LA CLAVE SAUDITA EN EL CONFLICTO DE ORIENTE MEDIO

Saudi Oil Minister Ali al-Naimi attends a meeting of Gulf Arab oil ministers in Riyadh September 24, 2013. The oil market has enough supply and prices are at a favourable level, Saudi Arabia's oil minister said on Tuesday, affirming the willingness of the world's top crude exporter to meet shortages. Saudi Arabia pumped oil at a record rate of more than 10 million barrels per day (bpd) in August, helping to cushion the market from the virtual shutdown of Libya's exports and reduced output from other countries including Nigeria and Iraq. REUTERS/Faisal Al Nasser (SAUDI ARABIA - Tags: POLITICS BUSINESS COMMODITIES ENERGY) - RTX13XQ6 Recientemente,  el Ministerio de Exteriores de Arabia Saudita anunció su decisión de romper relaciones diplomáticas con Irán, acusando a Teherán de apoyar a la organización terrorista Al Qaeda. Las tensiones se elevaron entre los dos países tras la ejecución del prominente clérigo chiita Nimr al-Nimr por parte de Riad.  Siguiendo los pasos de Arabia Saudita, Bahréin y Sudán anunciaron este lunes que también cortaban los lazos con Irán. Además, Emiratos Árabes Unidos ha comunicado que limitará las relaciones diplomáticas con este país. Medios especulan sobre las consecuencias que tendrá la escalada del conflicto entre Riad y Teherán. Arabia Saudí ha sido un elemento clave a la hora de propagar el radicalismo por todo Oriente Medio en los últimos cincuenta años.Los saudíes han financiado cualquier organización terrorista imaginable en el planeta, así como miles de mezquitas wahabíes, madrazas y otras instituciones religiosas en muchos países no islámicos, con el fin de calar hondo en los Estados del bienestar de la Europa Occidental. El Wahabismo aboga por la fusión del poder estatal y la religión a través del restablecimiento del Califato islámico, la forma de gobierno adoptada por los sucesores del profeta Mahoma durante la época de la expansión musulmana. Lo que distingue el wahabismo saudí de otros movimientos islamistas suníes es su obsesión histórica con la purga de sufíes, chiíes y otros musulmanes que no se ajustan a su interpretación distorsionada de las escrituras islámicas. Aunque el wahabismo fue erradicado el año 1918, no tardó en resucitar con la ayuda del colonialismo británico. Tras la ejecución del imán Abadalá al Saud, gobernador del primer Estado saudí, a manos de los otomanos, lo que quedaba del clan saudí-wahabi, considero a sus hermanos árabes y musulmanes como sus verdadero enemigos, y a Gran Bretaña y Occidente en general como sus verdaderos amigos. En esta lógica es posible comprender lo que ocurre hoy día entre las relaciones entre los Estados participantes en el conflicto de Oriente Medio. Cuando Gran Bretaña colonizó Bahréin, en 1820, y comenzó a buscar formas de ampliar su colonización en la zona, la Casa de los Saudí lo vio como una gran oportunidad para gozar de la protección y ayuda británicas. Esta protección sigue vigente hasta el día de hoy. Es por eso que hay que mirar las acciones de Arabia Saudita conjuntamente con los intereses británicos y estadounidenses en la región. Ello, con lleva a suponer que un enfrentamiento entre Arabia Saudita e Irán, involucrará inevitablemente un enfrentamiento entre EE.UU. y Rusia.

Desde finales de los años setenta, la Casa de los Saud, apoyada por los británicos, inyectó grandes sumas de dinero para crear madrazas, escuelas religiosas para jóvenes donde se les enseñaba una interpretación radical y ortodoxa del islam. Han creado 4500 madrazas en Pakistán, Afganistán, Bangladesh, Nepal, India, y Sri Lanka por un importe de 35 millones de dólares con el fin de promover “una educación moderna y liberal con valores islámicos” Así crearon los cimientos del fundamentalismo en Pakistán y fueron básicamente el origen de las fuerzas talibanes en Afganistán. Los talibanes tomaron el control en Afganistán gracias al dinero saudí y la protección de Gran Bretaña y EE. UU. El concepto básico tras la creación de estos talibanes en Afganistán era proporcionar un puesto de avanzada A los seguidores del wahabíes de la Casa de los Saud en el umbral de Rusia, al lado de Asia Central, y en las entrañas del subcontinente Indio. Todos objetivos de la Gran Bretaña y sus aliados americanos. Esta maniobra respondía a varios objetivos: por un lado, utilizar a estos wahabíes para expandir su control y amenazar a Irán ubicado al y al oeste de Afganistán. Por otro lado, permitir a los servicios de inteligencias pakistaníes (ISI), que actuaban a instancias de Islamabad, hacerse con el control de Kabul. De paso también se le permitió a la inteligencia británica defender usando a los talibanes, los interese británicos en Afganistán y Asia Central al socavar todos los Estados nacionales soberanos. En consecuencia, el reino de Arabia Saudita no solo actúa como cónyuge de Gran Bretaña, sino que ha ido más allá y ha adoptado totalmente el método británico de controlar el mundo islámico creando profundas fisuras en su seno, explotando las diferencias históricas entre chiíes y suníes, y después llenando esas grietas con sangre musulmana. Lyse Doucet, jefa de corresponsales de la BBC, señala que la ruptura de relaciones diplomáticas entre los dos países que representan a chiitas (Irán) y suníes (Arabia Saudita) influirá en gran medida a toda la región de Oriente Medio, ya que cada uno de ellos apoya a fuerzas opuestas en diferentes conflictos en la zona, como en Siria y Yemen, por ejemplo. La consecuencia más grave de la escalada de las tensiones entre Riad y Teherán puede ser el aumento de la brecha entre suníes y chiitas, según lo adelantó en un comunicado la responsable de Política Exterior de la Unión Europea, Federica Mogherini. De este modo, el deterioro de relaciones entre Irán y Arabia Saudita alejará la solución de los conflictos que están en curso en la región. El reino de Arabia Saudí es la mayor fuente de financiación del terrorismo yihadistas global, y detrás de ellos están los británicos.

No cabe duda de que los terroristas yihadistas que se encuentran actuando hoy en día, han sido financiados por Arabia Saudí, Kuwait y Qatar, los dineros no sólo provienen del petróleo sino que también del narco tráfico y la producción de Opio y Heroína. Dineros generados por la venta de ingentes cantidades de opio y heroína y blanqueados a través de bancos extraterritoriales (Offshore), ubicados mayormente en las ex colonias británicas. Así pues, gracias a la financiación proporcionada por los dos principales estados wahabíes del Imperio Británico, arabia Saudí y Qatar, y de forma más limitada por Turquía, Kuwait y los Emiratos Árabes Unidos, los yihadistas se han convertido en un ejército internacional mucho mayor que las redes que tenía Osama Bin Laden, los muyahidines y Al Qaeda, que habían surgido a través de la guerra de Afganistán contra los soviéticos entre 1979 y 1989. Con la total complicidad del Imperio Británico, de la administración Obama y del Estado petrolero de Arabia Saudita, una marioneta de los británicos, al nuevo Al Qaeda se le ha dado una oportunidad para entrenar terroristas experimentados y crear un ejército yihadistas con combatientes de Arabia Saudí, Siria, Libia, Argelia, el Cáucaso, Turquía, el Líbano, Jordania, Egipto, la provincia china Xinjian, Ucrania y el Reino unido.


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