CRISIS DE HODURAS, LA DEMOSTRACIÓN DE QUE CUANDO SE ATACAN LAS CONSECUENCIAS Y NO LAS CAUSAS DE LOS CONFLICTOS, ESTOS SE AGUDIZAN.
09:38 AM
Desde que se inicio la crisis hondureña, todos los actores ajenos y extranjeros involucrados, se preocuparon más de las consecuencias, dejando de lado las causas que motivaron la caída de Zelaya.
Sin dudas, que el primero en cometer este grave error fue el Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, el cual influenciado por Chávez, se puso al lado, de una de las partes en conflicto, olvidándose de algo que es elemental para mediar en cualquier conflicto, que es la neutralidad y la imparcialidad.
Está claro, que este grave error cometido por la OEA, incitado por Chávez, potenciado por sus partidarios bolivarianos, son los responsables de que la crisis haya escalado hasta los límites que se aprecian hoy día.
Es increíble, que un líder como Lula, haya caído tan torpemente en la trampa que le tendió Chávez, ello porque al margen que tengan una afinidad ideológica, Lula no se representa así mismo sino que representa un gran país como es Brasil, el cual está logrando posesionarse como una de las potencias mundiales del presente siglo.
Lo cierto es que, por ejemplo, Estados Unidos, ha sido más inteligente para manejar esta crisis, no involucrándose más allá de lo prudente, y tiene razón, debido a que no les corresponde a ellos hacerlo y por lo demás ellos se han fijado en las causas más que las consecuencias de lo ocurrido en Honduras.
Es sintomático, que el temor de la izquierda latinoamericana por los golpes de estados, los haga, no comprender los procesos políticos que llevan a un gobierno a ser destituido, no por los militares en forma arbitraria, sino que producto de una descomposición de la propia democracia que gatilla, legítimamente a los otros poderes del estado para destituir a quien ha cometido abusos de poder como es el caso Hondureño.
No estamos aquí ante un golpe de Estado, tal como los veíamos, en algunos casos en el siglo XX, sino que estamos, ante una decisión soberana de un país para asegurarse la libertad democrática, que era amenazada por Zelaya en su afán de mantenerse en el poder indefinidamente, conforme al modelo bolivariano.
Para Chávez, lo ocurrido en Honduras fue una muy mala señal, porque a él sin dudas le podría pasar lo mismo. De ahí, que su reacción fue casi visceral, y arrastro a los tontos útiles de la OEA y sus seguidores internacionales, que no son muchos, pero que tienen tribuna mediática.
No olvidemos que Chávez, precisamente para evitar lo ocurrido en Honduras en Venezuela, se ha asegurado de eliminar, los contrapesos y las instituciones democráticas que podrían cuestionar sus abusos de poder –que son muchos– y por otra parte, ha tratado de neutralizar a las FF.AA., con la creación de brigadas populares armadas, al mejor estilo soviético de la revolución bolchevique.
Lo cierto es que, de una u otra forma, la movida de Chávez para instalar a Zelaya en la embajada de Brasil, está teniendo un desenlace difícil de prever, pero que sin dudas quién pagara los costos será Brasil y/o la OEA.
De hecho esta organización regional, a la luz de lo ocurrido en su última reunión respecto a este tema, parece haber sufrido un notable quiebre al no llegar a un acuerdo sobre si reconocer o no el resultado de las venideras elecciones en Honduras. Algunos países como Estados Unidos, Canadá, Bahamas, Costa Rica y Perú rechazaron que en la resolución que discutían quedara explícita una posición respecto al resultado de las elecciones programadas para noviembre y que ya muchos miembros han asegurado que no reconocerán.
Por otra parte, EE.UU. frente al regreso de Zelaya, cuestionó por “irresponsable” el que Zelaya regresara a Tegucigalpa.
Al parecer a la OEA, este problema le quedo “grande”, de hecho, Brasil, en cuya embajada está “refugiado” desde la semana pasada el depuesto presidente Manuel Zelaya, pidió que se convoque a una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad de la Naciones Unidas.
El gobierno brasileño considera que la “amenaza” que existe de una posible irrupción en su embajada en Tegucigalpa constituye una “amenaza a la paz internacional” y que el gobierno de Micheletti “no tiene ninguna disposición de negociar”, según dijo el embajador brasileño ante la OEA, Rui Casares e Silva.
Como vemos, la crisis de Honduras, está dejando, nuevamente, en evidencia la ineficacia de la OEA para solucionar los problemas regionales y ello, precisamente por la mala aproximación que tuvo desde el inicio el Secretario General del organismo, quién además pretende ser reelegido para el cargo, lo que, a toda vista, sería una mala señal para la continuación de la OEA.
Por ejemplo, el secretario Insulza aseguró que la crisis hondureña es un problema de restablecimiento de la democracia, para lo cual considera que la OEA es la “única” organización de su tipo que tiene mecanismos para su manejo. El problema, es que la restitución de la democracia no pasa por la reinstalación de un presidente, que en el ejercicio de su mandato popular, traiciono precisamente los valores y principios de la democracia, y por ello fue destituido.
Los valores de la democracia, son los valores de la libertad, del respeto a las leyes y las normas constitucionales de los Estados, cuando un gobernante, arbitrariamente trata de pasar por sobre estos principios es precisamente cuando está amenazada la democracia y es ahí cuando la OEA debería intervenir, vale decir en la causas, y no en las consecuencias. ¿Actuaría así Insulza y Chávez, si el destituido hubiera sido el Presidente de Colombia?, lo más probable que no, y ello, porque para algunos sólo son democráticos los gobernantes de izquierda.
No existe otra alternativa, que el diálogo, no se arregla el problema de la democracia desde afuera, la historia está llena de intentos de imponer la democracia desde afuera”, insistió Insulza, para quien el “gran instrumento” con que cuenta la Organización de Estados Americanos (OEA) que dirige en este sentido es que “nadie ha reconocido a la dictadura hondureña”.
Como vemos, nuevamente Insulza utilizando terminología ideologizada de la izquierda del siglo XX, se refiere al gobierno de facto Hondureño como “dictadura”, y así quiere lograr el dialogo, lo más probable es que por esta actitud sesgada y torpe políticamente, el actual gobierno hondureño no aceptará sus “buenos oficios” para lograr el tan anhelado diálogo.
Por lo tanto, es Lula quién tendrá que jugar bien sus cartas, lo que puede afirmar su liderazgo, si logra una buena salida al problema, la que pasa por analizar las causas más que las consecuencias, así demostrara que es el líder que la región necesita, si no lo hace, su liderazgo no habrá sido más que una ilusión.
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