LAS RELACIONES DE CHILE Y PERU CONDICIONADAS, SI O SI, POR EL TRIBUNAL DE LA HAYA.
Perú alegó soberanía sobre un área aprox. de 100.000 kilómetros cuadrados en el Océano Pacífico, señalando que los acuerdos firmados con Chile son sólo limitados a la regulación pesquera. Chile sostiene que estos tratados (1952–1954), más la práctica de los Estados (Esttoppel), son sus pruebas irrefutables. Esta delimitación se originaría tras las guerras del S. XIX.
Al respecto es conveniente tener presente que el litigio marítimo para el Perú, se encuentra focalizado en tres aspectos en discordia:
• La propia delimitación marítima.
• La delimitación en torno al Hito Nº1.
• La superposición de mar peruano en la declarada zona de mar presencial chileno. (28.471,86 km2).
Cabe destacar, que Lima intenta canalizar el sentir anti-chileno hacia el ámbito económico y demostrar en ese terreno su capacidad de competir y superar a Chile. No obstante si se compara la realidad del PIB, tasas de inversión total y sobre todo los índices de gobernabilidad cabe sostener que Perú tendría que mantener la tendencia de crecimiento y fortalecimiento de sus instituciones por una o dos décadas para llagar a los cifras chilenas. (Sólo como botón de muestra cabe señalar que el PIB de Chile supera los 11.000 US, en contraste con el de Perú que recién supera los 3.000 US).
Lo anterior encuentra sus fundamentos en la estrategia realista del Presidente Alan García, para a través de la delimitación marítima, aplacar a los movimientos más nacionalistas, y a través de la competencia económica con Chile, morigerar las demandas de un sector de la elite peruana, por una posición más fuerte con Chile.
El gobierno peruano ha subrayado que el Perú desea tener una agenda positiva con Chile, al margen de cualquier diferencia, y ha destacado la óptima relación establecida por Lima con los países vecinos. En el caso de Chile, en alusión a la demanda peruana por el diferendo marítimo ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya, han manifestado que ésta no debe interferir en las relaciones y debe correr por carriles separados.
Lo cierto, que los hechos indican lo contrario, por ejemplo, la presentación de la demanda de Perú ante la Corte de La Haya para la definición de la línea fronteriza marítima con Chile varió radicalmente el concepto del sistema defensivo de las Fuerzas Armadas que era conocido como Núcleo Básico Eficaz (NBE). Rebautizado como Núcleo Básico de Defensa (NBD), la nueva estrategia supone una respuesta inmediata y contundente ante cualquier agresión del exterior, especialmente si proviene del sur, según fuentes del Ministerio de Defensa, del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas.
La potenciación de las Fuerzas Armadas y el combate al terrorismo serán las prioridades del ministerio de Defensa durante este año en Perú, afirmó el titular de esa cartera, Ántero Flores Aráoz. El ministro ha declarado que las adquisiciones militares no se harán públicas para preservar la seguridad nacional. Las FF.AA. peruanas resolvieron declarar como “secreto militar” las operaciones de adquisición. Con la aplicación de dicha norma, no será posible conocer, por ejemplo, si el Ejército comprará los misiles antitanque de fabricación israelí “Spike” o los rusos “Kornet”; o modernizará los tanques T-55 o adquirirá una versión más moderna tipo T-72 M1, o comprará los holandeses “Leopard”. Y, efectivamente, el Ejército ha recibido propuestas de compañías de Polonia, Israel, Serbia y Holanda en relación con dichos vehículos de combate.
Como vemos el Perú, afina su aparato bélico para mejorar su poder militar y respaldar de esta forma la política exterior frente al diferendo que mantiene con Chile. El NBD se sustenta en una hipótesis de conflicto que consiste en que Chile no acataría el fallo de la Corte de La Haya, que ellos suponen que sería favorable al Perú.
El secretismo, atenta contra todos los planes de transparentar el aparato militar que se ha desarrollado durante los últimos años en los distintos países del mundo. Con ello, se pierden los esfuerzos de medidas de confianza mutua existentes a la fecha.
Respecto al diferendo en el tribunal de la Haya, con los antecedentes existentes hasta ahora, se aprecian los siguientes escenarios posibles, entendiendo que el tema se encuentra en un plano jurídico internacional, que se estima tendrá una duración aproximada de seis a ocho años.
Escenario Nº 1. “Se acepta la tesis chilena”.
Consecuencias: Se estima que la relación bilateral podría tensionarse, especialmente considerando que pueden darse las siguientes situaciones:
• Que el Perú desconozca el fallo tal como ocurrió con Argentina en el diferendo austral. Un indicativo a observar será el repontenciamiento de las FFAA peruanas durante los próximos años.
• Que se produzca una fuerte crisis política que beneficie y lleve al poder a los nacionalistas, los que sin duda buscarían las reivindicaciones históricas, afectándose principalmente las inversiones chilenas en el Perú.
• Que el Perú acate el fallo privilegiando una relación bilateral de integración entre ambos países.
Escenario Nº 2. “Se acepta la propuesta peruana, en su totalidad.”
Consecuencias: Se estima que la relación bilateral podría verse afectada para Chile, en los siguientes aspectos:
• Fuerte costo político y económico para Chile y las principales ciudades del Norte del País, ya que se verían afectadas por la pérdida de importantes recursos marítimos y del sub-suelo.
• De igual forma, se vería afectada seriamente la posibilidad de negociar la solución a la mediterraneidad de Bolivia a través de una franja o corredor al Norte de Arica, quedando sólo disponible como forma de solución “el enclave” en territorio chileno.
• Ello podría desatar la intención Boliviana de pretender sus objetivos históricos a través la vía jurídica internacional, teniendo en cuenta la experiencia peruana.
• En este evento, Chile podría proponer que la solución a la mediterraneidad fuera a través del corredor históricamente propuesto, pero la proyección marítima fuera asumida por el Perú.
Escenario Nº 3. “Se opta por una delimitación, de línea media”.
• Se estima que este es el escenario más probable en función a que históricamente los fallos del tribunal internacional se han basado en privilegiar la armonía entre los Estados, más que en el derecho, cuando este no refleja claramente una posición que permita al tribunal aceptar la posición de una de las partes.
• En este caso Chile, pierde aguas territoriales de todas formas, que se podría expresar en las siguientes modalidades.
• Que en función de los tratados y acuerdos existentes (1952 y 1954) se respete el paralelo geográfico, pero hasta las 12 millas marinas en atención a que cuando dichos acuerdos fueron firmados existía sólo un mar territorial de 12 millas náuticas. A partir de las 12 millas se podría trazar una línea media equidistante entre ambas costas.
• Que se acoja la misma solución anterior, pero desplazando el Hito 1, hacia donde pretende ubicarlo, la posición peruana, 146 metros al suroeste de la actual posición.
• Que se trace la línea equidistante desde la actual posición del Hito Nº 1 en Chile.
Cualquiera de las tres modalidades tendría igualmente repercusiones políticas, económicas en Chile, afectando además la posible solución a la mediterraneidad boliviana, en los términos señalados precedentemente.
Como vemos, se quiera o no las relaciones entre Chile y Perú no pueden dejar de tener presente la situación del diferendo en la Corte Internacional de la Haya.

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