[lang_es]¿POR QUÉ, RUSIA SE EMPEÑA EN ARMAR A SUDAMÉRICA?[/lang_es]
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Cuando se desintegró la Unión Soviética, mucha gente no sólo en Rusia pensó equívocamente que las relaciones con América Latina se sustentaban en la ideología y, por tanto, no merecían la atención que se les había dedicado antes. Durante los últimos meses hemos sido testigos de una arremetida de Rusia por estrechar las relaciones con los países sudamericanos, lo que no tendría nada de extraño en un mundo globalizado, si dicha cooperación fuera en diversos planos, en el contexto de una relación de mayor interdependencia, sin embargo resulta curioso, que Rusia en dichas relaciones, trata de imponer la cooperación principalmente desde la dimensión de carácter militar, al mejor estilo de la Guerra Fría.
Sin dudas que Rusia, que está aprovechando la debilidad y el desgaste que ha tenido EE.UU. durante los últimos años productos de la guerra contra el terrorismo y especialmente su intervención en Irak y Afganistán.
Qué duda cabe que la industria de armamentos es uno de los negocios más rentables del mundo, por ejemplo, las ventas de armas proporcionaron 10.400 millones de dólares a Rusia en 2007, mientras EEUU consolidó sus posiciones dominantes en el tráfico mundial de armamento, con 24.800 millones de dólares, dice un informe preparado para el Congreso de EEUU.[/lang_es][lang_es]
El Gobierno ruso planteó ante el Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar la tarea de incrementar las exportaciones de armamento ruso en 2008 hasta $8.000 millones. El año anterior Rusia vendió armas por 7,4 mil millones de dólares.
Es por ello, que lamentablemente los países sudamericanos, producto de las desconfianzas históricas en sus relaciones, y en algunos casos la ideología imperante aún, requieren de sistemas de defensas, que les aseguren el resguardo de sus respectivas soberanías. Esta debilidad, transformada en mercado de armamentos lo está aprovechando Rusia, ofreciendo armas a los países del continente, especialmente valiéndose de los espacios o vacíos de poder que han dejado los principales proveedores occidentales.
Por ejemplo, en el mes de Septiembre, el presidente de Rusia, Dmitri Medvédev, y su colega de Venezuela, Hugo Chávez, estudiaron en la ciudad rusa de Orenburgo, en los montes Urales, una estrategia común para ampliar la cooperación bilateral en todos los frentes, entre ellos el de carácter militar. La parte rusa aprobó la adjudicación a Venezuela de un préstamo por un monto de 1.000 millones de dolares para desarrollar programas de cooperación técnico militar”, uno de los renglones más relevantes de las relaciones ruso-venezolanas. En el período comprendido entre 2005 y 2007 Rusia suscribió con Venezuela doce contratos para la venta de armamento ruso por un monto superior a los 4.400 millones de dólares. “La cooperación técnico militar entre Rusia y Venezuela avanza de forma positiva en base a acuerdos intergubernamentales suscritos, y en absoluta consonancia con las normas legales y los compromisos internacionales que regulan esa actividad”, subrayó el portavoz del Kremlin.
Por otra parte, las Jornadas de Rusia en Argentina contribuirán a sacar adelante las relaciones bilaterales, opina Konstantin Kosachov, jefe del comité de asuntos internacionales en la Duma de Estado, o Cámara baja del Parlamento ruso.“Estoy convencido de que las relaciones entre ambos países recibirán un impulso muy fuerte a raíz de las Jornadas”, declaró el diputado, copresidente de una amplia delegación rusa que va a protagonizar este evento en Buenos Aires y Mar del Plata.
Kosachov cree que es hora de que Argentina y Rusia “renuncien a los esquemas tradicionales de compraventa para pasar a un nivel de profunda cooperación industrial, agrícola, científica y técnica”. Las asignaturas prioritarias, en su opinión, deberían ser la energía nuclear, el desarrollo del transporte ferroviario y demás infraestructuras en Argentina, así como la cooperación técnica militar. En este sentido la visita de Dmítriev y sus colegas planean reunirse estos días con representantes del Ministerio argentino de Defensa para “hacer nuevamente un inventario de la situación y ver dónde es posible movilizar y ampliar la colaboración”. Uno de los temas que se están debatiendo en este contexto es el suministro de helicópteros rusos y la creación de los respectivos centros del mantenimiento.
Por su parte, el gobierno de Brasil tiene anunciado un nuevo plan de fabricación de armas que, según el ministro de Asuntos Estratégicos Roberto Mangabeira Unger, incluirá una asociación con Rusia para producir aviones de combate y plataformas lanzamisiles. El presidente ruso, Dimitri Medvedev, tiene prevista una visita a Brasil en noviembre para firmar éste y otros acuerdos, según fuentes diplomáticas.
Pero, el interés ruso por tener presencia militar en el continente, no es sólo de carácter económico, también lo es de carácter estratégico. Días antes de la escalada en Georgia, el mismo Putin dijo públicamente que su país analiza restablecer la presencia militar en Cuba, al mismo tiempo que la prensa rusa informaba que ella podría incluir misiles de largo alcance. Por su parte, la activa presencia de la flota rusa en aguas de Caribe, son una consecuencia de la política de EE.UU. de poner su escudo anti misiles en Europa Central, lo que hace que Rusia se sienta amenazada y pretenda revertir dicha situación a través de una mayor actividad militar en la región latinoamericana, la cual es considerada dentro del espacio de seguridad inmediato de los Estados Unidos.
Todo esto no es bueno para América Latina, hoy lo que debemos desarrollar son relaciones de confianza, donde no sea necesario armarse para evitar que mi vecino me amenace, hay desafíos comunes que es desarrollar el continente hacia el primer mundo, terminar con los focos de pobreza y buscar la unión sudamericana a base de la paz y la concordia. En nada de esto ayuda la ideología aún reinante en parte de la clase política latinoamericana. Es necesario apostar más a las oportunidades que a los riesgos y eso no se hace comprando más armamento. ¿Para qué?.(03 Nov.2008)
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