EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE NACIONES UNIDAS, LA PRESENCIA DE BRASIL COMO REPRESENTANTE DEL CONTINENTE SUDAMERICANO, ES UNA NECESIDAD.
El presidente de Francia en su visita al Brasil, ha manifestado su posición respecto a la integración de Brasil como miembro permanente en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Nicolás Sarkozy dijo que apoya el pedido de Brasil para obtener un sitio permanente en el Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas.
“Soy honesto al decir que necesitamos a Brasil en el gobierno mundial”, enfatizó el mandatario francés durante la segunda cumbre Unión Europea-Brasil, que se celebra en Río de Janeiro.
Desde hace varios años, Brasil busca –junto a Alemania, India y Japón– un puesto permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. Sin embargo, a esto se oponen algunos de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad con derecho a veto, dado que a ellos, les conviene mantener el statu- cuo sólo para cuidar de sus propios intereses.
Otros países en desarrollo creen que la entrada de más miembros permanentes sólo harían más desigual el Consejo y piden éste sea conformado sólo por integrantes no permanentes.
El Consejo está formado por 15 miembros que se dividen en dos categorías: los llamados “miembros permanentes” y los “miembros no permanentes” o “miembros electos”.
Los cinco miembros permanentes corresponden a las cinco potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. Son inamovibles, tienen derecho a vetar cualquier decisión del Consejo o bloquear una propuesta al emitir un voto negativo. Los cinco miembros son:
Estados Unidos
Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte
China
Francia
Federación Rusa
Desde el establecimiento de las Naciones Unidas en 1945, la comunidad internacional ha sufrido importantes cambios incluida la Guerra Fría y su final, la descolonización, la integración regional y la globalización. El número de Estados Miembros de las Naciones Unidas ha pasado de 51 a 191. Durante este período de 60 años, el marco institucional del Consejo de Seguridad ha permanecido básicamente inalterado.
El Consejo de Seguridad debe reflejar la realidad del siglo XXI, no la de 1945, en la composición de sus miembros.
Los Estados Miembros que tanto desean como pueden asumir responsabilidad en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales deben jugar una parte integral en la toma de decisiones del Consejo de Seguridad.
Los países en vías de desarrollo en Asia, África y Latinoamérica deben estar representados en asientos permanentes.
En resumen, el Consejo de Seguridad debe representar en mayor medida la realidad actual del mundo a través de la expansión de las categorías de miembros permanentes y no permanentes, incluyendo tanto los países en vías de desarrollo como los desarrollados como candidatos de asientos permanentes.
La reforma del Consejo de Seguridad se ha discutido en el Grupo de Trabajo Abierto de la Asamblea General durante más de una década. No obstante, hasta la fecha se ha progresado muy poco.
Brasil, es el país Sudamericano que por su potencial debe representar los intereses del continente en dicho Consejo y al respecto, los Estados Sudamericanos deben brindar su apoyo a la solicitud de Brasil de integrar el Consejo Permanente. Las aspiraciones de Brasil chocan con la oposición de países como Argentina o Colombia.
Sin dudas, que en un mundo multipolar, el Consejo de Seguridad de la ONU debería adquirir un papel mucho más relevante en el desarrollo de los acontecimientos que pongan en riesgo la seguridad internacional.
Sudamérica, sin dudas está adquiriendo, cada vez más, un destacado papel en el desarrollo de la política internacional, de ahí el interés demostrado por Rusia, la Unión Europea, China y los EE.UU., por este continente, que puede transformarse en una fuente de choque de intereses para las grandes potencias y por ende puede acarrear conflictos hacia el mismo.
Brasil es la principal potencia de Sudamérica, eso es indiscutible, ya es una potencia global en agricultura, recursos naturales y biocombustibles, y podría convertirse en un actor relevante en el mercado del petróleo, si resultaren explotables las enormes reservas encontradas hace poco.
Es conveniente y resulta justo que algún día un país latinoamericano asuma ese rol preponderante y Brasil tiene las mejores condiciones. Su dimensión es parecida a la de China, Estados Unidos y Canadá. Su población de 186 millones es considerable. El tamaño de su economía –ponderada la capacidad adquisitiva– es de 1.5 billones de dólares, un tercio más grande que el mexicano o el español, también es algo mayor que el de Rusia. Por otra parte, Brasil exhibe una capacidad técnica que le permite fabricar aviones jet o explotar centrales nucleares. Hay bolsones científicos importantes y algunos centros de investigación son equivalentes a los que encontramos en el mundo desarrollado.
En resumen, Brasil merece representar al continente como miembro permanente en el Consejo de Seguridad.
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