CHÁVEZ, EL ALBA Y SU VIOLACIÓN PERMANENTE A LA CARTA DEMOCRATICA DE LA OEA, QUE EL ACTUAL SECRETARIO GENERAL NO VE O NO QUIERE VER.
06:16 PM
La noticia de que el gobierno de los EE.UU. no apoyaría la reelección del actual Secretario General de la OEA, José Miguel Insulza, tiene toda la razón y se justifica plenamente por el manejo mañoso, que éste en ejercicio de su cargo internacional ha hecho de la de la Carta Democrática, no sólo en el caso de Cuba, sino que fundamentalmente en el caso de Venezuela y los países del Alba, que tras diferentes artilugios legales y de cambios constitucionales están llevando a sus países a dictaduras de la línea con la que se identifica Insulza. Se trata, del club de líderes autoritarios y socialistas de América Latina, reunidos en el ALBA, una organización que dice ser una alternativa económica para las Américas pero que se ha convertido en un club de conspiradores para desmantelar la democracia en la región y transformarla en una dictadura al estilo cubano, pero de tamaño hemisférico, con el apoyo de la indiferencia del actual presidente de la OEA. Honduras iba a ser la próxima conquista en este proyecto hegemónico que ya cuenta con Cuba, Venezuela, Bolivia, Nicaragua y Ecuador entre sus miembros.
El gobierno de Chávez, viola constantemente este compromiso internacional de “La Carta Democrática” de los países de América, bajo el amparo de la indiferencia del Secretario General de la OEA. A modo de ejemplo, en su artículo primero, la Carta señala. “Los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”. Chávez, encabeza un régimen militar encubierto y como tal su ideología es la fuerza y hasta donde pueda llegar con ésta. Si no da para copar todos los espacios democráticos, entonces no se copan, pero no por fidelidad a la democracia, sino porque no les alcanza la fuerza, y ahí urgen movidas supuestamente legalistas para lograrlo.
El artículo tercero indica “Son elementos esenciales de la democracia representativa, entre otros, el respeto a los derechos humanos y las libertades fundamentales; el acceso al poder y su ejercicio con sujeción al estado de derecho; la celebración de elecciones periódicas, libres, justas y basadas en el sufragio universal y secreto como expresión de la soberanía del pueblo; el régimen plural de partidos y organizaciones políticas; y la separación e independencia de los poderes públicos”. La oposición en Venezuela ha sido diezmada por el poder, las elecciones han sido abiertamente manipuladas por Chávez, buscando a través de distintos mecanismos cambiar los resultados de las mismas, lo que ha sido permanentemente denunciado por los mismos venezolanos. Insulza también ha cerrado sus ojos a la violación sistemática de los derechos humanos y los procesos democráticos llevada a cabo por el régimen de Chávez en Venezuela. El último ejemplo del abuso de poder de Chávez ha sido la manera en que su régimen está tratando a los gobernadores y alcaldes de la oposición quienes fueron elegidos en diciembre de 2008. Furioso por su derrota ha hostigado a los funcionarios elegidos por el pueblo, negándoles los fondos a los cuales constitucionalmente tienen derecho y, en el caso del Alcalde Mayor de Caracas Antonio Ledezma, sacándolo de su despacho legítimo para colocar ahí a una “gobernadora” nombrada a dedo, quien ha asumido, de manera inconstitucional, el rol del alcalde electo.
El artículo cuarto de la Carta indica: “Son componentes fundamentales del ejercicio de la democracia la transparencia de las actividades gubernamentales, la probidad, la responsabilidad de los gobiernos en la gestión pública, el respeto por los derechos sociales y la libertad de expresión y de prensa”. Sin dudas, que la libertad de expresión está en crisis en Venezuela y en general en los países suscritos al Alba, de hecho un informe publicado por la ONG basada en Estados Unidos Freedom House calificó a Venezuela como un país “sin libertad de prensa”, en los ocho años de la “era Chávez” han aumentado las denuncias de agresiones contra periodistas y contra instalaciones de medios de comunicación por parte de grupos “populares” insatisfechos con las críticas que se le hacen al gobierno, hoy se encuentra por la vía legal en proceso de suspensión de 70 radioemisoras que no son de su línea ideologica.
Artículo 12 de la Carta señala “La pobreza, el analfabetismo y los bajos niveles de desarrollo humano son factores que inciden negativamente en la consolidación de la democracia. Los Estados Miembros de la OEA se comprometen a adoptar y ejecutar todas las acciones necesarias para la creación de empleo productivo, la reducción de la pobreza y la erradicación de la pobreza extrema, teniendo en cuenta las diferentes realidades y condiciones económicas de los países del Hemisferio. Este compromiso común frente a los problemas del desarrollo y la pobreza también destaca la importancia de mantener los equilibrios macroeconómicos y el imperativo de fortalecer la cohesión social y la democracia.” Qué duda cabe que Venezuela bajo el régimen chavista ha bajado todos sus índices de desarrollo, Chávez, está ilegalmente apropiándose de miles de millones de dólares derivados de la venta del petróleo venezolano y utilizándolos para subvertir otros gobiernos latinoamericanos y no para lograr que su pueblo pueda salir del subdesarrollo en que se encuentra.
En la implantación de esta estrategia de dominación progresiva los países del ALBA han encontrado un poderoso aliado en José Miguel Insulza, el Secretario General de la Organización de Estados Americanos (OEA). Insulza es un izquierdista que ha visto en Chávez un vehículo para promover su agenda política personal, él no debe olvidar que para su elección al cargo contó con el apoyo que recibió al menos de diez votos de los países del Caribe, con los que el presidente Chávez ha forjado una sólida alianza. Se convirtió en Secretario General de la OEA y espera ser re-electo, ambas cosas con el apoyo de Chávez. Para este fin ha estado jugando para el equipo del ALBA desde hace algún tiempo. Fue el promotor de la iniciativa para cancelar la resolución de 1962 que expulsó a Cuba de la OEA, abriendo el camino para que esta vuelva a la organización.
La tolerancia que Insulza ha demostrado hacia la dictadura de 50 años en Cuba contrasta dramáticamente con el ultimátum de 72 horas que él le dio al nuevo gobierno de Honduras para reinstaurar a Zelaya en la presidencia, sin escuchar lo que la otra parte tenía que decir.
José Miguel Inzulsa desde que actúa como secretario General de la OEA, ha tratado de ser complaciente con las corrientes más extremistas del hemisferio, según dicen algunos por sus convicciones ideológicas pero también para asegurar que las fuerzas de la Concertación, la coalición gobernante en su país logre seguir en el poder.
Pero no es un problema para la OEA, institución históricamente muy desacreditada desde hace años por su ineficiencia, que su funcionario principal tenga otras aspiraciones, lo que sí es negativo y objeto de críticas justificadas es la parcialización de ese funcionario en los diferendos que se han presentado en el hemisferio en los últimos cuatro años.
La Organización de Estados Americanos ha coincidido estratégicamente, ideológica y políticamente, con el Grupo de la Alianza Boliviarana de las Américas, artífice de todo el operativo político contrario al derrocamiento de Zelaya, que tuvo lugar en Managua a las pocas horas de la destitución del mandatario. A ese encuentro se sumaron otros gobernantes entre ellos, el monarca cubano Raúl Castro, quien pidió abiertamente una intervención de Estados Unidos, que en este caso no violaba el sacrosanto principio de la No Intervención y Respeto de la Soberanía de los Pueblos, por los que tanto clama la izquierda decimonónica.
Las agresiones de Chávez a Colombia, y su apoyo a los terroristas de las FARC nunca han sido condenados por Insulza. El ex presidente Lucio Gutiérrez, que también tuvo veleidades chavistas, fue derrocado en abril del 2005 por congresistas de la oposición que adujeron que el mandatario había abandonado su cargo, lo que no fue cierto. La acusación contra Gutiérrez era trivial, sin sentido. Aun así fue derrocado y la OEA, que ya dirigía Insulza, hizo mutis por el foro. Gutiérrez, recientemente citó informes de inteligencia militar y policial de que en el golpe de estado en su contra habían actuado agentes venezolanos.
Hay innumerables ejemplos de la intromisión de Chávez y de la parcialidad de la OEA con Inzulsa en los asuntos latinoamericanos y es por ello, que la posición de los EE.UU. y otros Estados democráticos no puede ser otra que la de no aceptar la reelección de alguien que ha hecho mucho daño a esta ya débil y desacreditada Organización.
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