CONSECUENCIA POLÍTICA DE LA CRISIS ECONÓMICA, LAS CORRIENTES POPULISTAS LATINOAMERICANAS, RENACEN COMO EL AVE FENIX, PARA DESGRACIA DEL PUEBLO QUE PROPONEN SALVAR.
Mucho se ha escrito sobre el fenómeno de la globalización y sus consecuencias, para los países de Latinoamérica, sin embargo hay efectos que de no ser previstos adecuadamente pueden significar un retroceso a décadas pasadas que sólo fomentaron el subdesarrollo. La crisis financiera mundial, muy celebrada por los románticos de las ideas marxistas de la década de los 70, aprovechan, con un impulso renovado, la coyuntura que les dan los efectos de la crisis, como el desempleo, el estancamiento de los salarios, el cambio de giro en algunas empresas, la movilidad social propia de un tiempo de crisis, todos ellos con efectos sociales que son tradicionalmente usados por los populismos para fomentar la violencia, la toma de empresas, la destrucción de fabricas, el paro del transporte, en resumen la paralización total de la actividad económica.
Como colorario, de esta coyuntura, emergen aquellos que quieren tomarse el poder total para poder imponer su populismo con sentido social. Por ejemplo recientemente la Asamblea Nacional de Venezuela aprobó un proyecto de enmienda constitucional, que puede llevar a la reelección indefinida del presidente, Hugo Chávez, y de todos los funcionarios elegidos por el voto popular. La enmienda deberá ahora ser sometida a un referendo que -según se estima en Venezuela- podría ser convocado para el próximo 15 de febrero. Si bien es cierto, que esta no sería la primera vez que Chávez somete sus intenciones de ser reelecto indefinidamente a la votación popular, ya que recordemos que a fines de 2007, el pueblo venezolano votó en contra de una serie de reformas constitucionales que incluían la reelección indefinida.
Pero, en ese entonces no existía aún la crisis económica mundial, ni la percepción en el imaginario colectivo mundial que, la causa de ella, es el capitalismo salvaje, representado por los Estados Unidos, Chávez, a finales del año pasado, decidió insistir con la reforma que le permitiría optar para un tercer período de gobierno a partir del 2013.
Lo mismo está tratando de implementar otro populista latinoamericano, el Presidente de Bolivia Evo Morales, uno de los más fieles seguidores de Chávez, recientemente afirmó que su permanencia en el poder era para toda la vida.
En Chile, hay indicios de rearticulación de la ex Unidad Popular, que tuvo un alto costo para el país y la democracia chilena. Los mismos actores se reagrupan y se marginan de la actual Concertación que esta, según ellos mismos, desgastada después de 18 años de gobierno.
Lo cierto, es que a muchos países extra continentales en cierta forma les interesa el retraso latinoamericano, y es más, de una u otra forma, evitar que pueda surgir un continente unido, al modelo de la Unión Europea, porque sin dudas, ello significaría un poder importante a nivel mundial. Es por ello, que hay una serie de ONGs, apoyadas por gobiernos europeos y de Estados Unidos, que fomentan por ejemplo el descontento indígena, e incluso financian a grupos violentistas que se hacen representantes de los pueblos originarios, otros que se dicen ambientalistas, feministas, pacifistas, pero que en el fondo quieren crear conflictos sociales, paralizar la explotación de recursos naturales, que de una u otra forma, retrasan el desarrollo de los países que los tienen.
En suma, los populistas latinoamericanos, para desgracia del continente están en movimiento. La estrategia que usan es la utilización y/o manipulación de los sindicatos, para en aquellos países que están por la vía de la economía de mercado, como es el caso de Argentina, Chile, Brasil, Perú, Uruguay, presionan para que los trabajadores exijan aumentos salariales de un 100%, culpan a las empresas de la crisis económicas y por ello deben pagar.
Con este sistema, recurren a la violencia, a la amenaza a los trabajadores y empleados que no quieren sumarse a los paros, los gobiernos no actúan, algunos por debilidad, otros porque ven con simpatía esta estrategia que, de una u otra forma les sirve a sus intereses políticos.
Es el caso de Argentina, Chile y Perú, donde durante los últimos tiempos están recrudeciendo las movilizaciones sindicales, con el uso de violencia extrema, llevando a empresas públicas y privadas a exigencias que en la práctica es imposible que puedan enfrentar.
Latinoamérica, esta vulnerable, no por la crisis económica en sí misma, ni por los problemas económicos propiamente tales, sino que, por la utilización y manipulación que de ella están empezando hacer los populistas liderados por Chávez, que ven la oportunidad de influir sobre la masa irracional para tomarse el poder total e imponer su ideología.
El presente año 2009, hay elecciones en varios países latinoamericanos, será un año de importantes definiciones para estos países, donde los pueblos serán amedrentados por los populistas con uso de la violencia encubierta de demandas sociales para atemorizar a aquellos que verdaderamente creen en la democracia y en el trabajo para salir del subdesarrollo. Ellos actúan mejor en países sumidos en la pobreza, la ignorancia, el desaliento y para ello los países que desde la década de los 80 a la fecha han logrado un importante desarrollo, deben retrotraerlos a la miseria de los 70, es lo que vemos por ejemplo hoy en Venezuela, donde ya hay racionamiento de alimentos. Un país rico por el petróleo, que durante el año 2008 tuvo un precio elevado, pero que, por la ineficiencia de su gobierno tiene a su pueblo en la miseria. Lo que ocurre es que la condición de pobreza y miseria, es necesaria para la implementación de la ideología populista y toma del poder total. Es impensado que en un país con alto nivel de desarrollo, de alto ingreso per cápita de sus habitantes, de buen sistema de seguridad social, de buen nivel de medicina preventiva, de un buen nivel de educación, pueda imponerse el socialismo populista.
Es por ello, que el mismo cuadro de miseria generalizada vemos en Bolivia, pronto lo veremos en Ecuador, Paraguay, Nicaragua y en todos los países alineados con Chávez.
Los países que están fuera de la órbita del presidente venezolano, tendrán otro camino pero, de no mediar un despertar de sus pueblos llegarán a la misma meta, ya sea a través de la violencia o de elecciones manipuladas.
Ante esta dramática situación, la pregunta es qué hacer?: primeramente, sin dudas que hay que seguir por el camino del desarrollo, a través de dar seguridad a los inversionistas; en segundo lugar terminar con los casos de corrupción generalizados; en tercer lugar cumplir y hacer cumplir las leyes vigentes; en cuarto lugar generar las condiciones para la generación de empleos; en quinto lugar educar a los pueblos haciéndoles ver que el camino no está por la violencia, que no pueden destruir sus fuentes de trabajo, que se tornan en irrecuperables; en sexto lugar asegurarse que las Instituciones que el Estado se ha dado funcionen de acuerdo al “deber ser” ; y finalmente denunciar a aquellos populistas que manipulan a los pueblos, pensando sólo en sus intereses de obtener de una u otra forma el poder total, para seguir usufructuando de la corrupción del poder.
Lo cierto es, que de seguir Latinoamérica por este destino, en poco tiempo será un continente como el africano, donde reina el odio, la pobreza, el hambre y sus pueblos están en una lucha intestina que sólo causa muerte y destrucción. El resto del mundo desarrollado, mira esto sin involucrarse más allá de lo necesario, porque de una u otra forma les sirve que el continente africano también sea desunido.
En un mundo globalizado, sólo la unión de grandes conglomerados puede sobrevivir, el enfrentamiento entre los populistas que tuvieron su época y fracasaron y los realistas que tuvieron la suya y lograron ciertos avances en Sudamérica nada nos puede reportar.
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