LATINOÁMERICA, ENTRE DOS IDEOLOGÍAS MARXISTAS, LA CONQUISTA DEL ESTADO DE LENNIN-CASTRO, Y LA REVOLUCIÓN CULTURAL DE GRAMSCI.

marxA gramsci
La diversidad de las izquierdas latinoamericanas sólo reflejan distintas realidades programáticas, pero que van en una misma dirección, la conquista del poder total, a través de dos visiones (Lennin y Gramsci), para lograr instaurar gobiernos a fines a sus ideas, hoy llamadas, por un lado socialismo del siglo XXI y por otro lado, progresistas o liberales, pero que contienen el ADN del marxismo.
Para nadie es extraño, que en Latinoamérica a pesar del fracaso histórico del marxismo en el mundo, haya girado hacia la izquierda, los Kirchner en Argentina, Lula en Brasil, Morales en Bolivia, Chávez en Venezuela, Correa en Ecuador, Bachelett en Chile, Lugo en Paraguay, Ortega en Nicaragua, Funes en el Salvador, Zelaya de Honduras, entre otros.
Pero entre ellos, hay dos visiones y por ende, dos estrategias para el logro de sus objetivos socialistas, uno la que proponen los dirigentes de los países miembros de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA), Antigua y Barbuda, Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, San Vicente y las Granadinas, Dominica, que siguen a Hugo Chávez en una línea marcada por Fidel Castro, de corte marxista tradicional, basada en la lucha de clases, y los otros países, no agrupados políticamente, (Argentina, Brasil, Chile, Perú, Uruguay, Paraguay ) que siguen una línea más moderada en la acción, pero no por ello menos efectiva, conforme a los lineamientos gramscianos, conquistar las elites intelectuales y políticas para producir un cambio cultural.
La línea Marxista-Castrista, esta delimitada por Hugo Chávez, quién está desintegrando la sociedad venezolana enfrentándola en una lucha de clases sin parangones en el Siglo XXI. Por ejemplo, ha suprimido la libertad de prensa, define a las Fuerzas Armadas de la República de Venezuela como Socialistas bajo el esquema político y doctrinario común en países apegados a la doctrina socialista (Estado Máximo y sociedad bajo Absoluto Control) en otras palabras se constituye el Ejército Rojo, con la doctrina política de los estados comunistas de antaño.
En este mismo orden de cosas, define como lineamiento estratégico del los países del ALBA la ruptura de la tradicional relación hemisférica, se plantea un nuevo orden geopolítico que separa a América Latina de USA, CANADÁ y MÉXICO (Norte-Sur).
Su estrategia ya en marcha, se refiere específicamente lo concerniente a una política de Estado, objetivos políticos, militares y sociales:
• Objetivo Estratégico: “La Patria Grande y Un Hombre Nuevo”,
• Concepto Estratégico Ofensivo: “La Defensa Integral de la Nación”.
• Guerra de Todo el Pueblo.
• Estados Unidos como enemigo político, económico y militar.
•Petróleo y Gas en función de la política y la estrategia.
Así traslada como “efecto espejo” la Doctrina, Planteamiento Estratégico, Estructura y Organización para la Defensa de la República de Cuba. (Conceptualizada por La Guerra de Todo el Pueblo, Patria Grande, Defensa Integral y Nueva Doctrina Político-Militar)
Rediseña además el concepto militar de una Fuerza Armada de planteamientos y Estrategia Defensiva a otra, con una estructura, estrategia y concepto operativo-ofensivo. Deja abierta la opción de asignarle misiones expedicionarias hacia cualquier teatro o escenario bélico en el continente.
Los gobernantes de esta línea, se colocan al margen de convenios y tratados internacionales con la OEA y la ONU, (Pacto de Bogotá 1947, Tratado de Rio 1948, Carta de la ONU, Carta de la OEA y Carta Democrática etc., entre otros). Consideran además de ser necesario, abandonar la OEA.
El modelo, militariza y encuadra a toda la población mayor de edad en: Fuerzas Activas, Fuerzas de Reserva y Guardia Territorial, bajo la disposición directa del Comandante Supremo que es ejercida por los que ostentan el poder. Las dos últimas con una clara y definida misión de actuar en el ámbito interno con carácter represivo en defensa de la revolución.
Los gobernantes, se reservan el titulo de Comandante Supremo de las FFAA como única autoridad del Estado para decretar la movilización de tropas sin necesidad del paso previo y constitucional del Estado de Excepción y la consulta (no constitucional) a la Asamblea Nacional en el caso venezolano.
Efectúan cambios sustantivos en la Organización, Jerarquización y Cadena de Mando de las FF.AA.; la desarticulan y rompen con los principios militares apegados al marco constitucional de mando, disciplina, apoliticismo, profesionalismo y liderazgo, y subordinación militar en toda su estructura, otrora indicadores de un modelo de transición democrática como lo eran el control civil sobre lo militar en la persona del Presidente de la República (rango constitucional) y la fluida relación civil-militar como esquema profesional de relación política.
Acuñan el concepto “Patria Socialismo, o Muerte” como condición inexcusable y doctrina que se inscribe en “Socialista o Muerte”, donde la Patria pasa a ser una muletilla propagandística.
Hugo Chávez podrá eventualmente militarizar todo el territorio o parte de él, sin ninguna otra consideración que la propia y su concepto de dominio absoluto utilizando como argumento la Defensa Integral de la Nación.
El ciudadano pasa a ser un objeto, sujeto a la autoridad total del presidente y sus grupos represivos, (partido único, grupos comunales, ejército rojo y fuerzas policiales en una nueva geometría del poder).
Ahora bien, para los que siguen la línea de Gramsci, en distintas escalas de avance, también hay una valoración marxista de la sociedad, pero que tiene la novedad de la valorización de la cultura. Esta se entiende como tránsito a la hegemonía, es la dictadura del proletariado con otro nombre.
La idea es introducir el materialismo histórico en la vida de los países marcados por una profunda tradición cultural, con mucha inteligencia conducen sus Estados a un tránsito hacia el socialismo, sin que idealmente, nadie lo perciba.
Para ello, es fundamental corroer las sociedades en sus bases fundamentales, dictando leyes, por ejemplo, que atenten contra la familia, (aborto, eutanasia, uniones homosexuales, divorcio etc.), estas leyes son impuestas a través de un largo proceso de convencimiento de la opinión pública sobre la necesidad de ellas.
Para Gramsci, la Iglesia y la educación son las mayores organizaciones culturales de cada país y por ende se deben intervenir. Precisamente estos gobiernos, por una parte, han ido creando leyes que pretenden disminuir la influencia de la Iglesia (Ley de culto), estrategias comunicacionales para hacer creer que el catolicismo va disminuyendo, y otras que apuntan a una reforma educacional que desliga a la persona humana de su trascendencia.
Pero, en esta estrategia, también hay que incluir en los forjadores del sentido común a los periódicos, las revistas, la actividad editorial, e incluso determinadas profesiones que implican en su actividad especializada una fracción cultural nada desdeñable, por ejemplo los médicos, los militares y los magistrados.
La clase dirigente se legitima, se justifica mediante la imposición de su propia concepción del mundo, y lo hace por medio de la estructura ideológica.
Si para Lenin, todavía fiel a la concepción de la sociedad civil, el primer objetivo es la conquista del Estado, como vemos en los presidentes a fines a Chávez que quieren perpetuarse en el poder y control del Estado, para Gramsci, al contrario, lo es la conquista de la sociedad civil, entendida en un sentido propiamente ideal cultural, como lo es en países como Argentina, Chile, Brasil, Uruguay.
Para Lenin, la revolución debía comenzar la toma del Estado para finalizar con la transformación de la sociedad, idea puesta en práctica por Chávez en Venezuela. Gramsci invierte los términos: se debe comenzar por la sociedad con la toma del poder político, del Estado.
Gramsci no apuntó a los medios de producción como Marx, tal como vemos hoy en las estatizaciones de los gobernantes del Alba, si no que a los medios de comunicación y educación, considerándolos como el objetivo básico para la conquista del poder. Para ello es vital el control de los centros de difusión de ideas, universidades, colegios, prensa, radio etc. Para ellos, la conquista de la hegemonía es más importante que la conquista del poder político. Si se logra que la mayoría acepte la ideología inmanentista, la ideología socialista, la toma del poder político será como recoger una fruta madura. Las alianzas podrán cambiar, pero los objetivos son invariables: suplir los valores sobre los que se asienta la sociedad ¿no es esto lo que ocurre en los gobiernos de izquierda llamados progresistas? (Argentina, Chile, Perú, Uruguay).
La hegemonía proletaria sólo se alcanza desmontando pieza por pieza la sociedad civil, infiltrándose en sus mecanismos, cambiando la mentalidad de la mayoría.
Esta es la realidad de Latinoamérica, donde se enfrentan dos ideologías pero de hacia un mismo fin, una mal llamada socialismo del siglo XXI que utiliza las mismas estrategias ya fracasadas en el siglo XX a través de la conquista del Estado y otra que pareciera hubiera tenido cierto éxito en Europa como es el pensamiento de Gramsci y la conquista del poder civil a través del cambio cultural.


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