CONSEJO DE DEFENSA SUDAMÉRICANO, NUEVO ORGANISMO CON BUENAS INTENCIONES, PERO NADA CONCRETO PARA LA SEGURIDAD DEL CONTINENTE SUDAMÉRICANO.

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El Consejo de Defensa Suramericano (CDS) quedó constituido en Santiago de Chile luego de la participaron los ministros de Defensa de los doce Estados miembros de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).

Sin embargo, vemos que en sus conclusiones sólo hay más de lo mismo, -tal como lo predijimos en Geodelphos- la loable iniciativa del Consejo, ve la luz con el objetivo principal de “consolidar a Suramérica como una zona de paz, base para la estabilidad democrática y el desarrollo integral de los pueblos y, como contribución a la paz mundial”. Todas ellas, anteriormente consideradas en las denominadas “Cumbres de las Américas” y Reuniones de Seguridad Hemisféricas”. Vale decir, nada nuevo.

Resulta que el último siglo, el continente ha sido lejos la región del mundo donde menos conflictos y guerras ha habido, un continente de paz, pensar que ahora, con la existencia de este CDS se consolidara la paz, es por decir lo menos, una “buena intención”.

El ministro de Defensa de Brasil, Nelson Jobim, aseveró al respecto que no hay una “pretensión” de poner en marcha una fuerza regional de defensa. “El Consejo no es una alianza militar clásica, como es el caso de la OTAN, que tiene problemas sin solución” manifestó. Aquí esta la primera contradicción, si vemos la historia, precisamente, fue la OTAN, la que ha permitido la existencia de la U.E. Vale decir, antes que se produjera la unión política y económica en Europa, se produjo la unión militar de hecho. Los problemas que tiene la OTAN actualmente son derivados de problemas políticos y de la coyuntura dada por la globalización, y la caída del bloque soviético, pero no son de índole militar, como hace ver el Ministro brasileño, son de orden político estratégico y geopolítico.

Lo que ocurre, es que en Sudamérica hay muchos temas pendientes inter- Estados que no permiten visualizar una alianza militar de hecho, como la OTAN, y por otra parte, falta la voluntad política para llevarla adelante, por el temor y desconfianza que existe hacia las FF.AA. por parte de la clase política sudamericana.

El nuevo organismo, tal como lo habíamos adelantado antes del Consejo, en estas misma página de GEODELPHOS, prevé adoptar un método estandarizado para medir las compras de armas de cada país, (aspecto ya considerado en la Convención Interamericana sobre la Transparencia en las Adquisiciones de Armas Convencionales), coordinar sus efectivos militares en misiones de paz y de ayuda humanitaria, y potenciar la capacidad regional de producción de sistemas de defensa y tecnología militar. Pero ocurre, que todos estos temas, ya están considerados, no sólo dentro de los acuerdos la ONU, sino que, se han estado trabajando a través de la OEA en las “Cumbres de las Américas”, en las “Conferencias de Seguridad Hemisférica” y en la “Junta Interamericana de Defensa”, organismos y organizaciones que deberían quedar al margen con la creación de este nuevo Consejo, de lo contrario se duplicarían esfuerzos.

Por su parte, el ministro venezolano de Defensa, Ramón Carrizález, recalcó que el CDS “debe funcionar con estricto respeto a la integridad territorial y la soberanía de los países”, lo que como principio está muy bien, pero que en la práctica hace inviable cualquier unión de hecho, especialmente si cada Estado, sigue viendo al vecino como un potencial competidor y en algunos casos enemigo. Como ya hemos analizado en las páginas de GEODELPHOS esta realidad política y cultural indesmentible en el continente.

En este mismo orden de ideas, por ejemplo, para el ministro de Defensa peruano, Ántero Flores-Aráoz, el Consejo ayudará, según él, “muchísimo” a mejorar la relación de su país con Chile. Para el ministro, este organismo de cooperación regional permitirá buscar soluciones a los problemas bilaterales entre Perú y Chile a través de la generación de confianza y el establecimiento de mecanismos de ayuda en catástrofes, habituales en la zona sísmica que engloba a ambos países. O sea, para él, siendo solidarios en caso de catástrofes solucionara la demanda marítima que ha impuesto a Chile.

Para el Perú, en el CDS, se verán temas respecto a coordinación y ayuda de catástrofes, pero no se tratara para nada, la ilegitima demanda que este país ha promulgado al tribunal de la Haya con la intención de quitarle cerca de 100.000 kmts. cuadrados de mar a Chile, lo que efectivamente de no mediar la cordura, puede transformarse en un conflicto armado.

Estos son los verdaderos problemas que involucran a la defensa y no aquellos que siempre llamaran a la solidaridad internacional como es el caso de los desastres naturales. Sin la existencia de este Consejo, Chile ya prestó ayuda al Perú en el último terremoto trasladando un Hospital de Campaña.

Durante el mismo Consejo, el Ministro de Defensa de Chile dijo “que no hay espacio para reanudar las reuniones 2+2 con el Perú, suspendidos desde el 2008, cuando Perú demandó a Chile en el Tribunal de la Haya. ¿Entonces de que Consejo estamos hablando? ¿Para qué?.

Otro caso de mirada sesgada, Bolivia ve en el recién constituido CDS una oportunidad para que la región alce una voz propia frente al “unilateralismo” de EE.UU. y logre “democratizar” el Consejo de Seguridad de la ONU, dijo su ministro de Defensa, Walker San Miguel. ¿Tendrá el poder este reciente consejo para influir en el Consejo de Seguridad de la ONU y cambiar la estructura de poder del mundo? La ideología no deja ver la realidad. No olvidemos, por ejemplo, que Brasil no se ha integrado como miembro permanente al Consejo de Seguridad de la ONU, por oposición también de algunos países latinoamericanos.

Para el gobierno boliviano –y algunos otros–, todo lo que pueda instituirse para oponerse a los EE.UU., esta bien y lo apoya, no importando cuantos recursos puedan emplearse en ello.

Como podemos apreciar, la creación de este CDS, está inspirada bajo dos ideas de acción, por una parte, Brasil, gestor de la iniciativa, que busca en su rol de potencia hegemónica Sudamericana, contar con un apoyo estructural para ejercer su poder en Latinoamérica. De hecho una de sus propuestas fue, en el sentido que, como las industrias de defensa suponen un sector de desarrollo económico para la región, el CSD fomente las compras gubernamentales a empresas sudamericanas. Resulta, que la mayor industria de Defensa del continente se encuentra en Brasil.

Por otro lado, los países seguidores de Chávez, ven la posibilidad de que, a través del CDS oponerse y enfrentar a los EE.UU. De hecho, en la sesión inicial del Consejo los ministros pidieron el cese del embargo económico a Cuba ¿Qué tiene que ver este tipo de peticiones de carácter político económico, en un Consejo de Ministros de la Defensa?.

Nuevamente, la visión ideológica del continente sudamericano se hace presente, lo que permite sin mucho análisis, prever un nuevo fracaso de los intentos por crear una Unión Sudamericana o, que el CDS recién creado realmente tenga efectos prácticos.

La historia ha demostrado que los propios esfuerzos que se realizan a favor de la integración regional tienden a engendrar nacionalismos renacientes que les oponen resistencia. En cualquier caso, el modo en que se resuelvan las reivindicaciones de signo contrario de la identidad nacional dependerá de las aptitudes políticas de las fuerzas antagónicas que intervienen tanto en los Estados individuales como en el sistema interestatal de carácter regional.

Como vemos en la declaración final de la creación de este Consejo, ratifican y acuerdan lo que ha sido, en numerosas oportunidades ratificado y acordado en multiples cumbres, foros y reuniónes presidenciales. ¿Para qué?.

Sin dudas, que detrás de esta loable intención hay intereses, que es necesario despejar, para que no nos dejemos engañar por estos acontecimientos ampliamente publicitados.

A modo de ejemplo, veamos sólo una de las cosas en que es necesario poner atención, dentro de los acuerdos sobre Política de Defensa, han propuesto la realización de un seminario sobre modernización de los Ministerios de Defensa. ¿Porqué los ministerios de Defensa de todos los países tienen que modernizarse? y de ser necesario, ¿bajo los mismos parámetros? ¿No tiene cada Estado una identidad propia en su estructura?. Lo más probable, es que en mente se tenga el modelo Español, al igual cómo lo han hecho, los constitucionalistas españoles que están cambiando las Constituciones de algunos países sudamericanos para mantener a la clase gobernante en el poder de por vida.

El modelo Español de ministerio de defensa es someter a las FF.AA., quitándole cualquier capacidad de tomar decisiones, que vayan en beneficio del bien común general. Es por ello, que por ejemplo, en caso de catástrofes naturales, no se entrega el mando a una autoridad militar, como la lógica y la tradición lo hace ver. Resultado, ineficiencia e ineficacia en la oportunidad de la ayuda, que se entrega bajo parámetros políticos y no de bien común.

Lo cierto es que, ha nacido en Sudamérica un nuevo Consejo, que requerirá recursos económicos de todos los ciudadanos para funcionar, que dará puestos de trabajo a una mayor burocracia y que cumplirá las mismas tareas que hasta la fecha han cumplido muy bien, otros organismos como la OEA y la JID, pero con un plus para los que nos gobiernan, no estará presente la principal potencia militar del mundo EE.UU. Objetivo buscado.


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