Archive for the ‘cultura’ Category

AMERICA LATINA UNA REGIÓN ENGAÑADA Y MANIPULADA POR LA IDEOLOGÍA, HOY LLAMADA “PROGRESISTA”

06:46 AM

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La mayoría de los estudios indican que para los habitantes de la región la palabra “democracia” significa libertad, elecciones libres, soberanía, prosperidad, convivencia pacífica, sin embargo, vemos que contrariando esta realidad, los gobiernos de turno y los elegidos están lejos de satisfacer estas expectativas, de lo que significa “democracia”. Los gobiernos progresistas, elegidos por los habitantes de la región, varían en sus matices ideológicos, pero en general han perpetuado la hegemonía del Estado, exacerbando el paternalismo y la discrecionalidad de las decisiones a nivel gubernamental, han politizado y subordinado al poder ejecutivo instituciones que deberían permanecer independientes como el poder judicial y el legislativo y, en los casos más extremos han llevado a cabo reformas constitucionales bajo dudosos procesos electorales o acuerdos políticos y restringido derechos básicos como la libertad de expresión, o acuerdos para reelegirse indefinidamente en el poder.
Entonces la pregunta ¿por qué si para los latinoamericanos la democracia es fundamentalmente “libertad”, elige gobiernos que llevan a lo contrario? ¿Cuál es la causa, de desear algo y obrar en las elecciones, contradictoriamente a lo deseado? ¿ Cuál es la causa de votar por candidatos que no son la solución a lo que esperamos?.
La respuesta, no puede ser otra que la efectiva “manipulación”, de la cual los ideólogos de las izquierdas progresistas son maestros.
Por ley natural, todos somos celosos de nuestra libertad. Celebramos vivir en una sociedad democrática y nos sobresaltamos cuando alguna circunstancia parece poner en riesgo nuestra capacidad de orientar la vida libremente. Oímos hablar con frecuencia de la manipulación comercial, pero hay una que es mucho más grave para el futuro de la región y es la manipulación política, donde de alguna u otra forma, no todos somos realmente libres, aunque creamos que lo somos. Conviene que nos hagamos a la idea de que la manipulación puede afectar a todos los aspectos de nuestra vida, incluso los más íntimos.
Ciertamente, en la manipulación hay una forma de engaño, pero es tan sutil que no resulta fácil delatarlo a tiempo si se carece de la debida preparación.
La manipulación ideológica, con que ha sido bombardeada toda la región latinoamericana es la que nos tiene en la realidad sin libertad. Esta manipulación, nos impone ideas y actitudes de forma solapada, merced a la fuerza de arrastre de ciertos recursos estratégicos. Hoy se nos quiere imponer ideas referentes a cuestiones básicas de la existencia, relativas a la política, la economía, la ética, la religión, a la familia, con lo cual la manipulación ha adquirido una gran peligrosidad.
Por ideología, suele entenderse actualmente un sistema de ideas esclerosado, rígido, que no suscita adhesiones por carecer de vigencia y de fuerza persuasiva. Si un grupo social, como lo es la izquierda latinoamericana, quiere imponerlo a cualquier precio, sólo tiene dos recursos: 1) la violencia, y aboca la tiranía, caso venezolano y 2) la astucia, y recurre a la manipulación, caso de la mayoría de los países latinoamericanos. Las formas de manipulación practicadas por razones ideológicas, suelen mostrar un notable refinamiento, ya que son programadas por profesionales de la estrategia, que en el continente tenemos muchos.
La manipulación responde, en general, a la voluntad de dominar a personas y grupos en algún aspecto de la vida y dirigir su conducta. El manipulador ideólogo intenta modelar el espíritu de personas y pueblos a fin de adquirir dominio sobre ellos en forma rápida, contundente, masiva y fácil. ¿Cómo es posible dominar al pueblo de esta forma? Reduciéndolo de comunidad a masa.
El tirano no lo tiene fácil en democracia. Quiere dominar al pueblo, y debe hacerlo en forma dolosa para que el pueblo no lo advierta, pues lo que prometen los gobernantes en una democracia es, ante todo, libertad. ¿Qué medio tiene en su mano el tirano para someter al pueblo mientras lo convence de que es más libre que nunca? Ese medio es el lenguaje. El lenguaje es el mayor don que posee el hombre, pero el más arriesgado, por ambivalente: puede ser tierno o cruel, amable o displicente, difusor de la verdad o propalador de la mentira. El lenguaje ofrece posibilidades para descubrir en común la verdad, y facilita recursos para tergiversar las ideas y sembrar la confusión. Con solo conocer tales recursos y manejarlos hábilmente, una persona astuta, aunque esté poco cultivada intelectualmente, puede dominar con facilidad personas y pueblos enteros si éstos no están debidamente preparados, como lamentablemente ocurre con Latinoamérica.
El lenguaje crea palabras, y en cada época de la historia algunas de ellas se cargan de un prestigio especial, de forma que nadie osa ponerlas en tela de juicio. Son palabras “talismán”, que parecen condensar en sí todas las excelencias de la vida humana.
La palabra talismán de nuestra época es “libertad” Una palabra talismán tiene el poder de prestigiar las palabras que se le avecinan y desprestigiar a las que se le oponen o parecen oponérsele. Hoy se da por supuesto (el manipulador nunca demuestra nada, da por supuesto lo que le conviene) que censura –todo tipo de censura– se opone siempre a la libertad. En consecuencia la palabra censura está actualmente desprestigiada. En cambio las palabras pluralismos, independencia, autonomía, democracia, etc. Tienen cierta relación con la palabra libertad y adquieren, por ello, la condición de términos talismán por adherencia.
El manipulador saca amplio partido de este poder de las palabras talismán. Sabe que, al introducirlas en un discurso, el pueblo queda intimidado, no ejerce su poder crítico, acepta ingenuamente lo que se le proponga. Por ejemplo, ahora están de moda en la región leyes abortistas y los que defienden lo indefendible de acuerdo a la naturaleza, tienen como razonamiento que “ la mujer tiene un cuerpo y hay que darle libertad para disponer de ese cuerpo y de cuanto en él acontezca” No vamos en este artículo, explicitar lo absurdo de ese planteamiento. Lo que quiero dejar en claro, es cómo el uso de la palabra lleva a muchos, lamentablemente al engaño y por ende a aceptar lo inaceptable por naturaleza, como es el aborto con o sin apellido.
Así podríamos dar miles de ejemplos, lo importante es que si queremos ser verdaderamente libres interiormente, debemos perder el miedo al lenguaje manipulador y matizar el sentido de las palabras.
El arma más poderosa del demagogo es la imprecisión. Por eso basta pedirle que matice un concepto para poner al descubierto sus trucos y neutralizar su poder hipnotizador.
Es sorprendente el poder que tienen para imponerse a la opinión pública cifras cuando son redondas e impresionantes y son ofrecidas de modo tajante por una persona prestigiosa, de esta forma somos engañados muchas veces, a través de encuestas, por ejemplo en Chile el 80% de los hijos nacen fuera del matrimonio, entonces justifiquemos una ley de divorcio.
El gran teórico de la comunicación Marshall Mac Luhan acuño la expresión de que “el medio es el mensaje”: no se dice algo porque sea verdad; se toma como verdad porque se dice. Según Anatole France, “una necedad repetida por muchas bocas no deja de ser una necedad”. Ciertamente, mil mentiras no hacen una sola verdad. Pero una mentira –o una media verdad– repetida por un poderoso medio de comunicación se convierte para muchos en una verdad de hecho, incontrovertida.
De esto, somos testigos en la realidad latinoamericana, lo que nos lleva al marcar el voto hacerlo por candidatos que han hecho una gran labor de manipulación, engañando a los electores, solo así se entiende un Chávez y tantos progresistas que sólo han logrado retrasar más el desarrollo de los pueblos latinoamericanos.
¿Usted cree que no ha sido engañado y manipulado? Hágase una reflexión así mismo y después piense si lo ha sido o no…..


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LA RELACIÓN ENTRE LA “REVOLUCIÓN BOLIVARIANA”, Y EL AUMENTO DE LA DELINCUENCIA E INSEGURIDAD, NO PUEDE SER CASUALIDAD, SI ELLA FOMENTA EL ODIO DE CLASES Y HACE LA VISTA GORDA CON EL NARCOTRÁFICO.

01:34 PM

violencia2El lema de la revolución bolivariana de Chávez, y sus seguidores, tiene la impronta de la “muerte”, y jugar con ella es muy peligroso. El presidente de Ecuador, Rafael Correa, decretó hace pocos días, el estado de excepción en Quito y las ciudades costeras de Guayaquil y Manta, debido al impacto que ha causado en la población recientes hechos delictivos. Según datos de la Policía Judicial, los homicidios en Ecuador crecieron en este año en un 4% en comparación con el año pasado.

En Nicaragua, otro país bolivariano, se informa que en la capital Managua, los delitos violentos están en aumento y los delitos callejeros menores son muy comunes. También está aumentando la actividad de las pandillas, si bien no alcanza los niveles registrados en los países vecinos de América Central, su incremento va en subida a medida que se relajan las instituciones.

La prensa venezolana ha informado que tanto en 2007 como en 2008 fueron asesinadas más de 13.000 personas en el país sudamericano y que en la década que lleva Hugo Chávez en el poder los muertos por delincuencia superan las 100.000 personas. Según los venezolanos, la inseguridad vivida en su país es uno de los principales problemas que aqueja a la población. Las cifras semanales de muertos en las principales ciudades, así como las interminables noticias de secuestros, robos, hurtos, violaciones y decenas de delitos más, son parte de la vida cotidiana. Sin dudas que, la inseguridad es desde hace tres años el problema más grave de los venezolanos, según la encuestadora Datanálisis. (more…)


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LATINOAMÉRICA DEL BICENTENARIO UNA DEUDA PENDIENTE CON LOS PADRES DE LA PATRIA. AÚN VIVIMOS EN EL SUBDESARROLLO ECONÓMICO, MORAL Y ESPIRITUAL.

04:57 PM

bicentenario
Argentina, Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, México, Paraguay y Venezuela cumplen el bicentenario el año 2009 y 2010, los sueños de San Martín, Bolívar, O´Higgins, Hidalgo, entre otros tuvieron un ideal por el cual lucharon. ¿Pero han sido los Estados consecuentes con esos sueños?.
Si miramos solo algunos de los aspectos, veremos que ha costado mucho lograr una verdadera unión de los países sudamericanos y existe una brecha económica, política e ideológica importante entre ellos, lo que hace aún más difícil que el sueño de una Latinoamérica unida se haga realidad.
El desarrollo y el progreso de nuestros países, precisan del consenso y de la voluntad mancomunada de todos los ciudadanos, sean éstos de cualquier organización política, religiosa o económica, sin distinción de clases, sino con la firme decisión de contribuir a las obras y proyectos que vayan en beneficio de sus Países.
Sin embargo, este objetivo será difícil de cumplir, si es que en nuestro continente continúan los enfrentamientos de grupos radicales de las extremas derechas e izquierdas, a los que no les interesa el diálogo y no reconocen las virtudes de los demás y menos los defectos que cada uno de ellos tienen, y que constituyen una traba para todos los nacionales de sus respectivos Estados.
La debilidad de las instituciones estatales, acciones malignas de los actores importantes, una corrupción muy extendida y abuso de poder por parte de varios responsables de la conducción de los Estados Latinoamericanos, son los factores que han hecho que estos lleguen al bicentenario, ni siquiera, sin una consolidación de los Estados que les permitan enfrentar el bicentenario como países desarrollados y por el contrario algunos ni siquiera logren el status de país en vías de desarrollo.
Dentro de estas clases gobernantes, es posible ver claros retrocesos en aspectos vitales y fundamentales para el fortalecimiento de sus Estados y sociedades. Por ejemplo, algunos quieren transformar a estos Estados en laicistas, que borre de la vida pública cualquier huella de la religión. Eso no solo resulta indeseable, sino que es, de por sí, destructivo, pues niega lo que nuestros países han sido desde hace siglos. Un país sin raíces queda privado de realizar un aporte constructivo a la comunidad de las naciones. Para los estados del bicentenario, no resulta comprensible sin el papel que ha desempeñado la religión. En particular, si sacamos de nuestra historia lo que ha hecho la Iglesia en materia educacional y asistencial, en el campo de la cultura y en la pacificación de los espíritus, quedaría muy poco. Negar la importancia de la fe católica para la vida nacional de los Estados Bicentenarios, significa dar la espalda a la mejor herencia que han dejado los Padres de la Patria.
Por otra parte, vemos como se está destruyendo a la familia en Latinoamérica, pilar fundamental de las sociedades. Si reparamos en el nuevo lenguaje con el uso plural, “familias”, para indicar la existencia de diferentes posibilidades, lo único que se hace es intentar ajustar una realidad antropológica, la familia, a un prejuicio ideológico.
Ello se ve reflejado en la juventud, donde la tecnología más sofisticada al servicio de la incomunicación entre padres e hijos, del fracaso o, simplemente de numerosos padres en Latinoamérica de hacer frente a la avalancha de incitaciones negativas, del fomento de comportamientos inadecuados que el espacio público genera contra sus hijos, desde los hábitos de diversión de insomnio, donde la droga es habitual, a la borrachera sistemática del fin de semana, al descontrol de los institutos, la violencia latente, la incitación al consumo y el disponer de “pasta” como sea. Esta es una triste realidad que, sin dudas dejaría perplejos a nuestros Padres de la Patria.
Así llegamos a nuestros días acarreando una poderosa contradicción que necesariamente transformará a la sociedad. Por una parte, se le niega al Estado toda su capacidad en la producción de bienes; por la otra; le confiamos cada vez más a las personas, sobre todo los niños, adolescentes y jóvenes, en los colegios, escuelas y universidades estatales. Pero también cada vez más queremos que se responsabilice a nuestros progenitores, expulsados de las estructuras familiares, que cuide nuestra salud y nos mantenga sanos, y que haga de nuestras sociedades un lugar seguro, poniendo un policía en cada familia y un juez en cada calle.
En nuestras sociedades se impone un laicismo radical, contrariamente al sueño de nuestros Padres de la Patria, que legaron porque así lo entendían una relación con Dios para construirse, ya que ellos entendían que sin conciencia no hay personas libres y responsables, es por ello que un laicismo de exclusión religiosa y negación de la existencia de Dios, no puede llevar a nuestras sociedades más que a la catástrofe más radical.
Por ejemplo, el aborto es una de las señales más emblemáticas del laicismo radical al cual van encaminadas las naciones latinoamericanas en vista al bicentenario. Nuestras sociedades, donde el imperio de la razón y la fe deberían caracterizar su desarrollo, al suprimir la fe, nace la infantil ilusión de resolver los problemas al golpe de la píldora. El Prozac para la baja anímica, el Viagra para la incapacidad en el coito y la píldora del día después para evitarse educar a las adolecentes en el respeto a su condición femenina.
El problema central de nuestro tiempo es el laicismo absolutista, político e ideológico, generador de planteamientos que persiguen la supresión de contenidos morales, culturales y políticos que se inspiran o fundamentan en la conciencia religiosa, y vector fundamental de la sociedad de la desvinculación en la que vivimos al llegar a los 200 años de vida independiente.
Es por definición, una ideológica anti pluralista y anti el espíritu libertario que nos legaron los Padres de la Patria, porque intenta interpretar el mundo únicamente desde sus parámetros, mientras descalifica, ridiculiza y reprime toda concepción de naturaleza religiosa. Este laicismo, que es el nuevo paradigma que busca expulsar el hecho religioso de los espacios públicos porque quiere la hegemonía cultural y política.
Sin duda que si nuestros libertadores vivieran, dirían que esto no es lo que esperaban de sus compatriotas, ellos esperaban la LIBERTAD, en su más pleno sentido.

El 5 de Abril de 1818, en medio de la gloriosa Batalla de Maipú el general San Martín, viendo flaquear un ala del ejército, grita a la tropa, entusiasmado: “NUESTRA PATRONA, LA SANTISIMA VIRGEN DEL CARMEN NOS DARA LA VICTORIA Y AQUÍ LEVANTAREMOS LA IGLESIA PROMETIDA PARA CONMEMORAR ESTE TRIUNFO”.
Después de la Victoria del 5 de abril en Maipú, el Director Supremo de la Nación, mediante Decreto del 7 de mayo de 1818, hace suyo el Voto del Templo.
En forma solemne ordena la iniciación de los trabajos: “LA INMACULADA REINA DE LOS ANGELES, EN SU ADVOCACION DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, FUE JURADA PATRONA DE LAS ARMAS DE CHILE, PRIMERO POR EL VOTO GENERAL DEL PUEBLO, POR HABER EXPERIMENTADO SU PROTECCION EN EL RESTABLECIMIENTO DEL ESTADO QUE YACIA BAJO LA OPRESIÓN DE LOS TIRANOS, MEDIANTE EL ESFUERZO DEL EJERCITO RESTURADOR DE LOS ANDES Y DESPUES DEL 14 DE MARZO ULTIMO POR EL ACTO SOLEMNE EN QUE CONCURRIERON LAS CORPORACIONES, Y UN INMENSO PUEBLO EN LA SANTA IGLESIA CATEDRAL, AL OBJETO DE RATIFICAR, COMO RATIFICARON EXPRESAMENTE AQUEL JURAMENTO OFRECIENDO ERIGIRLE UN TEMPLO EN EL LUGAR DONDE SE DIESE LA BATALLA, A QUE NOS PROVOCO EL GENERAL ENEMIGO OSORIO: NO DEBE TARDARSE UN MOMENTO EL CUMPLIMIENTO DE ESTA SAGRADA PROMESA” . Firmado O’Higgins Irisarri.


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LA UNIDAD SURAMERICANA, UNA FILOSOFÍA DE VIDA, RESPOSABILIDAD DE TODOS, NO SÓLO DE LOS GOBIERNOS, UNA NECESIDAD QUE ES FUNDAMENTAL TOMARLA EN SERIO PARA ENFRENTAR HERMANADOS LOS DESAFÍOS Y AMENAZAS DEL MUNDO GLOBALIZADO.

09:20 PM

banderaslatinas
En la reciente reunión de la UNASUR, los gobernantes suramericanos se comprometieron en primer lugar a fortalecer a la región como una zona de paz, comprometiéndose a establecer un mecanismo de confianza mutua en materia de defensa y seguridad, tomando la decisión de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial de otro Estado de la UNASUR. Esta declaración sin dudas es muy importante para lograr la pacificación de los espíritus suramericanos, los cuales durante el último tiempo han estado traspasados por rencillas, descalificaciones, amenazas y faltas de respeto entre los dignatarios que representan a los pueblos suramericanos.
Lo acordado, en Bariloche es una señal de esperanza, siempre y cuando la actitud política entre los gobiernos sea de armonía y respeto a las diferentes culturas existentes y posiciones ideológicas existentes entre los distintos Estados Suramericanos.
Queremos lograr un continente unido, y este logro han de conseguirlo las personas y los grupos que lo pueblan. Nos urge, pues, averiguar qué papel juegan la unidad en el proceso de desarrollo humano. Podría ser que al procurar los sudamericanos nuestro crecimiento normal como personas, pongamos las bases para una unidad auténtica y fecunda de nuestros pueblos. Al descubrir las leyes de nuestro desarrollo personal, hallaremos los fundamentos espirituales sobre los cuales hemos de edificar la vida de una Sudamérica unida. Pues no se trata sólo de una América del Sur cuyas naciones renuncien a parte de su autonomía para establecer una forma de unidad supranacional de carácter económico y comercial. Hemos de configurar una vida sudamericana cualitativamente renovada, dotada de un estilo de pensar y vivir más adecuado al ser de la persona, más conforme al gran ideal de la unidad y solidaridad. Para ello debemos promover nuestra capacidad de fundar unidad entre los espíritus.
Esta tarea requiere que nos liberemos de ciertos prejuicios que escinden al hombre de la realidad existente.
No conseguiremos crear una auténtica unidad suramericana si pensamos que la libertad del hombre y la verdad de la realidad en que se haya inserto activamente constituyen un dilema.
En la actualidad no basta que las naciones se unan para lograr ciertas ventajas prácticas. Deben cultivar la unión profunda de sus personas y sus pueblos. Y esta unidad requiere una labor paciente y generosa de perfeccionamiento espiritual.
Todos debemos luchar por erradicar los prejuicios históricos que en nada ayudan a la unión de nuestros pueblos, no es posible seguir enfrascados en hechos de guerra del siglo XIX, que hemos sido incapaces de olvidar y que han sido utilizados como armas de unión para sus pueblos por parte de determinados estados suramericanos.
Una vez superados estos añejos conflictos, Suramérica debe disponerse a crear una forma de unidad supranacional. Bien haremos en no dar por hecho que tal modo de unión se limita a la economía y la política. Todas las formas de comunicación entre los hombres hunden sus raíces en lo más profundo de la naturaleza humana. Los sentimientos más hondos, las ideas más arraigadas, los ideales más acariciados, hacen sentir su influencia a la hora de salir cada uno de sí y entablar relaciones o rehuirlas. Debemos cuidar en extremo la formación de tales ideales, ideas y sentimientos si queremos tejer una vida de convivencia autentica con los más allegados y los más lejanos.
La trágica historia del mundo, nos demuestra que la unidad entre los hombres debe ser conquistada en cada instante, frente al afán egoísta de imponer los propios intereses. Esa conquista sólo es posible si cada uno de nosotros y nuestros pueblos llevamos a cabo una verdadera conversión y orientamos la vida no hacia el ideal de dominio sino hacia el ideal de respeto y la solidaridad.
Al unirnos los pueblos suramericanos, no sólo ganamos cada uno en amplitud, en facilidad de comunicación y en número de usuarios de una misma moneda, incrementamos la calidad de nuestra vida espiritual, pues adquirimos una perspectiva nueva para juzgar y ponderar nuestros mismos valores. Sreremos por tantos sudamericanos Chilenos, sudamericanos Argentinos, sudamericanos peruanos, sudamericanos brasileros, sudamericanos bolivianos, sudamericanos ecuatorianos, sudamericanos venezolanos, sudamericanos colombianos etc., como ahora somos chilenos, argentinos, peruanos, o Mapuches, Alacalufes, Onas, Yaganes etc. Lo cual no implica que descuidemos el cultivo de los valores autóctonos, sino que les demos todo su alcance al convertir a América del Sur en una “patria común”, no nos transformamos en seres cosmopolitas desarraigados, espiritualmente apátridas, desconectados de todo lugar concreto. Al contrario, purificamos en concepto de patria. Esta equivale a hogar espiritual y hogar viene del latín focus, lugar donde arde el fuego de la unión mutua.
Sudamérica será una auténtica patria para cada uno de los pueblos que la integren si sabemos “habitarla”, en sentido transitivo, es decir crear vínculos fuertes y valiosos entre las persona y grupos.
Para enfrentar los desafíos que nos presenta el siglo XXI, especialmente en lo que se refiere a la influencia cultural de otras latitudes, nuestra opción fundamental ha de consistir en enriquecer la vida humana en todos los órdenes, orientando sus energías hacia su autentico ideal. El ideal es la clave de la bóveda de la que pende todo el edificio de nuestra personalidad. El ideal no es una mera idea motriz que expresa el valor que ensambla y corona todos los demás y les da sentido. Los hombres podemos descubrir valores y percibir su distinto rango. A lo largo de la vida advertimos que cierto valor los corona a todos, y lo elegimos como la meta de nuestra existencia.
Ese ideal puede ser autentico o inauténtico, según responda o no a nuestra vocación y misión como hombres. ¿a que nos sentimos enviados y llamados los seres humanos? ¿A la escisión o a la unidad? ¿Al odio o al amor? ¿A la construcción o a la destrucción? La mejor investigación relativa al hombre afirma que éste vive como persona y se desarrolla y perfecciona en cuanto a tal creando toda suerte de encuentros. El encuentro bien entendido, es una forma eminente de unidad.
Podemos pues concluir que el valor por excelencia de la vida humana, su ideal, consiste en instaurar las formas de unidad más valiosas con las realidades del entorno. Hagamos de la unión suramericana un ideal que nos permita enfrentar hermanados y unidos el futuro en bien de todos los pueblos de esta región.


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