LA DROGA, EL CANCER QUE ESTA MATANDO A LA AMERICA LATINA Y AL MUNDO ENTERO.

drogas2Recientemente una Declaración de la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia nos señala que la violencia y el crimen organizado asociados al tráfico de drogas ilícita constituyen uno de los problemas más graves de América Latina. Frente a una situación que se deteriora a cada día con altísimos costos humanos y sociales, es imperativo rectificar la estrategia de “guerra a las drogas” aplicada en los últimos treinta años en la región.

Las políticas prohibicionistas basadas en la represión de la producción y de interdicción al tráfico y a la distribución, así como la criminalización del consumo, no han producido los resultados esperados.

Estamos más lejos que nunca del objetivo proclamado de erradicación de las drogas.

Una evaluación realista indica que:

América Latina sigue siendo el mayor exportador mundial de cocaína y marihuana, se ha convertido en creciente productor de opio y heroína, y se inicia en la producción de drogas sintéticas; Los niveles de consumo continúan expandiéndose en América Latina mientras tienden a estabilizarse en América del Norte y Europa.

En América Latina la revisión a fondo de las políticas actuales es aún más urgente a la luz de su elevadísimo costo humano y amenazas a las instituciones democráticas.

Asistimos en las últimas décadas a:

• Un aumento del crimen organizado tanto por el tráfico internacional como por el control de los mercados domésticos y de territorios por parte de los grupos criminales;

• Un crecimiento a niveles inaceptables de la violencia que afecta al conjunto de la sociedad y, en particular, a los pobres y jóvenes;

• La criminalización de la política y la politización del crimen, así como la proliferación de vínculos entre ambos que se refleja en la infiltración del crimen organizado en las instituciones democráticas;

• La corrupción de los funcionarios públicos, del sistema judicial, de los gobiernos, del sistema político y, en particular, de las fuerzas policiales encargadas de mantener la ley y el orden.

Para la Comisión, El modelo actual de política de represión de las drogas está firmemente arraigado en prejuicios, temores y visiones ideológicas. El tema se ha transformado en un tabú que inhibe el debate público por su identificación con el crimen, bloquea la información y confina a los consumidores de drogas a círculos cerrados donde se vuelven aún más vulnerables a la acción del crimen organizado.

Por ello, romper el tabú, reconocer los fracasos de las políticas vigentes y sus consecuencias es una condición previa a la discusión de un nuevo paradigma de políticas más seguras, eficientes y humanas.

Para ellos, políticas seguras, eficientes y fundadas en los derechos humanos,

implican reconocer la diversidad de situaciones nacionales, así como priorizar la prevención y el tratamiento. Esas políticas no deben negar la importancia de las acciones represivas – incluso con la participación de las fuerzas armadas en situaciones límite de acuerdo a la decisión de cada país – para hacer frente a los desafíos planteados por el crimen organizado.

Recientemente el Presidente de Mexico, al referirse al tema, manifestó que. “hemos trabajado durísimo del lado de la oferta. Hemos golpeado a los carteles de una manera sin precedentes. En dos años decomisamos droga suficiente para darle 60 dosis a cada joven mexicano entre los 15 y los 30 años de edad. Tenemos algunos récords mundiales como el mayor decomiso de dinero en efectivo, US$205 millones en una sola operación. El mayor decomiso de armas: cuatro millones y medio de cartuchos, 30.000 armas (la mitad de ellas rifles de asalto) lanzamisiles, lanzagranadas. Hemos golpeado la criminalidad. Hemos trabajado del lado de la oferta, pero hay que trabajar del lado de la demanda, porque esto es una ecuación económica”.

Aquí está el problema, si la demanda mayoritariamente, no está en Latinoamérica, sino que está fundamentalmente en Estados Unidos y Europa, donde está el dinero que mantiene el negocio de la droga.

Por otro lado, por ejemplo para el caso Mexicano, más del 90% de las 30.000 armas en poder del narcotráfico fueron compradas en Estados Unidos país desde donde se están armando a los criminales que hoy actúan en México.

Como vemos el problema de la droga, es más complejo y por ende su combate también exige una participación activa del mundo entero.

México tiene el derecho de reivindicar del Gobierno y de las instituciones de la sociedad estadounidense un debate sobre las políticas que allí se aplican y también pedir a la Unión Europea un esfuerzo mayor para la reducción del consumo, La solución de largo plazo para el problema de las drogas ilícitas pasa por la reducción de la demanda en los principales países consumidores, Estados Unidos y la Unión Europea son co-responsables de los problemas que enfrentamos en la región, pues sus mercados son los mayores consumidores de las drogas producidas en América Latina.

Considerando la experiencia de América Latina en la lucha contra el tráfico de drogas y la gravedad del problema en la región, la Comisión Latinoamericana sobre Drogas y Democracia se dirige a la opinión pública y a los gobiernos de América Latina, a las Naciones Unidas y a la comunidad internacional proponiendo un nuevo paradigma sustentado en tres grandes directrices:

• Tratar el consumo de drogas como una cuestión de salud pública.

• Reducir el consumo mediante acciones de información y prevención.

• Focalizar la represión sobre el crimen organizado.

La enorme capacidad de violencia y corrupción del narcotráfico sólo podrá ser combatida efectivamente si se debilitan sustancialmente sus fuentes de ingresos y para ello, se debe tomar en serio políticas contra narcóticos en el mundo desarrollado, de otra forma todos los esfuerzos serán inútiles, como lo han sido hasta la fecha.


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