AMERICA LATINA EL OBJETIVO ESTRATÉGICO DE CHINA

Guerreros-Xian (01)

La influencia económica de China en América Latina era prácticamente inexistente hace 10 años. Los fuertes vínculos políticos y comerciales con EE.UU. dominaron la región durante décadas. Pero China ha logrado desplazar al gigante norteamericano como principal socio comercial de Chile, Perú, Argentina y Brasil, aseguran los informes del Banco Mundial.
El director ejecutivo de la Federación Alemania de la Industria (BDI) , Werner Schnappauf, dice que América Latina es codiciada por China, “los chinos se están convirtiendo cada vez más en los dueños de más materias primas en el mundo”. “Con su fondo estatal, China está comprando las minas en países como Perú y el Congo”, señaló el alemán, que abogó por que el problema del acceso a los recursos naturales se discuta no solo directamente con China, sino también en el marco de foros como el G8, el G20 y la Organización Mundial de Comercio (OMC). En clara alusión a China, Schnappauf dijo que “quien pretende beneficiarse del libre comercio mundial también debe garantizar el libre acceso a las materias primas”.
Los intereses chinos son bien diferenciados en los diferentes Estados latinoamericanos, pues China está sobre todo interesada en el acceso a materias primas y fuentes primarias de energía (petróleo y gas natural).
Haciendo un análisis de los mercados latinoamericanos muestra su tendencia hacia las economías asiáticas, sobre todo a la de China. El país aporta el 40 % de todas las inversiones que recibe América Latina, que se ha convertido en su principal destino fuera de Asia para las inversiones directas. Su Gobierno tiene especial interés en las explotaciones de cobre de Chile y Perú, de hierro y acero de Brasil y Perú, de gas y petróleo de Argentina, Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela, de estaño de Bolivia y de níquel de Cuba.
En este orden de ideas, por ejemplo, la petrolera británica BP planea vender sus yacimientos en Colombia y Venezuela para hacer frente a los costos del derrame en el Golfo de México, y sin dudas los chinos están interesados en el negocio. Además, la compañía podría vender el 60% de la segunda productora de petróleo y gas natural de Argentina, Pan American Energy (PAE). BP negocia con la petrolera china CNOOC la posible venta total o parcial de su participación en PAE, valorada en unos nueve mil millones de dólares.
En los últimos meses las empresas chinas concertaron dos acuerdos con la compañía estatal noruega Statoil sobre la compra del 40% del yacimiento petrolífero ‘Peregrino’, frente a las costas de Brasil y con la argentina Bridas Energy Holdings (Bridas) sobre la creación de una empresa conjunta para impulsar su producción y reservas de petróleo.
La empresa china Sinochem se quedó con una participación de 3.070 millones de dólares en un campo petrolero de la compañía estatal noruega Statoil en Brasil, en la segunda mayor adquisición energética por parte de una firma china en América Latina desde marzo.
En ese mes, China National Offshore Oil Corporation Limited Cnooc y la argentina Bridas Energy Holdings anunciaron que tendrán una participación cada una del 50% en una nueva empresa conjunta. También se evidencian las inversiones chinas en los campos petroleros venezolanos de Caracoles y Norte de Intercampo por 358 Millones de US$, y en Perú, por parte de la China National petrolum, la cual accedió a ciertos sectores del campo petrolero de Talara en montos superiores a los 63 millones de US$.
Por otra parte, Bridas tiene intereses energéticos en Chile, Bolivia y Argentina. Se da la circunstancia, a su vez, de que Bridas y la británica British Petroleun (BP) son socios a partes iguales en Pan American Energy, la segunda productora de crudo y gas de Argentina después de YPF, lo que amplía las posibilidades de la compañía china.
Perú se ha transformado en la principal dirección de inversiones chinas en América Latina con un monto que excede los 1.400 millones de dólares, indicó el gobierno de China. En mayo pasado, la minera Chinalco adquirió las acciones de la empresa Peru Copper por 703 millones de dólares, para explotar el yacimiento cuprífero Toromocho, ubicado en el departamento de Junín (centro) y a más de 3.500 metros sobre el nivel del mar, a partir del año 2011, con una inversión de más de 2.200 millones de dólares.
Ecuador, el socio menor de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), suscribió la pasada semana un crédito de unos 1.700 millones de dólares con el Banco de Exportaciones e Importaciones de China (Eximbank) e inició negociaciones con su Banco de Desarrollo por otros 1.000 millones, para financiar parte de la infraestructura hidroeléctrica que debe contribuir al cambio de la matriz energética ecuatoriana.
Pero la presencia de China en América Latina no se reduce sólo al acceso a los mercados y a las materias primas, sino que es estratégica: la cooperación en el sector de la energía siempre se vincula con el desarrollo de relaciones en áreas como comercio, inversiones, colaboración política y militar. Brasil y Argentina poseen unas industrias nucleares, aeroespaciales y de telecomunicaciones poderosas. La situación del intercambio comercial futuro representa un cierto riesgo para la economía latinoamericana debido a la existencia de la posibilidad, por parte de China, de apoderarse de las riquezas locales en lugar de crear nuevas.
China es uno de los países más interesados en participar en la explotación e industrialización del litio boliviano, con el 50% de las reservas mundiales de litio en su territorio, Bolivia podría convertirse en la Arabia Saudita del Siglo XXI, pero bajo el control chino, recordemos que de los 10 millones de toneladas métricas de reserva de litio que existen en el planeta, cerca de 9 millones están ubicados en Bolivia, la Argentina y Chile. Se trata de una materia prima estratégica en el futuro de la industria automotriz, la fabricación de teléfonos móviles y baterías para automóviles eléctricos, el cobalto y el cobre.
Por otra parte, China esta interesada adquirir tierras en América Latina y otras regiones para desarrollar cultivos y enfrentar la escasez mundial de alimentos el ministerio de Agricultura chino anunció que el gobierno está estudiando maneras de impulsar a las empresas para desarrollar recursos agrícolas fuera del país, luego de haber llevado a cabo proyectos piloto en Cuba, México y algunos países de Sudamérica. “El impulso del cultivo recursos agrícolas estratégicos en el extranjero contribuiría a la seguridad alimentaria de China en el largo plazo”, afirman los chinos.
Actualmente, el mercado latinoamericano se ha convertido en una garantía estratégica de mucha importancia para la seguridad de la economía de China, que concede cada vez más importancia a la cooperación con los países latinoamericanos para la diversificación de la adquisición de recursos estratégicos.
El problema radica en que la región continua exportando materias primas y lo que es más delicado es que son “materias primas estratégicas”, como energía, minerales, alimentación, lo que asegura a China una ventaja para el futuro, lo que tarde o temprano se puede transformar en un enfrentamiento con las potencias occidentales por recursos, donde Sudamérica tiene más que perder que ganar. Si bien hasta la fecha, el gigante asiático busca acuerdos que no confronten con los intereses norteamericanos en materia de seguridad, ello en un mediano o largo plazo se terminará, dado que los recursos estratégicos son escasos, y las grandes potencias tendrán necesidad vital de ellos. Por el momento es China quién se está asegurando estos recursos a costa de la debilidad estructural que existe en la región para producir materias primas elaboradas y el buen estado de la economía China, que ofrece apoyo para salir de las actuales crisis económicas regionales, pero que hipoteca el futuro de los latinoamericanos. ¿Será lo mejor para las futuras generaciones de latinoamericanos?.


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