¿POR QUÉ BASES MILITARES DE EE.UU. EN COLOMBIA?

La realidad para EE.UU., ha demostrado que Latinoamérica no es de su prioridad, especialmente si consideramos que ningún país latinoamericano controla las líneas de comunicación por mar de las grandes potencias marítimas, industriales y/o comerciales, y los pensadores geopolíticos norteamericanos que diseñan las grandes estrategias de EEUU han apodado a Sudamérica como el “cuadrisferio de la marginalidad estratégica”. Es más, actualmente solo persiste un gran conflicto en América Latina (la guerra interna en Colombia), lo que la convierte en una de las regiones menos conflictivas del mundo.
Sin embargo, su interés pos instalar bases en Colombia, puede tener varias justificaciones. El principal interés nacional de EEUU en Latinoamérica es la estabilidad, que se consolida a través de tres líneas de acción principales: la militar, la económica y la política.
Militarmente, el propósito de Washington es impedir el surgimiento de amenazas militares a su territorio en Latinoamérica (ningún país latinoamericano ha supuesto nunca una amenaza para Estados Unidos salvo Cuba, cuando en 1962 invitó a la Unión Soviética a instalar misiles nucleares en la isla). También aspira a impedir que potencias hostiles, mundiales como China, Irán, Rusia y regionales, como Venezuela y los integrantes del ALBA, ganen influencia en la región y aumenten su capacidad para dañar los intereses económicos y políticos de EEUU, (esta es la razón por la que EEUU vigila de cerca la creciente presencia china en América Latina).
Además, los responsables de diseñar la política estadounidense consideran al terrorismo regional, así como el tráfico de drogas y la inmigración ilegal, como una amenaza a la seguridad nacional. De hecho, las cuestiones de seguridad dominan de tal forma la política exterior de EEUU hacia Latinoamérica, que el Pentágono (Comando Sur) se ha convertido actualmente en uno de los principales interlocutores en la región, y Colombia, Cuba y Venezuela han pasado a ser su principal preocupación militar.
Ello debido, por ejemplo, al aumento de la injerencia China en lo económico y rusa en lo militar y la estrecha relación de Venezuela con Irán, donde el presidente iraní ve un respaldo importante en su carrera hacia la nuclearización, mientras Chávez espera un fuerte respaldo a su política de proyección internacional. “Venezuela e Irán han demostrado que juntos, fuera del alcance de la hegemonía y del alcance del imperialismo de Estados Unidos, pueden trabajar y progresar”, como lo afirmó tiempo atrás, Ahmadinejad en un discurso ante técnicos petroleros de los dos países. Los planes nucleares entre Irán y Venezuela todavía no están definidos, pero el presidente de Venezuela, Hugo Chávez, no descarta que “pudiera haber” cooperación y transferencia tecnológica iraní en esa materia, aunque haya desmentido la posibilidad de suministrarle “por ahora” uranio venezolano.
En lo económico, la inestabilidad en Oriente Medio ha incrementado más que nunca el carácter estratégico de los recursos energéticos de Latinoamérica para EEUU. Colombia produce más petróleo que algunos de los países del Golfo Pérsico y exporta la mayor parte del mismo a las refinerías de Texas y Luisiana. Por lo tanto la estabilidad de Colombia es la prioridad de la política de seguridad estadounidense en Latinoamérica. De hecho, los estrategas estadounidenses han temido durante mucho tiempo que la inestabilidad en Colombia pudiera extenderse y desestabilizar a sus países vecinos (Bolivia, Ecuador, Perú y Venezuela), todos ellos proveedores actuales o futuros de energía a Estados Unidos. Ahora, se suma a esta percepción realidades distintas con el factor de Chávez y su influencia anti norteamericana sobre Bolivia y Ecuador.
Esto fue lo, durante los últimos años motivó el apoyo financiero estadounidense al llamado “Plan Colombia”, que consistió en un plan de seis años destinado a reforzar la estabilidad en este país. Desde que EEUU empezó a dar su apoyo al Plan Colombia con el presidente Bill Clinton el año 2000, la ayuda estadounidense a Colombia alcanzó los 4.500 millones de dólares, de forma que se convirtió en el principal receptor de ayuda financiera estadounidense de todo el mundo después de Israel y Egipto.
Mientras tanto, la vecina Venezuela, que gira ideológicamente hacia el populismo de izquierda, con una política anti norteamericana, es el cuarto proveedor de petróleo a EEUU, tras Arabia Saudí, México y Canadá. Venezuela vende alrededor del 60% de sus exportaciones de petróleo a EEUU, lo cual supone aproximadamente 1,5 millones de barriles al día. Algunos de los destinos más importantes de las ventas de la compañía petrolífera estatal de Venezuela son las refinerías de CITGO en EEUU, que utilizan el crudo pesado como materia prima. Puesto que existen pocas refinerías de este tipo en otras partes del mundo que permitan que las importaciones de crudo venezolano sean económicamente viables, Venezuela continúa siendo un proveedor formal de petróleo a EEUU, a pesar de las amenazas periódicas en sentido contrario.
En lo político, la región se mueve entre el populismo y la fuerte presencia del nacionalismo en la región, EEUU aspira a promover reformas democráticas que induzcan a la apertura política y a la implantación del Estado de Derecho. Aunque todos los países de Latinoamérica, con excepción de Cuba, celebran elecciones libres, y la mayoría de los líderes latinoamericanos aspiran a gobernar democracias de tipo occidental, en los países en los que las reformas democráticas son insuficientes, han surgido agitadores populistas que han hecho retroceder tanto el nivel de democracia y las reformas económicas logradas en la última década.
Aunque Estados Unidos tiene relaciones de cooperación militar con las fuerzas armadas de la mayoría de los países latinoamericanos y caribeños, Washington solo ha buscado tener relaciones bilaterales de peso con los pocos países de la región que tienen un impacto directo sobre los intereses estratégico-militares de EEUU en su sentido más restringido. Entre estos países figura Colombia, cuya estabilidad es el objetivo prioritario de seguridad para EEUU en América Latina.
La pieza central de la política estadounidense hacia Colombia (y la región Andina en su conjunto, receptora de la mayor parte de la ayuda estadounidense al exterior presupuestada para Sudamérica) es la Iniciativa andina anti-drogas (ACI, por sus siglas en inglés). La ACI también es el programa estadounidense que mayor apoyo ofreció al Plan Colombia, para acabar con los 40 años de conflicto armado del país, eliminar el tráfico de drogas y promover el desarrollo económico y social. Además de los fondos de la ACI, Colombia también se beneficia del programa de Financiación militar extranjera (FMF, por sus siglas en inglés) y la partida del Pentágono destinada a la lucha antidroga.
Otro factor, que influye en la instalación de las bases en Colombia, es la poca cooperación de los estados involucrados para luchar contra los carteles de la droga, Bolivia expulso al personal de la DEA de su territorio y renunció a la ayuda militar para combatir este flagelo, el mismo camino ha seguido Ecuador que no renovó la autorización para el funcionamiento de la Base Norteamericana de Manta, que le servía de base para las unidades antidrogas.
Como vemos, para EE.UU., es preocupante la realidad que se está viendo en muchos países latinoamericanos donde se está derrumbando el tejido social que sostiene la estabilidad del Estado. Esto ha permitido la irrupción a lo largo de toda la zona de líderes populistas como el presidente de Venezuela Hugo Chávez, elegido por proponer un programa anti-libre mercado y anti-EEUU que aboga por la confrontación, en lugar de la cooperación, con Estados Unidos, lo que está siendo aprovechado por Rusia y China para aumentar su influencia en el continente.
Lo cierto, es que Colombia por su posición geoestratégica en relación a los países de interés para la seguridad de los EE.UU., especialmente en materia energética (petróleo), y la realidad política que se está dando en su área de interés, aparece como de toda lógica su necesidad de reforzar su presencia militar en este país.
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