómica y política de la cual culpan a Chile.
La desestabilización social que estos enormes y ciegos procesos históricos pueden producir, no sólo generan condiciones de intensas rivalidades de poder entre las distintas facciones de las élites sociales y políticas, sino que pueden también conducir a amplias capas de la población a una situación de profunda inseguridad e incertidumbre. Los efectos de tales cambios históricos sobre las vidas individuales son arbitrarios, frecuentemente devastadores, y difíciles de entender. En tales circunstancias, para muchas personas comunes, la reivindicación de la identidad de grupo se torna atractiva, siendo tal vez lo único que les ayuda a darle cierto sentido a lo que les está ocurriendo.
Por consiguiente, sean cual sean los temas controvertidos, en un conflicto que surge de cambios y desestabilización tan grandes, los dirigente políticos tendrán mayores posibilidades de movilizar a sus correligionarios si presentan las cosas como una batalla por la identidad, orgullo y justicia nacional, como lo hacen Chávez y García.
La tragedia es que, una vez puesta la máscara nacionalista, es muy difícil quitarla. Cuando el renacimiento del sentimiento de grupo coagula en torno al resentimiento y las quejas, sobre todo en tiempos de crisis o guerra, parece producir odios irreconciliables y conflictos prolongados y frecuentemente cíclicos. La creencia en la causa es estar convencido de su razón y justicia.


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SUDÁMERICA MODERNIZA SU ARSENAL, PERO, AUNQUE HAY INTENCIONES DE UNIÓN EN DEFENSA, APARECEN VELADAS AMENAZAS QUE HACEN PREVER, TARDE O TEMPRANO, LA POSIBILIDAD DE UN CONFLICTO ARMADO.

03:38 PM

mapa-sudamerica

El viejo truco, de algunos gobiernos latinoamericanos que apelan al “enemigo exterior” para excitar adhesiones inquebrantables, y lograr dividendos políticos internos, puede – por una parte- transformarse en una idea con valor de uso que les permita lograr la unidad de sus connacionales, especialmente durante una crisis económica, pero que los lleve –por otra– a perder popularidad, debido a las medidas que deben adoptar. Este es un instrumento políticamente rancio, pero todavía efectivo en algunos países de Sudamérica, cuya unidad se sustenta en frágiles fundamentos, y muy peligroso en la actualidad, bajo un enfoque de integración, cooperación y globalización.
El gasto en defensa, de Latinoamérica y el Caribe, creció un 91% entre los años 2003 y 2008, según las cifras publicadas a finales de enero pasado por el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, con sede en Londres. En su informe “Balance Militar 2009”, el prestigioso centro de análisis de las relaciones internacionales, indicó que los gastos militares de la región se cifraron, el pasado año, en $47,200 millones de dólares, frente a los $24,700 millones del 2003.
Aunque la prensa suele hablar de una “carrera armamentista”, para los analistas de defensa, “la mayoría de los equipos actualmente en servicio datan de los años cincuenta y sesenta, y muchos programas anunciados recientemente son, ante todo, modernizaciones y sustitución de vieja tecnología”. Sin embargo, cabe preguntarse, el ¿para qué? o ¿por qué?, es necesaria esta renovación de los armamentos. Una simple mirada a la realidad histórica y presente nos da la respuesta: aún persisten en el continente, desconfianzas y miradas condicionadas por el pasado, que de una u otra forma, afectan la percepción política estratégica de los Estados. Es por ello, que al mirar las estadísticas y sistemas, contenidos en las compras de armas, todas indican que, cada uno de los actores, lo hace pensando en el potencial adversario a enfrentar.
Con esta lógica, propia y natural de los Estados, que deben velar por asegurar su soberanía y proteger sus intereses, se involucra de una u otra forma a otros Estados ya sea aliados o adversarios en una dinámica interminable, que impide o dificulta cualquier tipo de acuerdo.
El problema que hoy se vislumbra, es que ya no se trata sólo de un problema de disuasión, sino que vemos hoy en día un panorama latinoamericano más belicista que en décadas pasadas. Hoy, por ejemplo, Colombia sin mediar aviso o coordinación, atacó fuerzas de las FARC en territorio ecuatoriano; existen amenazas públicas y expresas de uso del poderío bélico, como es el caso del presidente de Venezuela, que amenaza a Colombia con el uso de la fuerza militar, si es necesario. Venezuela, tiene órdenes de compras de armas por 4 mil millones de dólares a Rusia.
En este sentido, si damos una mirada a algunas relaciones vecinales en Sudamérica, vemos gobernantes que, al parecer, están dispuestos a no tener consideraciones para un enfrentamiento con un país vecino, para asegurar su situación interna. Es preciso señalar que hay “fronteras calientes”, que de no mediar la prudencia y la cordura de los gobiernos pueden desencadenar conflictos armados en el continente.
Venezuela vs Colombia, tomando como punto de partida las diferencias ideológicas entre sus mandatarios, pareciera que las relaciones diplomáticas, entre ambos países, entran en crisis con facilidad. Se podría decir que hay una agenda conflictiva, que es la agenda de los límites, del tránsito, de la delincuencia y de todos los problemas que conlleva esa inmensa frontera entre los dos países, a pesar de que hay una agenda de convergencia que es la agenda comercial. Hugo Chávez, ordenó el cierre de la frontera con Colombia, en una situación que ya registra movimientos de tropas y la expulsión de los funcionarios de la Embajada colombiana. El presidente venezolano, ha amenazado a Colombia con acciones militares en caso de que se produzca una eventual violación de su soberanía por orden del ministro colombiano de Defensa, Juan Manuel Santos, a quien volvió a calificarlo como una “amenaza” para Venezuela y toda la región. “No quiero ni pensar que al ministro Santos se le ocurra una locura de hacerle a Venezuela lo que hicieron a Ecuador”, dijo Chávez, al recordar el bombardeo del Ejército colombiano a un campamento de las FARC en territorio ecuatoriano en marzo de 2008.
Ecuador vs Colombia, a un año del bombardeo colombiano contra un campamento de las rebeldes FARC en Ecuador. La reanudación de vínculos diplomáticos entre ambos países parece distante, pese a que el comercio bilateral se mantiene fluido. El gobierno ecuatoriano, reafirmó sus exigencias a Colombia para el restablecimiento de relaciones, de las cuales, según el presidente Rafael Correa, Bogotá ha cumplido apenas una, que es el reforzamiento militar en la frontera común. El nuevo agravamiento en las relaciones bilaterales, a la luz del primer aniversario de la muerte de Raúl Reyes, se produjo por las declaraciones del ministro de Defensa Juan Manuel Santos quien alegó la tesis de la “legítima defensa”, que consiste en el derecho a perseguir a los grupos terroristas, así se encuentren en territorio extranjero. Mientras tanto, el gobierno de Ecuador, reitera que su país es neutral ante el conflicto interno colombiano. Sin embargo, a modo de ejemplo, hay que tener en cuenta que en un operativo policial conjunto, fueron capturados en Quito supuestos integrantes de las insurgentes Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), que eran atendidos de heridas de bala en un centro de salud.
Peru vs Chile, otro potencial posible conflicto. Antero Flores Aráoz, ministro de la cartera de defensa, anunció que Perú comprará material militar que le permita tener una fuerza disuasiva altamente operativa con los recursos del Fondo de Defensa Nacional para este año –en plena crisis económica–, ¿para qué? . Perú se arma para enfrentar a Chile, teniendo presente, las tensiones que se producirán – tarde o temprano- en el marco de lo que en definitiva resuelva el tribunal de la Haya, debido a la demanda peruana de una porción del mar chileno. Las relaciones entre ambas naciones, siempre han sido tirantes y los peruanos han mantenido desde la Guerra del Pacífico (tradicionalmente) una animosidad y espíritu revanchista respecto de Chile. Ollanta Humala, principal líder opositor al actual gobierno de Alan García, que cuenta con el 47% de las preferencias en la última elección presidencial, ha regresado a la primera línea de la política peruana, abanderando una campaña contra el TLC con Chile, que entró el vigor el 1º de marzo, con un abierto discurso anti chileno. Este, acusa a García de ser débil frente a Chile y está en una campaña de exacerbar a las masas populares en contra de Chile para afectar el gobierno de García y obtener dividendos políticos.
Si bien, los Ministros de Defensa, de los doce países suramericanos se encuentran reunidos en Santiago de Chile para constituir el Consejo de Defensa Suramericano (CDS), una alianza que pretende fortalecer la confianza mutua mediante la integración, el diálogo y la cooperación en materia de defensa, objetivo sin dudas, muy difícil de lograrlo mientras al interior del Consejo existan cuestiones pendientes entre los Estados miembros. Es bien sabido que los intentos sudamericanos por una unión han fracasado, precisamente por estas rivalidades ancestrales que ya son parte de la cultura latinoamericana. Por lo tanto, lo más seguro que de este próximo Consejo, seamos testigos de una buena declaración de intenciones, como por ejemplo: la medición del gasto militar, formulas para transparentar lo invertido en defensa, proposiciones para reforzar los mecanismos de cooperación militar, coordinación de misiones humanitarias y operaciones de paz, e intercambio experiencias en materia de capacitación. Pero en definitiva, nada concreto que realmente ayude a manejar conflictos y contener la rivalidad que existe entre algunos Estado sudamericanos, especialmente cuando se trata de temas de seguridad y defensa, ante disputas fronterizas históricas, marcadas por el resentimiento, y menos en un continente dividido por la ideología.
Lo cierto es, que mientras persistan las percepciones de amenazas entre los Estados latinoamericanos, a pesar de la crisis económica estos seguirán gastando recursos en la adquisición de equipos bélicos, lo que sólo favorece a la industria mundial de armamentos, principalmente para los abastecedores de material bélico, como son EE.UU., Rusia y Europa, Israel y Brasil, que no sentirán la crisis de la misma manera.


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