LA LÓGICA DEL PODER EN LOS GOBIERNOS LATINOAMERICANOS
01:26 PM
Llama la atención en Latinoamérica que los gobiernos que asumen, sean de derechas o de izquierdas adoptan políticas no sólo en lo económico, sino que también en lo social, que no se diferencian mucho de unas de otras. Lo cierto es que en la región, a la mayoría de los gobernantes les interesa el “poder”, por el poder, lo que hace que en los hechos, prácticamente no tengan diferencias.
Valores en juego no existen para quienes sólo les interesa el valor del poder, de ahí que hablar de derechas o de izquierdas en la región signifique en la práctica lo mismo.
Un buen ejemplo de ello, es lo que ha ocurrido en Chile, donde después de veinte años de gobiernos de la izquierda, asume la derecha y en la práctica, hasta el momento, en temas fundamentales no hay ninguna diferencia, es más mantiene ciertas políticas públicas, que son más bien propias, ideas de la izquierda, sin variaciones e incluso las perfecciona, como el alza de impuestos a las empresas. La contra parte, el presidente Lula en Brasil quien ha impulsado el capitalismo, siendo él un hombre de izquierda, quien ha dicho recientemente que impulsa el capitalismo para después impulsar el socialismo.
Esto lleva a preguntarse ¿cuáles son las ideas que mueven a los gobernantes en la región? ¿ Qué ideas hacen la diferencia entre unos y otros?. Este es un asunto de la mayor importancia para los habitantes de la región, la historia ha demostrado que algunos han llegado al poder y una vez obtenido han cambiado su manera de actuar, vale decir han engañado al pueblo durante la campaña presidencial, para buscar apoyos con ideas, que después no llevan a la práctica.
De muestra un botón histórico, Fidel Castro antes de asumir el poder el año 1959, se mostraba como un líder no comunista, una vez que obtuvo el poder, se saco la careta comunista que se conoce y, como resultado, el daño no sólo al pueblo cubano sino que a la región es conocido por todos, la peor y más larga dictadura en el mundo, aunque prestigiada por los medios de comunicaciones y la propaganda marxista de todos los tiempos.
Por otra parte, llama la atención en el interés de los gobernantes por conservar el poder ¿se han fijado que todos quieren ser reelectos? Para ello, incluso modifican las constituciones para, de esta forma, mantenerse en el poder. Es así como, tenemos un buen puñado de ejemplos, no exentos de profunda polémica, que en algunos casos han generado en violentas revueltas. Hugo Chávez en Venezuela consiguió su objetivo cuando el sí ganó el referéndum que proponía levantar el límite al número de reelecciones presidenciales. También otros presidentes como Rafael Correa (Ecuador) o Evo Morales (Bolivia), ambos adscritos al llamado “eje bolivariano”, emprendieron con éxito reformas constitucionales que les permitan presentarse en futuras reelecciones. Daniel Ortega en Nicaragua o Fernando Lugo en Paraguay ya han expresado su intención de seguir este camino.
Pero los gobernantes de izquierdas no son los únicos que se han dejado seducir por la tentación fatal de la presidencia continua. Otros ejemplos que nos demuestran que esta tendencia no es sólo de gobernantes de izquierda, sino que también de la derecha, el ex mandatario de Nicaragua, Arnoldo Alemán (1997-2002), ex sentenciado a prisión por corrupción, ha manifestado que buscará un nuevo periodo presidencial en 2011. Alemán enfrentaría si lo favorece la elección interna de su partido, al presidente Daniel Ortega, como ocurrió en 1996. El ex mandatario ratificó su decisión firme de llevar al PLC a otro triunfo en 2011, el triunfo es seguro para salvar a Nicaragua. En Colombia, se presentó un proyecto de Acto Legislativo que autoriza la reelección de cualquier ex presidente para un tercer período pero no consecutivo. El presidente Uribe con esta reforma podría haber aspirado a ser presidente de nuevo en 2014.
En los países de Latinoamérica pareciera que existe un problema de admiración propia que es lo que hace pensar a los líderes de que sus modelos establecidos son las únicas respuestas a los problemas de sus países. Cosa que no puede estar más lejos de la realidad. Un verdadero líder prepara a su gente para que entienda un modelo y no debería preocuparle que al irse él todo iría al descalabro.
América Latina ha sido un caldo de cultivo para más variadas expresiones políticas. El caso del populismo, a mediados del siglo pasado, concitó particular simpatía. La moda de hoy y de ahora ¿es la reelección presidencial?. Los defensores de la reelección sostienen que ésta incrementa la soberanía y el poder de decisión del pueblo, permitiéndole que revalide a sus líderes o que los aparte del poder. El premio o el castigo del electorado, alegan, mejora la calidad de la democracia, el problema es cuando montan aparatos comunicacionales que logran engañar al pueblo, se engaña a la democracia.
Las reelecciones presidenciales son funestas y debían desterrarse definitivamente de todos los sistemas de gobierno en Latinoamérica. Está demostrado, que de una forma u otra, acrecientan el poder, la corrupción, la riqueza mal habida, el desgobierno y atacan directamente el sistema democrático. El presidencialismo unipersonal, como sistema de gobierno, es pésimo y el mal se acrecienta cuando se recurre a la reelección.
Pero, ¿Cómo soportan las jóvenes democracias latinoamericanas las enmiendas constitucionales que están abriendo las puertas a las reelecciones presidenciales sin límite?; ¿Hay que ver en estos personajes los únicos capaces de conducir los proyectos políticos por los que han apostado?; si antes veíamos dictaduras de derecha y de izquierda (Cuba) que perpetuaban a sus personajes en el poder; hoy nos encontramos con una tendencia regional que mediante el recurso del referendo, la modificación constitucional y su probado poder de seducción consolidan durante largos años gobiernos de un mismo color político y un mismo personaje carismático ejemplo Chávez en Venezuela y Evo Morales en Bolivia.
Estos gobernantes cuentan, la mayoría de las veces, con el control de importantes medios de comunicación, de los poderes del Estado, de la estructura económica y política de sus respectivos países, y con oposiciones frágiles que no logran despertar entusiasmo por su notable fragmentación o su falta de liderazgo.
Que las mayorías impongan sus voluntades es algo digno y que debe respetarse, como también el principio de contra gobernabilidad que toda democracia necesita y demanda. Perpetuarse en el poder puede hacer de la continuidad un continuismo que alimente al populismo, suma que arroja un saldo negativo para cualquiera democracia del continente. Los hay que extrañan una visión distinta de futuro político, pero por ahora son en muchos países la minoría.
La reelección, no es un asunto de principios contrapuestos ni tampoco de carácter jurídico, es en el fondo el reflejo de la pugna de dos concepciones de gobierno, la lucha entre el cesarismo popular que busca consolidar un poder estable y permanente que se sobreponga a los intereses particulares y las oligarquías elitistas que desean mantener su dominio y privilegios sin que ningún poder superior las limite, para lo cual una rotatoria permanente de gobiernos cortos es la mejor alternativa.
El problema radica, que, cada vez que un caudillo necesita la reelección presidencial, surge la imperiosa tarea de reformar la Constitución Política….y de pactar para ello con el socio político de turno. Con esta lógica vemos que los gobiernos latinoamericanos no han podido mejorar las condiciones de vida de sus pueblos y seguimos en una región llena de ciudadanos pobres, la cúpulas del poder latinoamericanas, en su encarnizada lucha por mantenerse en el poder, olvidan de continuo el concepto del “bien común”, así la inequidad existente entre ricos y pobres, es causa y efecto no de gobiernos de derechas e izquierdas, sino más bien de la clase gobernante latinoamericana ansiosa sólo del “poder”.
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