LA JUDILIZACIÓN DE LA DIPLOMACIA UN RIESGO PARA LA CONVIVENCIA ENTRE LOS ESTADOS.

Recientemente se habían reanudado las relaciones entre Colombia y Ecuador, pero, ahora se encuentran nuevamente en problemas debido a la intromisión de un Juez Ecuatoriano al ordenar la captura del general Freddy Padilla De León, comandante de las Fuerzas Militares de Colombia, por los hechos ocurridos el 3 de marzo de 2008, cuando aviones colombianos bombardearon el campamento de Raúl Reyes y mataron al jefe guerrillero en Ecuador.
La decisión judicial se produce en momentos en que Colombia y Ecuador avanzan en el proceso de restablecer relaciones diplomáticas, rotas por Quito después del bombardeo que también le costó la vida a un ciudadano ecuatoriano y a otras personas.
Como una reacción a la orden de captura contra el general Padilla, el gobierno colombiano le pidió a Ecuador suspender la reunión de la Comisión Binacional de Asuntos Fronterizos, que estaba prevista para este viernes en Ibarra.
Para, nadie es extraño que los poderes judiciales en ninguna parte del mundo son independientes de los gobiernos de turno, de una u otra forma los jueces reaccionan y actúan de acuerdo al lineamiento político del estado al cual pertenecen, especialmente en aquellos estados donde la designación de los jueces está en manos exclusivas del poder político. Ello, aunque insistan en su independencia, la realidad históricamente ha demostrado que esto no es así. Baste ver, por ejemplo, como lo ex presidentes de los Estados están siendo sometidos a procesos acusados por las nuevas administraciones normalmente de bandos opuestos.
En el plano internacional, lo que ocurre, es que, ahora los jueces de un Estado, se encuentran con la autorización para demandar a autoridades de otros Estados, incluso como es el caso colombiano, cuando estos han actuado de acuerdo a las necesidades de la seguridad nacional.
Es por ello, que al parecer, en las relaciones internacionales también la judilización tendrá ahora que ser considerada, ya que de hecho la legislación internacional está de por si judicializando todo, ahora vemos que las judilizaciones internas de los estados pareciera que ya no respetaran las normas sólo al interior de sus propias fronteras, sino que ellas podrán de una u otra forma trascender de las mismas.
Con esto, se llegara al extraño fenómeno que los jueces y las cortes supremas, pasarán a tener un poder que no tenían a nivel internacional y eso complicara mucho las relaciones entre los Estados.
Por otra parte, se dará el extraño fenómeno que habrán personas naturales, principalmente ex autoridades, que de una u otra forma quedarán presas en sus propios países, dado que las ordenes de captura internacional que dicten los jueces les impedirán de una u otra forma, que puedan abandonar las fronteras de sus propios países “soberanos”.
Lo cierto es que la democracia moderna se pretende contradictoriamente con sus postulados la única forma de gobierno legítima, pero disuelve la legitimidad en puro legalismo, el cual ahora se está universalizando peligrosamente en las relaciones internacionales.
Otro ejemplo, de esta judilización de las relaciones internacionales, está marcada por el documento, elaborado por el juez sudafricano Richard Goldstone, sobre las operaciones militares que Israel realizó en la Franja de Gaza hace ocho meses cuando combatía a los militantes palestinos de Hamas. Se acusa ambas partes de haber cometido crímenes de guerra, a la vez que insta a que los involucrados a realizar investigaciones independientes para esclarecer los hechos. En el documento se insta también a que el Consejo de Seguridad de la ONU acuda a la Corte Penal Internacional (CPI) si no se logra ningún avance. Este punto es enérgicamente rechazado por las autoridades israelíes. La representante de Israel en las Naciones Unidas, Gabriela Shalev, manifestó que: “Si a Israel se le pide que tome más riesgos por la paz, la comunidad internacional debe reconocer nuestro derecho a la autodefensa”.
Como vemos, la globalización está presentando problemas y uno de ellos es la judilización del sistema internacional y el no respeto a la soberanía de los Estados.
Las operaciones militares, tendrán que considerar este nuevo riesgo, dado que después del conflicto, guerra o escaramuza, quienes hayan participado aunque cumpliendo órdenes legitimas de sus propias autoridades, podrán ser acusadas por los jueces del Estado que actuaba en el bando contrario, lo que de prosperar significara que sus mandos legítimos y soberanos, quedarán prisioneros dentro de sus fronteras.
De instalarse esta judilización a nivel internacional, las autoridades de todos los Estados, especialmente de los menos poderosos quedarán a lo menos expuestas a las arbitrariedades de los jueces y legislaciones de los Estados vecinos. ¿De esta forma podrá asegurarse la paz?. El juez ecuatoriano nos da una muestra peligrosa para ello.
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