ESTADOS UNIDOS LA SOLUCIÓN PARA DE HAITÍ, ¿POR QUÉ FRANCIA SE MUESTRA TAN SENSIBLE ANTE LA NECESARIA INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA EN HAITÍ?

06:52 PM by gsantelices

HAITI-QUAKE/
Unos 2.000 marines y 1.000 soldados rasos estadounidenses han empezado a distribuir más de 14.000 bolsas de comida y 15.000 litros de agua en el noreste de la capital de Haití. Los militares norteamericanos han desembarcado en el infierno haitiano equipados con decenas de vehículos de tierra, una docena de helicópteros y cargamento médico. Desde hace unos días, y ante la inoperancia de Naciones Unidas, la pregunta más repetida en Haití era: “¿Usted sabe cuándo llegan los americanos?”. Lo cierto es que la intervención norteamericana en la crisis de Haití, responde entre otros, a los intereses estratégicos de EE.UU en la zona, a la solidaridad con un aliado histórico y a las más mínimas normas de sentido humano, que Estados Unidos involucre todo su potencial en Haití.
La presencia estadounidense se ha dejado notar desde el primer día, y no sin crear tensiones con otras naciones y organizaciones que también intentan ayudar. El control estadounidense del aeropuerto, por ejemplo, ha dado prioridad a sus aviones, forzando retrasos de aeronaves y envíos de otras naciones.
Lo que no responde a lo ocurrido hasta ahora es la reacción internacional. Por ahora sólo la izquierda totalitaria de Chávez en Venezuela y Ortega en Nicaragua, han protestado, aunque sin dudas podrán haber más, acusando a Estados Unidos de una suerte de ocupación militar de Haití.
Desde el campo occidental, Francia hecho surgir la realpolitk de la metrópoli del sXIX para protestar por la intromisión en lo que considera su campo. Pero los demás no sólo están encantados de que Estados Unidos, sin límite temporal ni en esfuerzo militar
El jefe del Estado francés, Nicolás Sarkozy, afirmó que las autoridades de su país están “plenamente satisfechas” con la “cooperación permanente” entre Estados Unidos y Francia en la gestión de la crisis humanitaria en Haití. Sin embargo, varios responsables del gobierno francés evidenciaron en los últimos días cierto resquemor ante la magnitud del dispositivo ordenado por la Casa Blanca, Estados Unidos puso en marcha una operación bautizada “Respuesta Unificada” y envió a Haití a 10.000 militares, ayuda médica y humanitaria, un portaaviones, cuatro buques guardacostas y una importante flota aérea. A su regreso de Haití, el secretario de Estado francés de Cooperación, Alain Joyandet, consideró que el Consejo de Seguridad de la ONU debía “definir” el papel de Estados Unidos en Haití. “Se trata de ayudar a Haití, no de ocupar Haití”, sostuvo Joyandet, que en Puerto Príncipe dijo haber protestado oficialmente ante Estados Unidos para que los estadounidenses dejaran aterrizar un avión francés que transportaba un hospital móvil.
Según fuentes brasileñas, Obama propuso el lunes a su homólogo brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, que Brasil, Canadá y Estados Unidos formen una troika para “coordinar la comunidad de donantes” de cara a la reunión preparatoria que tendrá lugar el próximo lunes en Montreal.
El secretario de Estado francés para Asuntos Europeos, Pierre Lellouche, descartó que Francia se sienta excluida y atribuyó a un olvido de Obama el no haber mencionado a Francia.”Tiene esa tendencia (.), no estoy bromeando”, aclaró ese responsable antes de afirmar que “Estados Unidos necesita a Europa y Europa a Estados Unidos”.
El rol de Francia en el futuro de Haití “tiene que ser mayor”, según el politólogo haitiano Eric Sauray.”Estados Unidos es el único que ha desplegado tantos medios en Haití (…). Es normal que intente gestionar la situación”, dijo en declaraciones a la prensa.
Francia envió a Haití un secretario de Estado y una delegación consular. Sarkozy y su canciller, Bernard Kouchner, indicaron que viajarán más adelante.
En cambio Washington desplazó a la jefa de la diplomacia, Hillary Clinton, que coincidió con el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, y con la número dos del gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, cuyo país preside la Unión Europea (UE).
Lo cierto es que Francia hace tiempo que esta tratando de aumentar su influencia en Latinoamérica, a través de varios intercambios comerciales y principalmente de venta de armas, como es el caso de la firma el año pasado de importantes convenios militares con Brasil y otros países de la región.
¿Qué busca Francia a largo plazo en América Latina? Los objetivos del París en América Latina, sobre todo tras la consolidación de su influencia en Brasil, son poco conocidos. ¿Qué hará París con esa poderosa palanca? ¿Fomentará el deterioro del panamericanismo y del sectarismo populista en el continente y, por lo tanto, el deterioro de la influencia de Estados Unidos en el continente americano? Por el momento París no tiene una respuesta al respecto, lo que si esta situación en Haití, de una u otra forma demuestra el interés de Francia por tener mayor influencia en Latinoamérica.
Sería lamentable que Francia fomentara o fuera indiferente ante tales aventuras. Cometería un grave error respecto del continente americano y respecto de la misma Unión Europea. París requiere de la ayuda de Estados Unidos y de la Alianza Atlántica para hacerle frente a las ambiciones hegemonistas de la Rusia de Putin-Medvedev respecto de la Unión Europea, cristalizadas por el momento en la propuesta de un “pacto de seguridad pan-europeo”, propuesto por Medvedev a Alemania, en junio de 2008. Plan que en el fondo es la misma falacia que Moscú presenta a los latinoamericanos: como hay una potencia vecina de ustedes, ustedes necesitan el contrapeso ruso.
En París, el periódico Le Figaro comenta los pruritos en la polémica acerca de la ayuda humanitaria: “Si se trata de la supervivencia de un pueblo y de un país, las discusiones están fuera de lugar. En vista de la tragedia, iniciar una polémica es escandaloso. Nos referimos a la discusión de algunos idealistas acerca de la ayuda de Washington y París, quienes tratarían a través de la misma, de pagar deudas históricas. La esclavitud, el colonialismo, la apropiación de recursos naturales y los compromisos con quienes detentan el poder: ese destino ha hecho de los haitianos un país sacrificado. Son bien conocidos los discursos sobre la responsabilidad de Occidente por la infelicidad de los condenados de esta Tierra. Hoy, una discusión sobre el pasado no es tan importante como pensar en el futuro, y en cómo llevar a cabo una reconstrucción duradera de Haití.
Por su parte, El periódico Independent, de Londres, apela a EE.UU. para una reconstrucción duradera de Haití: “Desde un comienzo, Washington consideró a la República de Haití una parte de su zona de influencia. Cuatrocientos veinte mil haitianos viven como inmigrantes en los EE.UU., y el registro de las intervenciones de Washington en la política de Haití, así como sus ocasionales invasiones, es de larga data. Estados Unidos debe reconocer que su responsabilidad va más allá de una simple ayuda humanitaria. Tiene los medios y la influencia necesaria, no sólo para cooperar en la reconstrucción de Haití, sino también para encaminarlo hacia un mejor desarrollo y bienestar. Esta tragedia es la oportunidad de EE.UU. para reparar la vergonzosa intromisión y el abandono malicioso que ha caracterizado hasta ahora sus relaciones con el infeliz vecino”.
Lo cierto es que a estados Unidos, se le critica porque actúa o porque no actúa, es el precio de ser la primera potencia del mundo, pero de una u otra forma, nadie puede negar que su intervención en Haití, haya ayudado aponer orden y a salvar la vida de muchos seres humanos, lo que enaltece a los norteamericanos y es algo que nadie en su mediano juicio puede criticar.


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DRAMA EN HAITI, REFLEJA UNA TRISTE REALIDAD DE TODA LATINOAMERICA

07:16 AM by gsantelices

Drama en Haiti
La situación en Haití, devela una triste realidad que tiene la región, que no es sólo, la actividad sísmica, que es una realidad geográfica con la que debemos vivir en gran parte de Sudamérica y el Caribe, sino que es la falta de idoneidad de la clase gobernante y de quienes por muchos años se han mantenido en el poder y a toda costa quieren seguir haciéndolo.
Por otra parte, este mismo hecho ha llevado que en 200 años Latinoamérica aun cuente con Estados no consolidados, donde la falta de institucionalidad nos lleva, de una u otra forma, a la situación de Haití, donde el caos producido después de la catástrofe no permite que la ayuda solidaria logre su fin.
EL índice de Foregin Affairs sobre los estados fallidos 2009, nos indica que ningún país latinoamericano se encuentra entre los muy estables y sólo en la categoría de estables se encuentran Argentina, Chile, México y Uruguay, todos los demás Estados varían entre las categorías de límite, en peligro y crítico. Un país sin estabilidad en caso de una catástrofe de gran magnitud, como la ocurrida en Haití, puede terminar en un caos total en que las víctimas del propio desastre natural, puedan ser aumentadas exponencialmente ante la desesperación de los atribulados ciudadanos. A modo de ejemplo, las autoridades haitianas, están especialmente preocupadas por el aumento de la inseguridad, ya que el hambre y la desesperación comenzaron a derivar en brotes de violencia.
Como podemos ver, la región no es precisamente lo deseable que debiera ser, en cuanto a estabilidad e institucionalidad y ello, sin dudas que se debe a la clase gobernante que hemos tenido, donde prima los intereses personales y partidistas por sobre la de bien común. Ello, puede derivar en los efectos señalados en caso de desastres naturales de gran magnitud.
Otro, ejemplo del problema que ocurre en cuanto a la clase gobernante latinoamericana, lo demuestran los niveles de corrupción que existen en la región, según el mapa de corrupción de Transparencia Internacional, muestra a la región en un alto grado de corrupción, similar a los que ocurre en el continente africano, que también se ha caracterizado por su mala clase gobernante.

Los estados débiles son incapaces de modernizar infraestructuras y ellos queda en mayor evidencia cuando ocurren desastres naturales como el de Haití, de los cuales cualquiera de los países de la región puede sufrir un terremoto aun más devastador.
Otro de los factores que demuestran este flagelo regional de la mala clase política, es que suelen caer en negar sus propios errores y desviar la atención de la opinión pública acusando a los rivales políticos de no estar haciendo oposición sino de conspirar contra la estabilidad del país. Eso es justo lo que está sucediendo en América latina en estos momentos. Algunos gobiernos (los Kirchner, Fernando Lugo, Rafael Correa, Daniel Ortega, Evo Morales y Hugo Chávez) achacan su subdesarrollo y pobreza económica a un complot y no a sus propios errores y la corrupción existentes en sus propios gobiernos.
Otro factor, que demuestra este flagelo latino americano es lo que está ocurriendo con la libertad de expresión. Siempre hay tentación por parte de todos los gobiernos, de todos los colores, para tratar de que voces que pudieran ser discordantes con lo que están pensando, acallarlas, es el sentido del poder.
Por ello, es importante que la sociedad civil le dé el valor que requiere a la libertad de expresión, y que la ciudadanía entienda que hay diferencias, y que de esas diferencias se produce la pluralidad, por ello la necesidad de eliminar la tentación que ejerce el poder al cerrar bocas.
Como vemos, hay varios indicativos que nos señalan que el flagelo latinoamericano más que los desastres naturales está en la mala calidad de las clases gobernantes, lo que queda nuevamente demostrado en Haíti.
El devastador terremoto que sacudió al país caribeño, el martes dejó a la nación no sólo con miles de muertos y damnificados, sino que quebró los cimientos mismos de su débil sistema institucional y las palabras anarquía, caos e inseguridad definen el estado del país. La pregunta que debemos hacernos ante una situación similar, ¿Cuántos países latinoamericanos no podrían ocurrir lo mismo?
Hoy el mundo mira a Haití, crítica su frágil institucionalidad, que no permite ni siquiera entregar la ayuda humanitaria en forma ordenada, pero hay que tener cuidado, muchos ven la paja en el ojo ajeno y no ven la viga que tienen en su propio ojo. La realidad, nos indica que muchos estados latinoamericanos pueden sufrir lo mismo que Haití, ante una catástrofe natural de esa magnitud, de la cual nadie está libre por naturaleza.
Lo cierto es que la crisis de Haití debe llevarnos a los latinoamericanos a revisar nuestra clase política, llevarnos a fortalecer las instituciones por sobre las personas, llevarnos a exigir de las clases gobernantes el cumplimiento del “bien común” y no los intereses partidistas. Velar por que no se eternicen en el poder ciertos grupos que lo único que pretenden es proteger sus intereses, cuidar de que las constituciones no sean violadas, arteramente cambiadas, para favorecer la dictadura democrática y mantenerse en el poder de por vida.
La crisis de Haití, es una voz de alerta que debemos escuchar los latinoamericanos, abrir los ojos porque esa dura realidad la tenemos en nuestras propias fronteras, la única forma de evitar en nuestros países una haitización es exigir buenos gobiernos e instituciones sólidas.
Los desastres naturales como terremotos, huracanes, tsunamis, son una realidad y tarde o temprano lo estaremos viviendo, es parte de la realidad regional, recordando un viejo adagio Chino “Dios perdona siempre, el hombre a veces, la naturaleza jamás”, es que los desastres vendrán, no podemos evitarlos pero sí prevenir sus efectos sobre la población y para ello, necesitamos gobiernos honestos que trabajen preventivamente para disminuir sus efectos.
Lo ocurrido en Haití, dejo en evidencia que la falta de rápida respuesta institucional es una crítica que no sólo se le hace al debilitado gobierno haitiano, sino a las principales organizaciones multilaterales que trabajan en el país, como la misión de la ONU o la Cruz Roja Internacional.
Lo más probable es que la lista de proyectos truncos o cancelados por la incapacidad de las clases gobernantes es tan larga que se escapan del análisis en todos los países de la región, ello sin dudas será aún más grave ante una situación de catástrofe.


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(Español/Spanish) CHINA ACTOR Y NO ESPECTADOR A PARTIR DEL 2010

06:48 PM by gsantelices

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HOMENAJE DEL PAPA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

03:36 PM by gsantelices

benedicto
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 8 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI en el homenaje que ofreció en la tarde de este martes, solemnidad de la Inmaculada Concepción, ante la imagen de la Virgen María, que se encuentra en la Plaza de España.
* * *

Queridos hermanos y hermanas:

En el corazón de las ciudades cristianas, María constituye una presencia dulce y tranquilizadora. Con su estilo discreto, da a todos la paz y la esperanza en momentos alegres y tristes de la existencia. En las iglesias, en las capillas, en las paredes de los edificios: un cuadro, un mosaico, una estatua, recuerda la presencia de la Madre que vela constantemente por sus hijos. También aquí, en la Plaza de España, María está colocada en lo alto, como velando por Roma.

¿Qué le dice María a la ciudad? ¿Que les recuerda a todos con su presencia? Recuerda que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Romanos 5, 20), como escribe el apóstol Pablo. Ella es la Madre Inmaculada que repite también a los hombres de nuestro tiempo: no tengáis miedo, Jesús ha vencido al mal; ha vencido su dominio desde su raíz.

¡Cuánta necesidad tenemos de esta hermosa noticia! Cada día, de hecho, a través de los periódicos, la televisión, la radio, el mal es narrado, repetido, amplificado, acostumbrándonos a las cosas más horribles, haciéndonos insensibles y, en cierto sentido, intoxicándonos, pues lo negativo no se digiere plenamente y día tras día se acumula. El corazón se endurece y los pensamientos de hacen sombríos. Por este motivo, la ciudad tiene necesidad de María, que con su presencia nos habla de Dios, nos recuerda la victoria de la Gracia sobre el pecado, y nos lleva a esperar incluso en las situaciones humanamente más difíciles.

En la ciudad viven –o sobreviven– personas invisibles, que de vez en cuando saltan a las primeras páginas o a las pantallas de televisión, y son aprovechadas hasta el final, mientras la noticia y su imagen llaman la atención. Es un mecanismo perverso, ante el cual por desgracia es difícil oponer resistencia. La ciudad primero esconde y luego expone al público. Sin piedad o con una falsa piedad. Sin embargo, en todo hombre se da el deseo de ser acogido como persona y considerado como una realidad sagrada, pues cada historia humana es una historia sagrada y exige el mayor respeto.

¡La ciudad, queridos hermanos y hermanas, somos todos nosotros! Cada quien contribuye a su vida y a su clima moral, para el bien o para el mal. En el corazón de cada uno de nosotros pasa la frontera entre el bien y el mal y ninguno de nosotros debe sentirse con el derecho de juzgar a los demás, sino que más bien cada uno debe sentir el deber de mejorarse a sí mismo. Los medios de comunicación tienden a hacer que siempre nos sintamos “espectadores”, como si el mal sólo afectara a los demás, a ciertos eventos que a nosotros no podrían sucedernos nunca. Sin embargo, todos somos “actores” y, tanto en el mal como en el bien, nuestro comportamiento tiene una influencia sobre los demás.

Con frecuencia nos quejamos por la contaminación del aire, que en ciertos lugares de la ciudad es irrespirable. Es verdad: se requiere el compromiso de todos para hacer más limpia la ciudad. Y, sin embargo, hay otra contaminación, menos perceptible por los sentidos, pero igualmente peligrosa. Es la contaminación del espíritu, que hace que nuestros rostros sonrían menos, sean más tristes, que nos lleva a no saludarnos, a no mirarnos a la cara… La ciudad está hecha de rostros, pero por desgracia las dinámicas colectivas pueden hacernos perder la percepción de su profundidad. Todo lo vemos superficialmente. Las personas se convierten en cuerpos y estos cuerpos pierden el alma, se convierten en cosas, objetos sin rostros, intercambiables, objetos de consumo.

María Inmaculada nos ayuda a redescubrir y defender la profundidad de las personas, pues en ella se da una perfecta transparencia del alma en el cuerpo. Es la pureza en persona, en el sentido de que espíritu, alma y cuerpo son en ella plenamente coherentes entre sí y con la voluntad de Dios. La Virgen nos enseña a abrirnos a la acción de Dios para ver a los demás como los ve Él: a partir de corazón. Y a verlos con misericordia, con amor, con ternura infinita, especialmente a los más solos, despreciados, los que sufren abusos. “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.

Quiero rendir homenaje públicamente a todos aquellos que, en silencio, sin palabras pero con hechos, se esfuerzan por practicar esta ley evangélica del amor, que saca adelante al mundo. Son tantos, incluso aquí, en Roma, y pocas veces hacen noticia. Hombres y mujeres de todas las edades, que han comprendido que no sirve de nada condenar, quejarse, echar la culpa, sino que es mejor responder al mal con el bien. Esto es lo que cambia la realidad; o mejor dicho, cambia a las personas, por consiguiente, mejora la sociedad.

¡Queridos amigos romanos y todos los que vivís en esta ciudad! Mientras estamos ocupados por las actividades cotidianas, escuchemos la voz de María. Escuchemos su llamamiento silencioso, pero apremiante. Ella nos dice a cada uno de nosotros: ¡que donde ha abundado el pecado pueda sobreabundar la gracia, a partir precisamente de tu corazón y de tu vida! Y la ciudad será más hermosa, más cristiana, más humana.

Gracias, Madre Santa, por este mensaje de esperanza. Gracias por tu silenciosa pero elocuente presencia en el corazón de nuestra ciudad. Virgen Inmaculada, Salus Populi Romani, ¡reza por nosotros!


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