CUMBRE DEL G- 20 UNA LUZ DE ESPERANZA, SIEMPRE Y CUANDO SE CUMPLA LO ACORDADO.

La reciente cumbre de los 20 países más ricos del planeta, al pareceré abre una luz de esperanza para el mundo y pone un punto de inflexión en la economía mundial, que Dios mediante, sería una buena noticia para los pobres del mundo. El presidente de Brasil manifestó: Yo le pido a Dios que mis nietos no se avergüencen de esta cumbre dentro de 15 o 20 años.
En una entrevista con la BBC, Lula destacó el hecho de que los países ricos hayan trabajado en “iguales términos” con los emergentes para encontrar una salida a la crisis financiera internacional.
El mandatario brasileño no sólo se refirió a un nuevo orden económico, sino también a un nuevo escenario político en el que América Latina estaría jugando un papel importante.
Los países pobres y emergentes no tienen las condiciones apropiadas para encontrar las mismas fuentes que los ricos. Pero como las naciones emergentes están invirtiendo en infraestructura, tienen una economía mucho más estable.
Le dije al presidente Barack Obama que, en este momento, no necesito ningún favor de los Estados Unidos. Estados Unidos nos ayudará cuando ellos restauren su economía, en el momento en que todo mundo empiece a consumir y se reinicie el flujo mundial.
Esto significa que los países ricos tienen que preocuparse mucho menos por los pobres y mucho más de sí mismos.
Es inexorable, esto implicará un nuevo modelo económico por una simple razón: el sector financiero tendrá que estar íntimamente ligado al sector productivo. Cada fondo de cada financiamiento tendrá que generar una prenda, un zapato, un auto, una camisa es para esto que existe el sistema financiero y no sólo para vender acciones de papel.
“Y creo que esto se tomará un año o dos o hasta más que eso. Pero un nuevo modelo económico tendrá que llegar porque el mundo no soportaría otra crisis económica como ésta”. Manifestó Lula.
Lo que nosotros queremos es que el continente africano esté representado en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, lo mismo que América Latina. No hay otra manera: tenemos que democratizar Naciones Unidas.
Ahora tenemos que luchar contra el proteccionismo, es el momento en el que tenemos que ir por el libre comercio porque el proteccionismo es como una droga. Y puede tener efectos inmediatos: trae depresión y después de la depresión viene la recesión y después de la recesión viene el caos. Así que, ¿qué queremos?. ¿Libre comercio? ¿Más justicia en el comercio internacional?. ¿Queremos tratos justos?. Se pregunto el presidente brasileño.
Como vemos, esta cumbre puede traer, cambios no solo económicos sino que también políticos para el mundo, la crisis en cierta forma ha permitido un llamado a tomar conciencia de los principales líderes mundiales en el sentido de que hay que cambiar las cosas, antes que la catástrofe sea sin solución.
Sin embargo, el realismo político nos indica que los 20 grandes no poseen ningún instrumento para asegurar la implementación de las metas propuestas. Recordemos: los participantes del primer encuentro de los 20 en noviembre de 2008, en Washington, se comprometieron a no dictar ninguna medida proteccionista. Pero más tardaron en llegar a sus países que hacer justamente eso, introducir medidas proteccionistas de los mercados nacionales. Esperemos que en esta oportunidad las cosas sean distintas y ellos cumplan lo que acordaron.
Los debates estuvieron marcados por las divergencias respecto de cuáles son las prioridades que deben seguirse, mientras los mercados tambalean y las protestas populares se hacen cada vez más frecuentes.
Por un lado, Estados Unidos y el Reino Unido quieren que los países miembros del G-20 se comprometan a hacer lo que ellos ya han hecho: inyectar liquidez en sus economías, estimulando el consumo y evitando la pérdida de más empleos.
Otro sector, liderado por Francia y Alemania, cree que la prioridad ahora consiste en reformular la arquitectura financiera mundial para evitar que se produzca otra crisis de estas proporciones.
Por su parte, las potencias emergentes como China, India o Brasil buscan incrementar su influencia en el manejo de instituciones multilaterales como el FMI o el Banco Mundial.
Para otros la prioridad es ayudar a los países más pobres del mundo, que se están viendo afectados más rápida y severamente por la recesión en las naciones industrializadas.
Lo cierto, que al parecer, la reunión si cumplen lo propuesto podría significar un avance significativo para la humanidad. Por ejemplo, el mandatario francés, quien había criticado el proyecto de declaración final en el sentido de exigir un control internacional más riguroso sobre el mercado financiero, logro las expectativas de la reunión.
Po otra parte, otro de los ejemplos es el que se refiere al Fondo Monetario Internacional (FMI), dado que, la organización, tanto en términos de los recursos que tiene como de su forma de funcionar, entra en una nueva era después de esta cumbre. También, entre los anuncios, están los límites a los salarios de los banqueros y un férreo control de los paraísos fiscales. Además, se expresó un compromiso de mantener y en algunos casos aumentar la ayuda para los países más pobres, que en muchos casos son los más impactados por la crisis.
Sin embargo, queda todavía por verse si las promesas que se incluyen en el comunicado se transforman en realidad y cuánto tiempo tomará implementarlas.
Además, la evaluación de los resultados de la cumbre no se puede ver ni en la respuesta positiva de los mercados al anuncio, ni en la efusividad de los mandatarios al anunciar el acuerdo: se medirá, con el tiempo, cuando la economía global defina si, al final, caerá por un abismo o no.
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