LA UNIDAD SURAMERICANA, UNA FILOSOFÍA DE VIDA, RESPOSABILIDAD DE TODOS, NO SÓLO DE LOS GOBIERNOS, UNA NECESIDAD QUE ES FUNDAMENTAL TOMARLA EN SERIO PARA ENFRENTAR HERMANADOS LOS DESAFÍOS Y AMENAZAS DEL MUNDO GLOBALIZADO.
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En la reciente reunión de la UNASUR, los gobernantes suramericanos se comprometieron en primer lugar a fortalecer a la región como una zona de paz, comprometiéndose a establecer un mecanismo de confianza mutua en materia de defensa y seguridad, tomando la decisión de abstenerse de recurrir a la amenaza o al uso de la fuerza contra la integridad territorial de otro Estado de la UNASUR. Esta declaración sin dudas es muy importante para lograr la pacificación de los espíritus suramericanos, los cuales durante el último tiempo han estado traspasados por rencillas, descalificaciones, amenazas y faltas de respeto entre los dignatarios que representan a los pueblos suramericanos.
Lo acordado, en Bariloche es una señal de esperanza, siempre y cuando la actitud política entre los gobiernos sea de armonía y respeto a las diferentes culturas y posiciones ideológicas existentes entre los distintos Estados Suramericanos.
Queremos lograr un continente unido, y este logro han de conseguirlo las personas y los grupos que lo pueblan. Nos urge, pues, averiguar qué papel juegan la unidad en el proceso de desarrollo humano. Podría ser que al procurar los sudamericanos nuestro crecimiento normal como personas, pongamos las bases para una unidad auténtica y fecunda de nuestros pueblos. Al descubrir las leyes de nuestro desarrollo personal, hallaremos los fundamentos espirituales sobre los cuales hemos de edificar la vida de una Sudamérica unida. Pues no se trata sólo de una América del Sur cuyas naciones renuncien a parte de su autonomía para establecer una forma de unidad supranacional de carácter económico y comercial. Hemos de configurar una vida sudamericana cualitativamente renovada, dotada de un estilo de pensar y vivir más adecuado al ser de la persona, más conforme al gran ideal de la unidad y solidaridad. Para ello debemos promover nuestra capacidad de fundar unidad entre los espíritus.
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