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RUSIA ARMA A VENEZUELA Y ESTADOS UNIDOS A GEORGIA, ¿ANTESALA DE UNA NUEVA VERSIÓN DE LA GUERRA FRIA EN EL SIGLO XXI?

03:35 PM

rusia y eeuu
¿Está comenzando una nueva Guerra Fría entre Estados Unidos y Rusia? algunos signos parecen indicar que se podría volver a la tensión que hubo entre Moscú y Washington desde el final de la Segunda Guerra Mundial hasta 1989, la que estuvo basada en la competencia militar y el control de zonas de influencia. ¿Volvemos también a una clara diferencia y enfrentamiento entre el Norte y el Sur? Es más sencillo establecer similitudes que entender las nuevas realidades; pero el escenario que está emergiendo no es el de dos potencias de signo ideológico diferente compitiendo por el resto del mundo, sino que Estados Unidos y Rusia son dos actores clave dentro de un conjunto internacional multipolar en el que diversos Estados y actores no estatales pugnan por intereses pragmáticos.
En este sentido, hay varias similitudes, que llevan a preguntarse ¿tienen relaciones las acciones de EE.UU. en Georgia y las de Rusia en Venezuela?, curiosamente hay ciertas similitudes entre ambas, que permiten sospechar, a lo menos, una relación en el actuar de ambas potencias, una especie de vuelta de mano.
Entre las influencias e intereses que EE.UU. tiene en Georgia y Rusia en Venezuela, hay ciertas analogías, a modo de ejemplo, ambos son pequeños Estados que están en los respectivos patios traseros de estas potencias, vale decir, para ellas son consideradas como áreas de influencia directa, que por su cercanía geográfica, otorgan una ventaja estratégica al que logre mayor o menor influencia, lo que puede significar una amenaza para la otra.
Esta disyuntiva, no se podía dar durante la Guerra Fría dado que Georgia era parte de la ex Unión Soviética y Venezuela como parte de Suramérica estaba bajo la influencia directa de Washington.
Sin embargo, hoy esta realidad ha cambiado radicalmente y el interés de ambas superpotencias por influir en la otra, a través de estos Estados peperifericos no se hace esperar.
Estratégicamente, hay semejanzas entre Venezuela y Georgia, si bien, ambos son países pequeños, no solo su posición geoestratégica respecto a las dos grandes potencias, hace que ellos sean de especial interés sino que también los recursos estratégicos en juego.
Por una parte, Georgia es muy importante para la región, como puente de suministro de recursos energéticos de Asia Central y el Caspio hacia Europa, y por otra parte, Venezuela abastece el 10% del petróleo a EE.UU. y es el cuarto productor de esta combustible del mundo.
Es así, como en este escenario, se ha ido conformando un cruce de influencias, de EE.UU. hacia Asia Central y de Rusia hacia América Latina.
En este orden de cosas, recientemente, el jefe del Gobierno ruso Vladímir Putin declaró que Rusia está dispuesta a desarrollar la cooperación técnica y militar con Venezuela. “La parte rusa está dispuesta a estudiar nuevos pedidos y propuestas de los socios venezolanos en ese terreno”, manifestó Putin, quien destacó que la cooperación técnico-militar entre Rusia y Venezuela sigue desarrollándose exitosamente.
Por su parte, el vicepresidente norteamericano, Joe Biden, expresó el respaldo de la nueva Administración de Estados Unidos a Georgia, como a un “socio estratégico y amigo” en la región del Cáucaso y en el espacio pos-soviético.
En vísperas de la visita de Biden, Georgia pidió a EEUU que le suministre armamento moderno para fortalecer su capacidad defensiva, la misma petición realizó Venezuela a Rusia para fortalecer su capacidad defensiva ante la amenaza de un ataque de Colombia y EE.UU.
Es así como, se han ido generando una serie de declaraciones que llevan a tensar, en cierta forma las relaciones entre ambas potencias. Por ejemplo, el general ruso, Anatoly Nogovitsin, afirmó que Rusia puede “ver claramente” que Georgia se está rearmando y tratando de hacer que sus fuerzas armadas estén al nivel que estaban en 2008. Según Nogovitsin, ese esfuerzo tiene “como objetivo la agresión” y está apoyado por Estados Unidos y otros países occidentales mediando financiación y “declaraciones” de apoyo. “Se hace no tan abiertamente cómo en el pasado, sino usando una conspiración clandestina”, agregó el general al precisar que “esos suministros” (militares) “continúan”.
Por otro lado, Rusia y Venezuela sellaron una alianza estratégica que viene forjándose desde principios de la década y que se propone constituir “un contrapeso sólido a la influencia estadounidense”, según afirmaba un comunicado del Kremlin emitido con ocasión de la séptima visita en siete años del presidente venezolano, Hugo Chávez.
Así mismo, en el caso del apoyo ruso a Venezuela, este país, ha comprado armamento ruso -incluidos helicópteros, aviones de combates y fusiles Kaláshnikov- por 4.000 millones de dólares. El presidente venezolano Hugo Chávez anunció recientemente que su país planea comprar varias decenas de tanques rusos ante el posible aumento del número de militares estadounidenses en Colombia.
Por su lado, el viceministro ruso de Exteriores, Grigori Karasin, afirmó que EEUU y otros países siguen proporcionando material bélico a Georgia. “Según nuestros datos, el suministro de armas desde EEUU continúa, lo cual es preocupante y nos obligar a tomar medidas correspondientes”, señaló Karasin.
El vicecanciller ruso calificó de “verdad incompleta” las palabras del secretario adjunto de Defensa de EEUU, Alexander Vershbow, de que Washington ya no proporciona material bélico a Tbilisi.
Al mismo tiempo, admitió que “EEUU no es el único que envía armamento a Georgia” y que últimamente se vislumbran en la postura de Washington “nuevos matices, de mayor cautela” en lo que atañe a la cooperación técnica militar con la parte georgiana. En particular, EEUU anunció la intención de centrar esta colaboración en la reforma del Ejército georgiano y el entrenamiento de sus efectivos.
Karasin rehusó especificar cuáles son otros países implicados en la exportación de material bélico y productos de doble uso a Georgia pero recordó que Rusia se reserva el derecho de aplicar sanciones contra tales proveedores.
En una visita a Tiflis, el 23 de julio recién pasado, el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, admitió que Washington -que equipaba y entrenaba al ejército georgiano antes de conflicto de 2008- sigue “apoyando” a las tropas de la república caucásica. Biden, sin embargo, aseguró que ese apoyo se limita a la “planificación, entrenamiento y organización” pero no incluye el suministro de armas, lo cual no es creíble por la contraparte rusa.
Lo cierto es que, tanto Rusia a Venezuela como EE.UU. a Georgia, prestan apoyo militar y aprovisionan armas a los respectivos Estados de la periferia de ambas superpotencias.
La cooperación militar entre Caracas y Moscú se ha extendido también a otros ámbitos. En noviembre de 2008 las Marinas de Rusia y Venezuela efectuaron maniobras militares conjuntas inéditas en el mar Caribe, considerado tradicionalmente como una zona de influencia de EEUU. Para dicha exhibición, los rusos enviaron su joya más preciada: el acorazado nuclear “Pedro el Grande” -provisto de misiles de crucero-, así como el destructor cazasubmarinos “Almirante Chabanenko”.
Unos meses antes, en junio, se produjo un ejercicio de lanzamiento de misiles en la base de La Orchila, mientras que en septiembre viajaron hasta Venezuela dos bombarderos estratégicos TU-160, con capacidad para portar 12 cohetes de crucero con ojivas nucleares o convencionales y 40 toneladas de bombas.
Esto, era algo impensado durante la Guerra Fría, hacer ejercicios militares conjuntos de EE.UU. con Georgia y Rusia con Venezuela.
Por su parte, en el mes de Julio del año pasado, se iniciaron ejercicios militares conjuntos entre EE.UU y Georgia en Vaziani, centro de instrucción militar situado en las afueras de Tbilisi, los ejercicios, se llamaron “Inmediate Response 2008” (Respuesta Inmediata) y contemplaron dos etapas: el entrenamiento de jefes y Estados Mayores al nivel de brigadas y el simulacro de una operación de rescate en condiciones de campo, con la participación de dos helicópteros de combate estadounidenses.
Las maniobras, cuyo presupuesto ascendió a ocho millones de dólares, fueron financiadas al 100% por el Pentágono. Participaron en ellas 1.650 efectivos militares, mayoritariamente, georgianos y estadounidenses, aunque también habían representantes de Armenia, Azerbaiyán y Ucrania.
Por su parte, en el mes de Noviembre del año pasado, la escuadra de la Flota rusa del Norte y la Armada venezolana realizaron ejercicios conjuntos en el Caribe. La escuadra rusa, integrada por el buque insignia de la Flota del Norte, crucero nuclear lanzamisiles “Pedro el Grande”, el gran buque antisubmarino “Almirante Chabanenko” y dos buques de apoyo. Los ejercicios, bautizados como Operación Combinada Venrus 2008, fueron realizados sin exceder los límites de la zona económica venezolana, en el ejercicio participaron 1.150 efectivos militares rusos y 700 venezolanos.
Las prácticas incluyeron maniobras tácticas entre buques; ejercicios antiterroristas, de defensa aérea, navegación y patrullaje; tareas de salvamento y rescate; tareas de comunicaciones; transferencia de material entre buques e intercambio de tripulaciones, entre otras.
Fueron las primeras maniobras navales con la participación de Rusia en el Caribe después de la desintegración de la URSS (diciembre de1991).
La actual crisis económica mundial y los acontecimientos en Georgia en el verano de 2008 ponen de relieve el papel esencial de la zona en el gran tablero internacional, principalmente si atendemos a la satisfacción de necesidades energéticas y al tradicional predominio ruso.
Las Fuerzas Armadas también son para el Kremlin un instrumento esencial a la hora de realizar sus ambiciones internacionales, particularmente con respecto a los países de su periferia, como ha sido el caso de Georgia. Así, la nueva política exterior rusa establecida por el presidente Medvédev en agosto de 2008, deja bien claro que las Fuerzas Armadas tienen un importante papel que desempeñar en la consecución de los objetivos exteriores de Moscú, tanto defendiendo a los ciudadanos e intereses de Rusia allí donde se hallen como preservando una “esfera de influencia” en naciones donde Rusia tiene especiales intereses, como al parecer sería en Suramérica a través de Venezuela.
Después de la guerra con Georgia, y ante la reacción hostil de EE UU. a las acciones rusas, las relaciones con Venezuela parecen haber recibido un nuevo impulso. Según el Instituto Internacional de Estocolmo de Investigación para la Paz (SIPRI, por sus siglas en inglés), el comercio de armas de Rusia con el subcontinente americano creció un 900% entre 2004 y 2008, en relación con el lustro 1999-2003. El principal país comprador fue el Gobierno bolivariano de Hugo Chávez, que durante el mismo período se convirtió además en el decimoctavo mayor receptor de armas del mundo. En opinión de los analistas, se trata de un sinsentido para un país que no está en guerra con ninguna otra nación.
Este acercamiento militar entre Moscú y Caracas se produce en medio de la crisis entre Rusia y Georgia por las regiones separatistas georgianas Osetia del Sur y Abjasia, reconocidas como Estados independientes por Moscú, lo cual generó la condena unánime de la Unión Europea y Estados Unidos. Chávez ha mostrado en varias ocasiones su apoyo a Moscú en este asunto y ha calificado de “títere” de EE. UU. al Gobierno de Georgia. Según analistas rusos, el aterrizaje de los aviones estratégicos en Venezuela y las maniobras navales conjuntas fueron una respuesta rusa al acercamiento de la Alianza Atlántica a sus fronteras y despliegue de elementos del escudo antimisiles estadounidense en Polonia y la República Checa, al igualar así la amenaza que significaba para los soviéticos los misiles de EE. UU. emplazados en Turquía durante la Guerra Fría y que fueron retirados tras la crisis de 1962.
Lo cierto es que EE.UU. arma a Georgia y como respuesta Rusia arma a Venezuela, esos son datos concretos.


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REUNIÓN DE UNASUR, ENTRE DISCORDIAS, AMENAZAS Y ACUSACIONES, QUE EN NADA DEMUESTRAN LO QUE DEBE SER: “UNA UNIDAD SUDAMERICANA”.

12:18 PM

unasur

La Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) celebra en Quito una cumbre de presidentes, en la que la ausencia del mandatario colombiano, Alvaro Uribe, refleja las tensiones Colombia con Ecuador y Venezuela.

La mandataria de Chile, Michelle Bachelet, inauguró en Quito la III Reunión Ordinaria de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en la que pasó la presidencia pro témpore que ostenta desde hace un año a Ecuador.

UNASUR vino a reemplazar hace poco más de un año, en mayo de 2008, a la Comunidad Suramericana de Naciones, la cual fue creada en Cuzco (Perú), el 8 de diciembre de 2004 por los doce países de América del Sur: Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Guayana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela, todos ellos continúan en el bloque.

Como organización supranacional e intergubernamental, basada en el modelo de la Unión Europea, UNASUR pretende convertirse en una zona de libre comercio que unirá los dos grupos ya existentes: la Comunidad Andina de Naciones (CAN, integrada por Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú) y MERCOSUR (integrado por Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela.

En la I Cumbre Energética Sudamericana, el 16 de abril de 2007 en Isla Margarita (Venezuela), los gobernantes de los Doce aprobaron renombrar la CSN como “Unión de Naciones Suramericanas” (Unasur).

En esa ocasión, se designó una Secretaría Permanente con sede en Quito y se encomendó a los ministros de Exteriores el proyecto de Acuerdo Constitutivo de Unasur, que se aprobó en la Cumbre celebrada el 23 mayo de 2008.

En julio de 2007 se iniciaron las reuniones del Consejo de Delegados de Unasur para crear los órganos de funcionamiento. En enero de 2008 los cancilleres de los países miembros acordaron en Cartagena (Colombia), las bases del proceso de integración, su naturaleza, el alcance y la estructura institucional de la Unasur.

Las bases del tratado constitutivo de UNASUR, aprobado el 23 de mayo de 2008 en Brasilia, prevé el proceso de integración mediante: 1) concertación y coordinación política 2) acuerdo de libre comercio 3) integración física, energética y en comunicaciones 4) armonización de políticas en desarrollo rural y agroalimentario 5) cooperación en tecnología, ciencia, educación y cultura 6) integración entre empresas y sociedad civil.

Bachelet realizó un recuento de los logros en el primer año de funcionamiento de la Unasur, a cargo de Chile, como la integración del Consejo de Salud Suramericano, que se reunió el pasado fin de semana en Quito para tratar, entre otros temas, los mecanismos para afrontar la pandemia de la gripe A.
Recordó que también se creó el Consejo de Defensa Suramericano, que pretende generar una zona de paz, y el Consejo de Estructura y planeamiento, el de Desarrollo Social Suramericano y el de Lucha contra el narcotráfico.
Destacó avances de grupos de trabajo sobre integración energética y de inversiones, entre otros.

Lamentablemente, estas iniciativas han estado influenciadas por la mirada ideológica y disociadora de Chávez y sus aliados Morales y Correa, quienes no aportan en nada a la realización de acuerdos que permitan la real unión de los países sudamericanos, lo cual de no llevarse adelante, será una gran pérdida de oportunidades para la región ante el nuevo orden mundial en gestación.

El presidente ecuatoriano, Rafael Correa, asumió la jefatura pro tempore de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR). Tras recibir la presidencia de la UNASUR de manos de su colega chilena, Michelle Bachelet. Aunque no estaba en la agenda, el jefe de Estado venezolano, Hugo Chávez, manifestó enorme preocupación por la decisión colombiana de instalar en su territorio siete bases militares estadounidenses, lo cual, dijo, afecta la seguridad de su país y de la región en general.

Hugo Chávez y de Rafael Correa con la ayuda de Evo Morales, tratan de concentrar toda la tensión del debate regional en Uribe y el convenio de las bases norteamericanas, así evitan que se analicen otros temas que deberían ser también de interés de la UNASUR, como lo son, el expediente de los lanzacohetes AT4, propiedad de la armada venezolana, que en pasados días fueron incautados a las FARC; así como la supuesta financiación de la campaña presidencial de Correa en 2006 con fondos del citado grupo guerrillero, ambos temas no deberían quedar a un lado de la agenda del encuentro regional, ya que son asuntos tan delicados, cuestionables e inquietantes como el acuerdo militar entre Colombia y EEUU.

Sin embargo, con su tradicional necesidad de publicidad, Chávez advirtió ahora frente a los líderes de la región el riesgo de afrontar una guerra y que Venezuela estaría en la lista de un eventual ataque preventivo de Estados Unidos. “El gobierno de Colombia hoy defiende la tesis del ataque preventivo, Venezuela está en la lista”, recalcó Chávez. “Yo no voy a permitir que le hagan a Venezuela lo mismo que le hicieron a Ecuador, tendrán una respuesta militar y contundente si es que las fuerzas guerreristas en Colombia impulsadas por Estados Unidos se atreven a agredir a Venezuela”, dijo. “Vientos de guerra comienzan a soplar”, agregó el jefe de Estado en la cita que se realiza en Quito.

Asimismo, es incomprensible que UNASUR e haya cedido la presidencia a Ecuador con el handicap que arrastra por sus presuntos vínculos con la narcoguerrilla, habiendo otros países de la región con un expediente más acorde para encabezar una institución internacional que apenas lleva un año de operaciones. Un cargo que rechazó el gobierno de Uribe, precisamente por la delicada posición geopolítica en la que se encuentra su país.

El gobierno colombiano indicó que, debido a la ruptura de relaciones con Ecuador y a que ese país va a empezar a ocupar la presidencia de UNASUR por un año, no había garantías para ir a Quito.

Por su parte, justo antes de la reunión, el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, denunció una supuesta incursión militar colombiana en suelo venezolano y anunció que tomará represalias comerciales contra este país. Es por decir lo menos curiosa la oportunidad de esta acusación, que fue desmentida por el gobierno colombiano.

Lo cierto es que, la paranoia y oportunismo político de Chávez, una vez más interfieren en las relaciones internacionales de la región, la creciente tensión entre los gobiernos de Colombia, Venezuela y Ecuador en los últimos días vuelve a agitar los fantasmas de un conflicto entre esos países que podría ir más allá de las palabras.

Este, debería ser el verdadero motivo de análisis de los mandatarios de la UNASUR, así como el apoyo que prestan Chávez y Correa a las Farc y no desviar la atención con la instalación de bases militares de EE.UU en Colombia.


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SUDAMÉRICA, SU RIQUEZA EN RECURSOS NATURALES, ¿EL BOTIN DE LAS GRANDES POTENCIAS DEL SIGLO XXI.?

01:45 PM

botin sudamerica En el año 1900 la población mundial aproximada sumaba 1.650.000.000 habitantes, en 1980 en número aumentó a 4.435.000.000, en el año 2008 el censo es equivalente a 6.672.000.000 aproximadamente, y según la ONU para el año 2050 la población mundial podría llegar a una cifra entre 7.700.000.000 a 11.200.000.000 personas. Según algunas instituciones dedicadas a proyectar la dinámica de la población, la especie humana, tiene una tasa de crecimiento tal, que cada 12 años se suman al mundo 1,000 millones de habitantes, que inmediatamente después de nacer, demandan alimentos, agua, luz, salud y que, sumados a los que ya vivimos aquí, esperando con ansiedad, poder disfrutar de cierto grado de confort, cercano al de los países más desarrollados, ocasiona una colosal necesidad de recursos. La demanda mundial de energía, de agua, de minerales, de suelo y de madera es cada día mayor y no parece que vayan a cambiar las cosas. Países en abrupto crecimiento como China y la India han puesto en jaque a los mercados de materias primas y de la energía, por la tremenda demanda que en años recientes han presentado. China, crecía antes de la crisis, a un ritmo del orden del 9% anual, la India al 6%. La mayor parte de los países del mundo también presentaban tasas positivas de crecimiento económico, lo que implica un constante incremento de la demanda de materias primas, de los cuales Sudamérica tiene suficientes.

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¿POR QUÉ BASES MILITARES DE EE.UU. EN COLOMBIA?

01:16 PM

Colombia
La realidad para EE.UU., ha demostrado que Latinoamérica no es de su prioridad, especialmente si consideramos que ningún país latinoamericano controla las líneas de comunicación por mar de las grandes potencias marítimas, industriales y/o comerciales, y los pensadores geopolíticos norteamericanos que diseñan las grandes estrategias de EEUU han apodado a Sudamérica como el “cuadrisferio de la marginalidad estratégica”. Es más, actualmente solo persiste un gran conflicto en América Latina (la guerra interna en Colombia), lo que la convierte en una de las regiones menos conflictivas del mundo.
Sin embargo, su interés pos instalar bases en Colombia, puede tener varias justificaciones. El principal interés nacional de EEUU en Latinoamérica es la estabilidad, que se consolida a través de tres líneas de acción principales: la militar, la económica y la política.
Militarmente, el propósito de Washington es impedir el surgimiento de amenazas militares a su territorio en Latinoamérica (ningún país latinoamericano ha supuesto nunca una amenaza para Estados Unidos salvo Cuba, cuando en 1962 invitó a la Unión Soviética a instalar misiles nucleares en la isla). También aspira a impedir que potencias hostiles, mundiales como China, Irán, Rusia y regionales, como Venezuela y los integrantes del ALBA, ganen influencia en la región y aumenten su capacidad para dañar los intereses económicos y políticos de EEUU, (esta es la razón por la que EEUU vigila de cerca la creciente presencia china en América Latina).

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