LA POLITICA EXTERIOR DE CHILE, LAS DEBILIDADES SE VUELVEN CONTRA EL PAÍS
01:44 PMChile un país legalista, que ha manejado sus relaciones exteriores sin considerar la variable estratégica y sólo apelando a su convicción de ser un país, donde el derecho lo ampara en términos de sus límites con sus vecinos.
El punto es que este argumento hoy, al igual que ayer, no sirve para detener el revanchismo de los países vecinos, que quieren por una supuesta vía legal, recuperar una soberanía que perdieron legítimamente en la Guerra del Pacífico.
En este sentido, Chile tradicionalmente ha sido un país débil al momento de aplicar sus relaciones exteriores, ello lo llevó, en el siglo pasado, a perder frente Argentina, Laguna del desierto, la soberanía sobre el canal Beagle y en este siglo verse enfrentado a una demanda marítima por parte de Perú y aparentemente a otra por parte de Bolivia.
Qué duda cabe, que en la demanda peruana ante el tribunal de la Haya, Chile no tiene nada que ganar y sólo tiene que perder. Eso lo sabía la diplomacia chilena, pero de igual forma cedió para ir al tribunal
Ahora, se abre un nuevo frente, El Presidente Evo Morales anunció recientemente que Bolivia recurrirá a la justicia internacional para lograr que Chile le entregue un acceso soberano al mar.
“Nuestra lucha por la reivindicación marítima ahora debe incluir otro elemento fundamental: el de acudir a los organismos y tribunales demandando el derecho y justicia de una salida libre y soberana hacia el Pacífico”, dijo durante el acto realizado en la central plaza Avaroa, en el marco del 132° aniversario del Día del Mar.
Sin dudas que ello, de una u otra forma pondrá un obstáculo a las relaciones entre ambos países, aunque sus gobernantes quieran hacer creer lo contrario, tal como ha ocurrido con el caso peruano. El pensar que sólo porque hay un gran intercambio económico basta, es no conocer la historia del mundo ni de los hombres.
Como vemos, de nada ha servido que la política exterior de Chile haya sido tan blanda y porque no decirlo de una u otra forma condescendiente con sus vecinos. Las sonrisas, los partidos de futbol entre mandatarios, de nada han servido para evitar una demanda en contra. Los Gobiernos de Chile y Bolivia no tienen relaciones diplomáticas desde que fracasó en 1978 el último intento de negociar una solución al reclamo boliviano de una salida “soberana” al Pacífico, pero en los últimos años han desarrollado un nuevo proceso de diálogo, que como vemos no ha servido de mucho.
Según Morales, “la comunidad internacional debe entender ahora que ha llegado el momento de que esta inmensa herida que tenemos los bolivianos por nuestro enclaustramiento sea cerrada en base a un proceso de connotaciones históricas, que con un fallo justo y certero devuelva la cualidad marítima a nuestro país”.
Es posible, que la debilidad tradicional de la política exterior, permita, una vez más, que Chile pierda territorio, del cual es legítimamente soberano y que aun más, fue ganado por la sangre de sus soldados.
El punto es que en esta demanda, Bolivia se presenta como “victima”, postura que es muy apoyada por la comunidad internacional, que puede ejercer la suficiente presión para, de una u otra forma, obligar a Chile en Ceder una salida al mar.
Si Chile continua con la política exterior legalista y débil, sin dudas puede provocar que los países latinoamericanos se sumen a la causa de Boliviana, especialmente aquellos que no les interesa que Chile tenga éxito en un liderazgo en la región para convertirse en un puente entre el Cono Sur y los países del Asia ya que, según ellos, para lograrlo, “debe resolver los problemas históricos”.
Es curioso, que esta declaración boliviana, sea después que el presidente de EE.UU., hiciera gestos sobre la importancia de Chile en la región. Qué duda cabe, que con ello el Presidente Morales y sus aliados, quieren afectar con esta demanda, de alguna forma, este supuesto liderazgo de Chile en Sudamérica.
Veremos, como se comporta esta situación hacia el futuro, lo claro es que Chile, una vez más, es demandado internacionalmente por derechos que le son propios y que aun no se sabe cómo se resolverán en los tribunales internacionales, que de justos tienen poco y de influencias de poder mucho.
Veremos, cual es la postura de la diplomacia chilena, si es la legalista de siempre o una más apoyada en la estrategia como un todo, en que el poder nacional pueda disuadir cualquier intento de quitar territorios y aguas.
Lo cierto, que de una vez por todas, los chilenos tengan claro que ni Perú no Bolivia son amigos de Chile y que tal como dijera Wiston Churchil, en las relaciones internacionales no existen amigos ni enemigos sólo intereses. Es de esperar, que en esta ocasión la diplomacia chilena este a la altura de los intereses de Chile, que no son sólo económicos.
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