BRASIL UNA POTENCIA QUE DESPIERTA Y SE DISPONE AL PARECER, A ASUMIR SU LIDERAZGO EN LA REGIÓN.

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Es difícil predecir el recorrido de los regímenes populistas en América Latina. La convivencia de la entidad estatal con poderosos grupos basados en el tráfico ilegal de drogas, la exacerbación del sentimiento de identidad indígena, la aplicación de formulas políticas derivadas del castrismo, unidas al crecimiento demográfico, son heraldos de una creciente inestabilidad en la zona. Países con gran potencial de desarrollo, y consiguiente liderazgo, como Brasil deben asumir su rol como potencia hegemónica en la región.
El valor geopolítico de Sudamérica, se acrecentará en el próximo futuro y es por ello que la región requiere de un liderazgo real. Para ser líder, un gran país debe infundir el respeto entre los demás. Debe evitar falsas alternativas impulsadas por la ideología. El liderazgo requiere una mezcla de estrategia, persuasión, inspiración y motivación y ello en la región sólo Brasil lo puede dar. Brasil ya juega en las ligas mayores, la irrupción de las potencias emergentes en general y de los BRIC (Brasil, Rusia, India y China) en particular en la economía mundial supone un shock de enormes proporciones que está generando cambios sustanciales en el entorno económico global. Ya está en marcha una reconfiguración de la geografía de la producción mundial. Además, se están produciendo importantes modificaciones en los patrones de intercambios comerciales y financieros, así como en las pautas de consumo energético.
Brasil da señales en el sentido de buscar transformarse en una potencia del siglo XXI, por ejemplo, el presidente Lula en el último aniversario patrio ha manifestado: “consolidaremos una poderosa industria petrolífera, promoveremos la expansión de la industria naval, convertiremos a Brasil en uno de los mayores polos mundiales de la industria petroquímica, produciremos equipamientos y generaremos empleo, salario y renta para millones de brasileños”, en otras palabras, Brasil se transformará en una potencia mundial.
Es por ello, que no debe extrañar que Brasil se arme, porque un país que pretende ser una potencia debe tener un dispositivo de defensa acorde a los desafíos que se le plantean como tal.
En este sentido, como el más importante pacto de defensa de la historia reciente, definen analistas en seguridad el acuerdo de Brasil con Francia al empezar una negociación que busca invertir US$14.000 millones en equipamiento militar, lo que representaría el mayor gasto de este tipo en más de medio siglo para el gigante sudamericano.
Francia le hizo la mejor propuesta a un país que quiere afirmarse como potencia. Lo que está detrás es un concepto de transferencia de tecnología. Por un lado, Francia colaborando en la construcción de submarinos nucleares y, a la vez, comprándole a Brasil aviones de su propia fabricación.
Desde el Ministerio de Defensa brasileño aseguran que su estrategia militar tiene un carácter meramente “disuasivo”, busca alertar, si se quiere, sobre la potencial capacidad de respuesta ante un ataque, pero no está diseñado para agredir a otros países, sin embargo, es curioso que toda la maquinaria bélica en adquisición tienen un carácter de “armas ofensivas”, como son lo submarinos scorpene y los aviones caza.
El mandatario brasileño citó la Amazonia y los nuevos hallazgos petrolíferos –conocidos como la capa presal– para justificar los nuevos acuerdos en el área de Defensa. Según señaló, el objetivo es “cuidar el territorio” y tiene razón para ello.
Por ejemplo, la estatal petrolera Petrobras, podrá convertirse en los próximos años en una de las empresas más importantes del mundo, dado los últimos descubrimientos en esa área. Desde 2.006 Brasil consiguió la autosuficiencia, por lo que los nuevos descubrimientos lo convertirán en un inmenso exportador. Antes de los descubrimientos, Brasil tenía una producción de 2.1 millones de barriles diarios y se esperaba que para el 2015 la producción llegará a 3.5 millones. No obstante lo anterior, se calcula que el recién encontrado pozo de Tupi tendría más de 8.000 millones de barriles para explotar, y que los de Júpiter y Carioca estarían alrededor de 30.000 millones de barriles. Además de esto, es importante anotar que el crudo encontrado se caracteriza por ser liviano, que es el que requiere menos refinación y el más apetecido a nivel internacional. Si se confirman las previsiones, Brasil pasaría a integrar el selecto grupo de países con reservas cercanas o superiores a los 100.000 millones de barriles, que forman Venezuela, Arabia Saudí, Canadá, Irán, Irak, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Rusia.
Esto mismo, hizo que una vez encontradas las inmensas reservas de petróleo el Gobierno dispusiera de un operativo militar sin precedentes para proteger las reservas petrolíferas. Los militares destacaron la necesidad de iniciar un programa para un submarino atómico y una nueva flota de aviones de combate a fin de proteger el abundante crudo brasileño, lo que se está materializando con el acuerdo firmado entre Brasil y Francia.
Las cifras y las políticas adoptadas ya muestran su poderío económico, fuera del petróleo, Brasil ya es el principal productor mundial de etanol derivado de la caña de azúcar, usado desde hace tres décadas para abastecer el parque automovilístico interno, y aspira a crear un mercado mundial de este combustible. El etanol también atrae inversiones millonarias, de unos 5.000 millones de dólares hasta el 2010 para incrementar en 9.000 millones de litros la producción actual, que es de 15.000 millones de litros anuales,
Frente a todo esto, es muy entendible el por qué el país se está convirtiendo en el más importante líder regional, una de las fichas más importantes de la economía a nivel mundial, así como una democracia madura y fuertemente establecida.
Un estudio elaborado por el Consejo de Inteligencia de los Estados Unidos (NIC, por sus siglas en inglés), un organismo dependiente de la CIA, asegura que Brasil se convertirá en una potencia mundial en el año 2020.
Incluso, asegura que el país que preside Lula da Silva podría ser igual de fuerte que la mayoría de los países más ricos y desarrollados de Europa. El llamado “Mapa del Futuro Global” está previendo una reorganización en la geopolítica mundial, en desmedro de la hegemonía de los Estados Unidos.
Precisamente, el informe asegura que el espacio que están dejando los Estados Unidos será ocupado por países emergentes. El estudio menciona a China, India, Brasil e Indonesia.
Sin dudas, al menos en el estudio, la estrella dentro de 15 años será China. Es que, según la CIA, el PIB de ese país será mayor que el de todas las potencias occidentales, quedando solamente debajo del de los Estados Unidos. El trabajo asegura que Brasil no perderá su condición de socio natural de los Estados Unidos, pero recalca que deberá acercarse a Europa, India y China.
Por otro lado, en este sentido, vemos que el Banco do Brasil proyecta crecer en sudamerica a través de agronegocios El Banco habilitará más agencias y hará agresiva campaña de márketing luego de mantener un perfil bajo, adelantaron ejecutivos de la entidad. De acuerdo a la visión de largo plazo de los brasileños, el mercado de la producción de alimentos adquirirá mayor relevancia con el transcurrir de los años, por lo cual por ejemplo, el Paraguay resultará más que atractivo atendiendo a su carácter netamente productor de materias primas. Por esta razón, el Banco do Brasil (BB) proyecta crecer en ese país a través de los agronegocios, como parte de sus planes de expansión a nivel mundial.
Por otra parte, Brasil tiene algunos problemas en la región que es necesario analizar, como por ejemplo la rivalidad con Argentina, es un hecho que a los brasileros no les gustan los argentinos y la rivalidad entre ambos es notoria. Por ejemplo, Brasil, ha ido desarrollando una política para adquirir más independencia de Argentina, fue el propio presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, quién anunció el año recién pasado, que Brasil producirá más trigo para dejar de depender de las importaciones argentinas, país que suspendió las ventas externas del cereal, materia prima de productos básicos de la canasta familiar brasileñas. Brasil importa cerca de siete millones de toneladas de trigo, equivalentes al 70% de la demanda interna.
También existe una situación de reivindicación paraguaya de la liberación de su excedente de generación eléctrica de Itaipu, para la venta directa, lo que ha traído a colación el Tratado de la Cuenca del Plata por el cual se acordó el aprovechamiento múltiple y equitativo de los recursos hídricos y artículos del mismo Tratado, el XIII y el XIV. El Paraguay reclama el derecho de comercializar la energía que le corresponde y que no es utilizada para su propio consumo, y que está obligada a cederle al Brasil en condiciones aplicadas hasta este momento, a precios compensatorios que considera insuficiente. Lugo, tras ser electo presidente, ratificó su postura de exigir un precio de mercado por la energía de Itaipú. Este es uno de los temas pendientes de la nueva potencia.
Con Bolivia, el Gobierno brasileño ha aprobado la licencia ambiental, último requisito que faltaba para el arranque de la construcción de la central hidroeléctrica de San Antonio, en el río Madeira, en el bosque amazónico junto a la frontera con Bolivia, según fuentes oficiales.
El visto bueno del Ministerio de Medio Ambiente era el último paso previo antes de la concesión definitiva de la hidroeléctrica, que construirá el consorcio formado por las ingenierías brasileñas Odebrecht y Furnas.
Sin embargo, el Gobierno de Bolivia se ha resistido tanto a la construcción de esta represa como a la de Jirau, que se levantará en la misma región, a escasos kilómetros de su frontera, por el miedo a que inunden parte de su territorio. Brasil ha negado en todo momento que los lagos que se formarán por estas obras vayan a rebasar la línea divisoria de ambos países. No obstante, un cambio de planificación por parte del consorcio vencedor del proyecto de la central de Jirau aumentará el área inundada según el proyecto inicial, ha confirmado el ministro de Medio Ambiente.
Como vemos, Brasil va encamino a ocupar su papel de potencia mundial, lo que es bueno y malo para la región, bueno en la medida que ellos representen efectivamente los intereses regionales, y represente a la región ante el mundo y, malo si Brasil se transforma en una potencia dominante que aplaste a sus vecinos, utilizando su inmenso poderío militar y económico para logrra sólo sus propios intereses.
El presidente francés ha dicho: “los grandes actores mundiales deben ser ambiciosos en defensa.”, añadiendo “crean, amigos brasileños, que Francia será un socio confiable y eficaz”.
Sarkozy reiteró el apoyo de Francia a la candidatura de Brasil a un asiento en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, y anunció que los dos países acordarán una posición común para la Conferencia sobre Cambio Climático prevista para diciembre próximo en Copenhague, Dinamarca.
Lo importante es que Brasil es una potencia regional y mundial que esperamos pueda representar a la Región y a su vez dar protección a los recursos que la misma tiene y que podrán el día de mañana ser motivo de intereses foráneos de difícil predicción.


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