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HOMENAJE DEL PAPA A LA INMACULADA CONCEPCIÓN

03:36 PM

benedicto
CIUDAD DEL VATICANO, martes, 8 de diciembre de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos las palabras que pronunció Benedicto XVI en el homenaje que ofreció en la tarde de este martes, solemnidad de la Inmaculada Concepción, ante la imagen de la Virgen María, que se encuentra en la Plaza de España.
* * *

Queridos hermanos y hermanas:

En el corazón de las ciudades cristianas, María constituye una presencia dulce y tranquilizadora. Con su estilo discreto, da a todos la paz y la esperanza en momentos alegres y tristes de la existencia. En las iglesias, en las capillas, en las paredes de los edificios: un cuadro, un mosaico, una estatua, recuerda la presencia de la Madre que vela constantemente por sus hijos. También aquí, en la Plaza de España, María está colocada en lo alto, como velando por Roma.

¿Qué le dice María a la ciudad? ¿Que les recuerda a todos con su presencia? Recuerda que “donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia” (Romanos 5, 20), como escribe el apóstol Pablo. Ella es la Madre Inmaculada que repite también a los hombres de nuestro tiempo: no tengáis miedo, Jesús ha vencido al mal; ha vencido su dominio desde su raíz.

¡Cuánta necesidad tenemos de esta hermosa noticia! Cada día, de hecho, a través de los periódicos, la televisión, la radio, el mal es narrado, repetido, amplificado, acostumbrándonos a las cosas más horribles, haciéndonos insensibles y, en cierto sentido, intoxicándonos, pues lo negativo no se digiere plenamente y día tras día se acumula. El corazón se endurece y los pensamientos de hacen sombríos. Por este motivo, la ciudad tiene necesidad de María, que con su presencia nos habla de Dios, nos recuerda la victoria de la Gracia sobre el pecado, y nos lleva a esperar incluso en las situaciones humanamente más difíciles.

En la ciudad viven –o sobreviven– personas invisibles, que de vez en cuando saltan a las primeras páginas o a las pantallas de televisión, y son aprovechadas hasta el final, mientras la noticia y su imagen llaman la atención. Es un mecanismo perverso, ante el cual por desgracia es difícil oponer resistencia. La ciudad primero esconde y luego expone al público. Sin piedad o con una falsa piedad. Sin embargo, en todo hombre se da el deseo de ser acogido como persona y considerado como una realidad sagrada, pues cada historia humana es una historia sagrada y exige el mayor respeto.

¡La ciudad, queridos hermanos y hermanas, somos todos nosotros! Cada quien contribuye a su vida y a su clima moral, para el bien o para el mal. En el corazón de cada uno de nosotros pasa la frontera entre el bien y el mal y ninguno de nosotros debe sentirse con el derecho de juzgar a los demás, sino que más bien cada uno debe sentir el deber de mejorarse a sí mismo. Los medios de comunicación tienden a hacer que siempre nos sintamos “espectadores”, como si el mal sólo afectara a los demás, a ciertos eventos que a nosotros no podrían sucedernos nunca. Sin embargo, todos somos “actores” y, tanto en el mal como en el bien, nuestro comportamiento tiene una influencia sobre los demás.

Con frecuencia nos quejamos por la contaminación del aire, que en ciertos lugares de la ciudad es irrespirable. Es verdad: se requiere el compromiso de todos para hacer más limpia la ciudad. Y, sin embargo, hay otra contaminación, menos perceptible por los sentidos, pero igualmente peligrosa. Es la contaminación del espíritu, que hace que nuestros rostros sonrían menos, sean más tristes, que nos lleva a no saludarnos, a no mirarnos a la cara… La ciudad está hecha de rostros, pero por desgracia las dinámicas colectivas pueden hacernos perder la percepción de su profundidad. Todo lo vemos superficialmente. Las personas se convierten en cuerpos y estos cuerpos pierden el alma, se convierten en cosas, objetos sin rostros, intercambiables, objetos de consumo.

María Inmaculada nos ayuda a redescubrir y defender la profundidad de las personas, pues en ella se da una perfecta transparencia del alma en el cuerpo. Es la pureza en persona, en el sentido de que espíritu, alma y cuerpo son en ella plenamente coherentes entre sí y con la voluntad de Dios. La Virgen nos enseña a abrirnos a la acción de Dios para ver a los demás como los ve Él: a partir de corazón. Y a verlos con misericordia, con amor, con ternura infinita, especialmente a los más solos, despreciados, los que sufren abusos. “Donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia”.

Quiero rendir homenaje públicamente a todos aquellos que, en silencio, sin palabras pero con hechos, se esfuerzan por practicar esta ley evangélica del amor, que saca adelante al mundo. Son tantos, incluso aquí, en Roma, y pocas veces hacen noticia. Hombres y mujeres de todas las edades, que han comprendido que no sirve de nada condenar, quejarse, echar la culpa, sino que es mejor responder al mal con el bien. Esto es lo que cambia la realidad; o mejor dicho, cambia a las personas, por consiguiente, mejora la sociedad.

¡Queridos amigos romanos y todos los que vivís en esta ciudad! Mientras estamos ocupados por las actividades cotidianas, escuchemos la voz de María. Escuchemos su llamamiento silencioso, pero apremiante. Ella nos dice a cada uno de nosotros: ¡que donde ha abundado el pecado pueda sobreabundar la gracia, a partir precisamente de tu corazón y de tu vida! Y la ciudad será más hermosa, más cristiana, más humana.

Gracias, Madre Santa, por este mensaje de esperanza. Gracias por tu silenciosa pero elocuente presencia en el corazón de nuestra ciudad. Virgen Inmaculada, Salus Populi Romani, ¡reza por nosotros!


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DISCURSO DEL PAPA BENEDIXTO XVI, EN EL XXV ANIVERSARIO DEL TRATADO DE PAZ Y AMISTAD ENTRE ARGENTINA Y CHILE

05:09 PM

ELPapa Señoras Presidentas de Argentina y Chile, Señores Cardenales, Queridos Hermanos en el Episcopado, Señores Embajadores, Amigos todos: 1. Con sumo gusto les recibo y les doy la bienvenida en esta Sede de Pedro, con motivo de la celebración del 25 aniversario del Tratado de Paz y Amistad, que clausuró el diferendo territorial que mantuvieron durante largo tiempo sus respectivos Países en la zona Austral. En efecto, es una oportuna y feliz conmemoración de aquellas intensas negociaciones que, con la mediación pontificia, concluyeron con una solución digna, razonable y ecuánime, evitando así un conflicto armado que estaba a punto de enfrentar a dos pueblos hermanos. 2. El Tratado de Paz y Amistad, y la mediación que lo hizo posible, está indisolublemente unido a la amada figura del Papa Juan Pablo II, el cual, movido por sentimientos de afecto hacia esas queridas Naciones y en sintonía con su incansable labor como mensajero y artífice de paz, no dudó en aceptar la delicada y crucial tarea de ser mediador en dicho contencioso. Con la ayuda inestimable del Cardenal Antonio Samorè, él mismo siguió personalmente todos los avatares de esas largas y complejas negociaciones, hasta la definición de la propuesta que llevó a la firma del Tratado, en presencia de las delegaciones de ambos Países y del entonces Secretario de Estado de Su Santidad y Prefecto del Consejo para los Asuntos Públicos de la Iglesia, Cardenal Agostino Casaroli. La intervención pontificia fue una respuesta también a un expreso pedido de los Episcopados de Chile y Argentina, los cuales, en comunión con la Santa Sede, ofrecieron su decisiva colaboración para la consecución de dicho acuerdo. Es de agradecer, además, los esfuerzos de todas las personas que, en los Gobiernos y delegaciones diplomáticas de ambos Países, dieron su positiva contribución para llevar adelante ese camino de resolución pacífica, cumpliendo así los profundos anhelos de paz de la población argentina y chilena. 3. A veinticinco años de distancia, podemos constatar con satisfacción cómo aquel histórico evento ha contribuido benéficamente a reforzar en ambos Países los sentimientos de fraternidad, así como una más decidida cooperación e integración, concretada en numerosos proyectos económicos, intercambios culturales e importantes obras de infraestructura, superando de este modo prejuicios, sospechas y reticencias del pasado. En realidad, Chile y Argentina no son sólo dos Naciones vecinas sino mucho más: son dos Pueblos hermanos con una vocación común de fraternidad, de respeto y amistad, que es fruto en gran parte de la tradición católica que está en la base de su historia y de su rico patrimonio cultural y espiritual. Este acontecimiento que hoy conmemoramos forma ya parte de la gran historia de dos nobles Naciones, pero también de toda América Latina. El Tratado de Paz y Amistad es un ejemplo luminoso de la fuerza del espíritu humano y de la voluntad de paz frente a la barbarie y la sinrazón de la violencia y la guerra como medio para resolver las diferencias. Una vez más, hay que tener presente las palabras que mi Predecesor, el Papa Pío XII, pronunció en momentos especialmente difíciles de la historia: «Nada se pierde con la paz. Todo puede perderse con la guerra» (Radiomensaje, 24 agosto 1939). Por tanto, es necesario perseverar en todo momento con voluntad firme y hasta las últimas consecuencias en tratar de resolver las controversias con verdadera voluntad de diálogo y de acuerdo, a través de pacientes negociaciones y necesarios compromisos, y teniendo siempre en cuenta las justas exigencias y legítimos intereses de todos. 4. Para que la causa de la paz se abra camino en la mente y el corazón de todos los hombres y, de modo especial, de aquellos que están llamados a servir a sus ciudadanos desde las más altas magistraturas de las naciones, es preciso que esté apoyada en firmes convicciones morales, en la serenidad de los ánimos, a veces tensos y polarizados, y en la búsqueda constante del bien común nacional, regional y mundial. La consecución de la paz, en efecto, requiere la promoción de una auténtica cultura de la vida, que respete la dignidad del ser humano en plenitud, unida al fortalecimiento de la familia como célula básica de la sociedad. Requiere también la lucha contra la pobreza y la corrupción, el acceso a una educación de calidad para todos, un crecimiento económico solidario, la consolidación de la democracia y la erradicación de la violencia y la explotación, especialmente contra las mujeres y los niños. 5. La Iglesia católica, que continúa en la tierra la misión de Cristo, que con su muerte en la cruz trajo la paz al mundo (cf. Ef 2, 14-17), no deja de proclamar a todos su mensaje de salvación y de reconciliación y, uniendo sus esfuerzos a todos los hombres de buena voluntad, se entrega con ahínco para cumplir las aspiraciones de paz y concordia de toda la humanidad. Excelentísimas Señoras Presidentas, queridos amigos, agradeciéndoles nuevamente su significativa visita, dirijo mi mirada al Cristo de los Andes, en la cumbre de la Cordillera, y le pido que, como un don constante de su gracia, selle para siempre la paz y la amistad entre argentinos y chilenos, al mismo tiempo que como prenda de mi afecto les imparto una especial Bendición Apostólica.


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LA ESCALADA DEL CONFLICTO EN SUDAMÉRICA ¿HASTA DÓNDE PUEDEN LLEGAR?

04:47 PM

South-America-CAN
En la región, actualmente se encuentran en desarrollo, entre otros dos conflictos interestatales, que de no mediar la diplomacia, pueden llegar a escalar hasta la guerra, fundamentalmente debido a que existen antecedentes políticos e históricos que los hacen de difícil solución.
De acuerdo con un estudio realizado durante tres años por “The Carnegie Commission on Preventig Deadly Conflict”, entre los factores y las condiciones que pueden conducir a una sociedad a la guerra son:
 Estado débil, desintegrado o corrupto.
 Regímenes represivos o ilegítimos.
 Discriminación contra ciertos grupos sociales y/o étnicos.
 Manejo inadecuado de las diferencias religiosas, culturales o étnicas.
 Comunidades religiosas políticamente activas que promueven mensajes hostiles y disgregantes.
 Legado político y económico del colonialismo y/o Guerra Fría.
 Cambios políticos y económicos repentinos.
 Alto índice de analfabetismo y enfermedades.
 Depósitos de armas y municiones
 Amenaza en las relaciones regionales.
El estudio, también menciona que “cuando las diferencias permanentes son explotadas por políticos demagogos, esta actividad favorece la escalada de la violencia.
Actualmente, si damos una mirada al panorama latinoamericano, la realidad nos demuestra que varios de éstos signos se están encubando en la región, lo que tarde o temprano pueden llevar a la declaración de conflictos armados interestatales.
Es así como vemos por ejemplo, que la escalada del conflicto entre Venezuela y Colombia, así como entre Chile y Perú, han ido creciendo en forma significativa.
En el primero de ellos, entre Venezuela y Colombia el conflicto, ha llegado al área fronteriza. El general de División Eusebio Aguero, comandante de la Segunda División de Infantería, confirmó en una rueda de prensa la voladura de dos vías de comunicación entre Venezuela y Colombia. Aguero se refirió a ambas estructuras como pasos peatonales -no como puentes- que no figuran en los acuerdos internacionales, a través de los cuales, afirmó, fluye el narcotráfico, los paramilitares y el contrabando de gasolina. El comandante aseguró que era una decisión soberana del estado venezolano y no descartó la voladura de otras construcciones similares. Por su parte, Colombia denunció que oficiales del Ejército venezolano habían volado dos puentes que unen al municipio Rafael Urdaneta, en el estado Táchira, y la población de Ragonvalia, en el departamento del Norte de Santander. La embajada de Colombia en Caracas no hará ningún pronunciamiento, según confirmaron fuentes diplomáticas. Cualquier reclamo, dijeron, se tramitará a través de la cancillería colombiana con los organismos multilaterales. Bogotá ha preferido no revolver aún más las aguas. El gobierno de Venezuela, en cambio, ha optado por avivar la polémica tras reconocer la voladura de los dos puentes rudimentarios. “La denuncia internacional que prepara Colombia contra Venezuela es una provocación y una manipulación de sus autoridades”, aseguró el vicepresidente Ramón Carrizales, quien además criticó nuevamente el acuerdo militar del país vecino con Estados Unidos. “Ellos tienen una base militar yanqui y están tratando de ocultar su realidad: que entregaron la soberanía de su país y eso amenaza la integridad territorial de todos los países de Latinoamérica”
El ex presidente Ernesto Samper ha puesto en duda que la decisión del Gobierno de trasladar a la ONU y la OEA las “amenazas de guerra” del mandatario venezolano, Hugo Chávez, vaya a solucionar el enfrentamiento.
Lo único que va a hacer es llevar “a un terreno diplomático la escalada del conflicto, sin que realmente se vaya a avanzar mucho en su solución”, “Simplemente vamos a asistir ahora a unos debates multilaterales en los cuales se acusará a Venezuela, país que se defenderá, habrá aliados a favor y en contra de Colombia y Venezuela sin que hayamos avanzado absolutamente nada en la resolución del conflicto.
El otro conflicto, que esta escalando es Chile–Perú, las relaciones diplomáticas entre ambos países han alcanzado su punto más álgido en mucho tiempo, tras el estallido del caso del supuesto espionaje de Chile al Perú. El conflicto se originó el luego de que se filtrara a la prensa información sobre la captura del técnico inspector de la Fuerza Aérea Peruana (FAP), Víctor Ariza. A raíz del impasse suscitado, el presidente Alan García adelantó su retorno de la cumbre del APEC en Singapur, canceló la reunión que iba a sostener en dicho país con la presidenta Bachelet y llamó a consulta al embajador de Perú en Santiago. Poco después de aterrizar en Lima, García convoco al Consejo de Seguridad Nacional en Palacio de Gobierno. Finalizada la reunión, el jefe de Estado leyó un comunicado en el que se refirió en términos muy duros a la parte chilena. Señaló, entre otras cosas, que los perpetradores de “esta ofensa que se hace a la soberanía del Perú […] conservan las costumbres dictatoriales y pinochetistas en la relación de Chile con sus vecinos”. Con respecto a las razones por las que Chile espiaba al Perú, García indicó que se debía al “complejo de quienes ven con temor el crecimiento del Perú, su desarrollo democrático y económico”.
Chile, por su parte, dice que revisará con “serenidad” las pruebas presentadas por Perú, pero niega el espionaje. Perú amenazó con revisar sus relaciones con Chile si Santiago no investiga el supuesto caso de espionaje contra su país. Diputados y senadores chilenos han señalado que Perú intenta hacer parecer a su país como beligerante, como estrategia de cara a la causa que verá el tribunal en Holanda, por su parte congresistas peruanos solicitan la revisión del Tratado libre Comercio entre ambos países.
Cada vez que se suscita una de esas crisis periódicas entre Santiago y Lima, los comunicados de los gobiernos y las opiniones de los políticos suelen estar enfocadas en obtener, ante todo, el favor de la opinión pública.
De hecho, para algunos analistas, la motivación de Perú para la escalada de la controversia podría ser principalmente interna, con un García que se enfrenta a una caída en su popularidad y escándalos de corrupción y la presión de las FF.AA. por reequiparse, lo que se les hace difícil con un mandatario que a diestra y siniestra predica el fin del armamentismo en la región, con lo cual, a través de la estrategia del espía, justificará posteriormente la compra de armamento para su país.
Lo cierto es, que la persistencia de las causas subyacentes de estos conflictos en desarrollo, si no se tratan las raíces profundas del problema, los esfuerzos de reconstrucción de relaciones perdurables, están condenados a ser simplemente cosméticas, y podrán detenerse las escaladas, pero los conflictos continuaran latentes entre los Estados involucrados y por ende, la paz no asegurada.
El problema, es que conflicto armado puede desarrollarse rápidamente si muchas personas piensan no sólo que es un medio legítimo sino el único para garantizar las necesidades básicas y solucionar sus problemas internos. En otras palabras, la gente piensa que vive una situación injusta y que debe rectificarla con las armas. Sin embargo, muchas personas no toman este tipo de decisión de manera espontánea. En realidad, se movilizan políticamente, medida que los dirigentes se granjean su simpatía y su convencimiento, su lealtad y su compromiso. Y luego se les persuade y se les exhorta a guerrear. Por consiguiente, ningún análisis adecuado del conflicto violento y de su escalada o recaída puede soslayar la dimensión política, aunque algunos crean que sólo con el intercambio económico se solucionan los problemas interestales.
Si bien las teorías de las ciencias sociales tienen una visión de largo plazo, en la política predomina el cortoplacismo. Por tanto, todo intento por comprender al conflicto, especialmente si se transforma en armado, como fenómeno global debe abarcar la amplia realidad socioeconómica; pero los esfuerzos de análisis de un conflicto armado concreto deben centrarse en la política y en las acciones de individuos y organizaciones concretas, y en ambos conflictos están a la vista los actores y sus motivaciones.
Otro factor a tener en cuenta en el análisis, y que hace más difícil la solución, especialmente en el caso peruano, es la existencia del nacionalismo, que es una ideología política que reivindica la congruencia territorial entre estado y nación. Pero es algo más también: es una compleja reacción social, cultural, intelectual y emocional frente a la desestabilización socioeconómica y política de la cual culpan a Chile.
La desestabilización social que estos enormes y ciegos procesos históricos pueden producir, no sólo generan condiciones de intensas rivalidades de poder entre las distintas facciones de las élites sociales y políticas, sino que pueden también conducir a amplias capas de la población a una situación de profunda inseguridad e incertidumbre. Los efectos de tales cambios históricos sobre las vidas individuales son arbitrarios, frecuentemente devastadores, y difíciles de entender. En tales circunstancias, para muchas personas comunes, la reivindicación de la identidad de grupo se torna atractiva, siendo tal vez lo único que les ayuda a darle cierto sentido a lo que les está ocurriendo.
Por consiguiente, sean cual sean los temas controvertidos, en un conflicto que surge de cambios y desestabilización tan grandes, los dirigente políticos tendrán mayores posibilidades de movilizar a sus correligionarios si presentan las cosas como una batalla por la identidad, orgullo y justicia nacional, como lo hacen Chávez y García.
La tragedia es que, una vez puesta la máscara nacionalista, es muy difícil quitarla. Cuando el renacimiento del sentimiento de grupo coagula en torno al resentimiento y las quejas, sobre todo en tiempos de crisis o guerra, parece producir odios irreconciliables y conflictos prolongados y frecuentemente cíclicos. La creencia en la causa es estar convencido de su razón y justicia.


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LATINOÁMERICA, ENTRE DOS IDEOLOGÍAS MARXISTAS, LA CONQUISTA DEL ESTADO DE LENNIN-CASTRO, Y LA REVOLUCIÓN CULTURAL DE GRAMSCI.

02:53 PM

marxA gramsci
La diversidad de las izquierdas latinoamericanas sólo reflejan distintas realidades programáticas, pero que van en una misma dirección, la conquista del poder total, a través de dos visiones (Lennin y Gramsci), para lograr instaurar gobiernos a fines a sus ideas, hoy llamadas, por un lado socialismo del siglo XXI y por otro lado, progresistas o liberales, pero que contienen el ADN del marxismo.
Para nadie es extraño, que en Latinoamérica a pesar del fracaso histórico del marxismo en el mundo, haya girado hacia la izquierda, los Kirchner en Argentina, Lula en Brasil, Morales en Bolivia, Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Bachelett en Chile, Lugo en Paraguay, Ortega en Nicaragua, Funes en el Salvador, Zelaya de Honduras, entre otros.
Pero entre ellos, hay dos visiones y por ende, dos estrategias para el logro de sus objetivos socialistas, uno la que proponen los dirigentes de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), Antigua y Barbuda, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Dominica, que siguen a Hugo Chávez en una línea marcada por Fidel Castro, de corte marxista tradicional, basada en la lucha de clases, y los otros países, no agrupados políticamente, (Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay, Paraguay ) que siguen una línea más moderada en la acción, pero no por ello menos efectiva, conforme a los lineamientos gramscianos, conquistar las elites intelectuales y políticas para producir un cambio cultural.
La línea Marxista-Castrista, esta delimitada por Hugo Chávez, quién está desintegrando la sociedad venezolana enfrentándola en una lucha de clases sin parangones en el Siglo XXI. Por ejemplo, ha suprimido la libertad de prensa, define a las Fuerzas Armadas de la República de Venezuela como Socialistas bajo el esquema político y doctrinario común en países apegados a la doctrina socialista (Estado Máximo y sociedad bajo Absoluto Control) en otras palabras se constituye el Ejército Rojo, con la doctrina política de los estados comunistas de antaño.
En este mismo orden de cosas, define como lineamiento estratégico del los países del ALBA la ruptura de la tradicional relación hemisférica, se plantea un nuevo orden geopolítico que separa a América Latina de USA, CANADÁ y MÉXICO (Norte-Sur).
Su estrategia ya en marcha, se refiere específicamente lo concerniente a una política de Estado, objetivos políticos, militares y sociales:
• Objetivo Estratégico: “La Patria Grande y Un Hombre Nuevo”,
• Concepto Estratégico Ofensivo: “La Defensa Integral de la Nación”.
• Guerra de Todo el Pueblo.
• Estados Unidos como enemigo político, económico y militar.
•Petróleo y Gas en función de la política y la estrategia.
Así traslada como “efecto espejo” la Doctrina, Planteamiento Estratégico, Estructura y Organización para la Defensa de la República de Cuba. (Conceptualizada por La Guerra de Todo el Pueblo, Patria Grande, Defensa Integral y Nueva Doctrina Político-Militar)
Rediseña además el concepto militar de una Fuerza Armada de planteamientos y Estrategia Defensiva a otra, con una estructura, estrategia y concepto operativo-ofensivo. Deja abierta la opción de asignarle misiones expedicionarias hacia cualquier teatro o escenario bélico en el continente.
Los gobernantes de esta línea, se colocan al margen de convenios y tratados internacionales con la OEA y la ONU, (Pacto de Bogotá 1947, Tratado de Rio 1948, Carta de la ONU, Carta de la OEA y Carta Democrática etc., entre otros). Consideran además de ser necesario, abandonar la OEA.
El modelo, militariza y encuadra a toda la población mayor de edad en: Fuerzas Activas, Fuerzas de Reserva y Guardia Territorial, bajo la disposición directa del Comandante Supremo que es ejercida por los que ostentan el poder. Las dos últimas con una clara y definida misión de actuar en el ámbito interno con carácter represivo en defensa de la revolución.
Los gobernantes, se reservan el titulo de Comandante Supremo de las FFAA como única autoridad del Estado para decretar la movilización de tropas sin necesidad del paso previo y constitucional del Estado de Excepción y la consulta (no constitucional) a la Asamblea Nacional en el caso venezolano.
Efectúan cambios sustantivos en la Organización, Jerarquización y Cadena de Mando de las FF.AA.; la desarticulan y rompen con los principios militares apegados al marco constitucional de mando, disciplina, apoliticismo, profesionalismo y liderazgo, y subordinación militar en toda su estructura, otrora indicadores de un modelo de transición democrática como lo eran el control civil sobre lo militar en la persona del Presidente de la República (rango constitucional) y la fluida relación civil-militar como esquema profesional de relación política.
Acuñan el concepto “Patria Socialismo, o Muerte” como condición inexcusable y doctrina que se inscribe en “Socialista o Muerte”, donde la Patria pasa a ser una muletilla propagandística.
Hugo Chávez podrá eventualmente militarizar todo el territorio o parte de él, sin ninguna otra consideración que la propia y su concepto de dominio absoluto utilizando como argumento la Defensa Integral de la Nación.
El ciudadano pasa a ser un objeto, sujeto a la autoridad total del presidente y sus grupos represivos, (partido único, grupos comunales, ejército rojo y fuerzas policiales en una nueva geometría del poder).
Ahora bien, para los que siguen la línea de Gramsci, en distintas escalas de avance, también hay una valoración marxista de la sociedad, pero que tiene la novedad de la valorización de la cultura. Esta se entiende como tránsito a la hegemonía, es la dictadura del proletariado con otro nombre.
La idea es introducir el materialismo histórico en la vida de los países marcados por una profunda tradición cultural, con mucha inteligencia conducen sus Estados a un tránsito hacia el socialismo, sin que idealmente, nadie lo perciba.
Para ello, es fundamental corroer las sociedades en sus bases fundamentales, dictando leyes, por ejemplo, que atenten contra la familia, (aborto, eutanasia, uniones homosexuales, divorcio etc.), estas leyes son impuestas a través de un largo proceso de convencimiento de la opinión pública sobre la necesidad de ellas.
Para Gramsci, la Iglesia y la educación son las mayores organizaciones culturales de cada país y por ende se deben intervenir. Precisamente estos gobiernos, por una parte, han ido creando leyes que pretenden disminuir la influencia de la Iglesia (Ley de culto), estrategias comunicacionales para hacer creer que el catolicismo va disminuyendo, y otras que apuntan a una reforma educacional que desliga a la persona humana de su trascendencia.
Pero, en esta estrategia, también hay que incluir en los forjadores del sentido común a los periódicos, las revistas, la actividad editorial, e incluso determinadas profesiones que implican en su actividad especializada una fracción cultural nada desdeñable, por ejemplo los médicos, los militares y los magistrados.
La clase dirigente se legitima, se justifica mediante la imposición de su propia concepción del mundo, y lo hace por medio de la estructura ideológica.
Si para Lenin, todavía fiel a la concepción de la sociedad civil, el primer objetivo es la conquista del Estado, como vemos en los presidentes a fines a Chávez que quieren perpetuarse en el poder y control del Estado, para Gramsci, al contrario, lo es la conquista de la sociedad civil, entendida en un sentido propiamente ideal cultural, como lo es en países como Argentina, Chile, Brasil, Uruguay.
Para Lenin, la revolución debía comenzar la toma del Estado para finalizar con la transformación de la sociedad, idea puesta en práctica por Chávez en Venezuela. Gramsci invierte los términos: se debe comenzar por la sociedad con la toma del poder político, del Estado.
Gramsci no apuntó a los medios de producción como Marx, tal como vemos hoy en las estatizaciones de los gobernantes del Alba, si no que a los medios de comunicación y educación, considerándolos como el objetivo básico para la conquista del poder. Para ello es vital el control de los centros de difusión de ideas, universidades, colegios, prensa, radio etc. Para ellos, la conquista de la hegemonía es más importante que la conquista del poder político. Si se logra que la mayoría acepte la ideología inmanentista, la ideología socialista, la toma del poder político será como recoger una fruta madura. Las alianzas podrán cambiar, pero los objetivos son invariables: suplir los valores sobre los que se asienta la sociedad ¿no es esto lo que ocurre en los gobiernos de izquierda llamados progresistas? (Argentina, Chile, Perú, Uruguay).
La hegemonía proletaria sólo se alcanza desmontando pieza por pieza la sociedad civil, infiltrándose en sus mecanismos, cambiando la mentalidad de la mayoría.
Esta es la realidad de Latinoamérica, donde se enfrentan dos ideologías pero de hacia un mismo fin, una mal llamada socialismo del siglo XXI que utiliza las mismas estrategias ya fracasadas en el siglo XX a través de la conquista del Estado y otra que pareciera hubiera tenido cierto éxito en Europa como es el pensamiento de Gramsci y la conquista del poder civil a través del cambio cultural.


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